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LA CIRUGÍA Y LA RECUPERACIÓN

¿En qué consiste la operación?

En general, se le administrará anestesia general en el quirófano. Usted estará dormido y no sentirá ningún dolor durante la cirugía. En la mayoría de los casos, usted y su receptor estarán en quirófanos adyacentes. Con sumo cuidado, extraerán uno de sus riñones y se lo trasplantarán al receptor. Normalmente, la cirugía dura de 3 a 5 horas, incluyendo el tiempo posterior en la sala de recuperación para la observación. Se podrá realizar la extracción de su riñón mediante una cirugía laparoscópica o abierta. A la cirugía para extraer un riñón se le denomina “nefrectomía”.

  •  La laparoscopia es el método preferido para los trasplantes de riñones donados. Implica el uso de un laparoscopio (una cámara tipo varita) que traspasa una serie de pequeñas incisiones o “puertos” en la pared abdominal (estómago). Se emplea para visualizar la cavidad abdominal y extraer el riñón a través de una pequeña incisión. Las ventajas de la cirugía laparoscópica incluyen un menor tiempo de recuperación, una hospitalización más breve, incisiones más pequeñas y menos complicaciones postoperatorias. La realización de la cirugía laparoscópica requiere habilidades especiales y no está disponible en todos los hospitales. Además, la posibilidad de que le puedan realizar la cirugía laparoscópica depende de su estado médico y de su salud en general.
  • La nefrectomía abierta también se realiza bajo el efecto de anestesia general y se trata de un procedimiento más invasivo. El cirujano hace un corte (una incisión) en el abdomen o en el costado del abdomen. Puede ser necesaria la remoción de una costilla para realizar este procedimiento. Después de retirar el riñón, se cierra la incisión con puntos de sutura. Su centro de trasplantes le podrá proporcionar la información médica más actualizada sobre el proceso quirúrgico. Ellos le ayudarán a determinar qué es lo mejor para usted.

¿Cuáles son los riesgos de la cirugía?

La cirugía para la donación de riñón implica el mismo nivel de riesgo para el donante que cualquier otra cirugía mayor. Debería hablar sobre estos riesgos con su equipo de trasplante.

  • Dolor. Después de la cirugía, le administrarán medicamentos para el dolor.
  • Infecciones. Una infección podrá retrasar el proceso de curación o dejar cicatrices o producir otros problemas. Si se llegara a infectar la herida de la incisión quirúrgica, será tratada con antibióticos. Los antibióticos son medicamentos potentes que combaten las infecciones bacterianas.
  • Neumonía. La cirugía aumenta el riesgo de una neumonía (una inflamación de los pulmones causada por bacterias o un virus). Se le pedirá que tosa y respire profundamente durante su período de recuperación. La respiración profunda y la tos fuerzan el aire hacia la parte inferior de los pulmones, lo que ayuda a expandirlos y a disminuir el riesgo de contraer neumonía.
  • Daño al riñón. Existe la posibilidad de que el riñón pueda llegar a dañarse durante el procedimiento quirúrgico. Se realizarán todos los esfuerzos para minimizar el riesgo de que eso suceda.
  • Coagulación de la sangre. Se le pedirá que empiece a moverse tan pronto como sea posible después de la cirugía. Esto estimulará la circulación sanguínea para prevenir la formación de coágulos.
  • Pulmón colapsado. El riñón se encuentra cerca del pulmón, y podría abrirse la pleura (el espacio que rodea al pulmón) inadvertidamente durante la cirugía. Si eso sucede, se podría colapsar el pulmón. En ese caso, los médicos insertarían un tubo en el pecho para expandir el pulmón.
  • Infección del tracto urinario. Es una infección de la vejiga o los riñones. Se puede tratar con antibióticos.
  • Reacción alérgica a la anestesia. Los anestésicos son medicamentos que previenen el dolor. Durante el proceso de evaluación, el equipo de trasplante procurará identificar las alergias que usted pueda tener. Si usted sufre una reacción alérgica a la anestesia, el médico tomará medidas inmediatas para corregir el problema.
  • Muerte. Siempre existe el riesgo de muerte con cualquier operación importante. Sin embargo, el riesgo de muerte debido a una cirugía para donantes vivos de riñones es muy bajo. Los donantes vivos se someten a pruebas preoperatorias cuidadosas y a evaluaciones para asegurarse de que sean lo suficientemente saludables para la cirugía. En un estudio de más de 80.000 donantes vivos de riñones, la muerte debido a la cirugía fue de 3,1 cada 10.000 donantes. Esta tasa no ha cambiado durante los últimos 15 años.

¿Qué debo hacer si tengo preocupaciones acerca de la cirugía?

Es bastante normal que usted y su familia tengan algunos temores sobre la cirugía y sus posibles complicaciones. Usted debería hablar abiertamente con su equipo de trasplante sobre los temores o preocupaciones que tenga. Todas las conversaciones entre usted y el equipo de trasplante serán estrictamente confidenciales. Los resultados de sus análisis médicos también serán estrictamente confidenciales.

¿Cuánto tiempo se requiere para la recuperación?

Esto depende del tipo de cirugía que tenga, pero la hospitalización promedio para la mayoría de las personas es de tres a siete días después de la cirugía. Sin embargo, todas las personas son diferentes y el período de recuperación varía en gran medida entre cada persona. Pregúntele a su centro de trasplantes acerca de la mejor aproximación que tengan para su tiempo de recuperación. Después de salir del hospital, la mayoría de las personas sentirán dolor, picazón y un poco de dolor conforme vaya curando la incisión. La mayoría de los donantes de riñón pueden regresar a sus actividades normales después de cuatro a seis semanas, conforme a las exigencias físicas de las tareas de la vida y el trabajo diario. Se debe evitar levantar objetos pesados durante unas seis semanas después de la cirugía. Tal vez no pueda conducir hasta por dos semanas.

Asegúrese de ver a su médico de atención primaria con regularidad para hacer un seguimiento, y solicítele análisis de orina, de presión arterial y de la función renal (TFG) cada año

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