June 03, 2020
Por Risa Simon, defensora de los pacientes de la NKF y fundadora de “The Proactive Path” y “Transplantfirst Academy”; y Michael Stevenson, miembro de la Junta Directiva de la NKF y defensor de los pacientes.
Como pacientes renales, nos sometemos a análisis de laboratorio rutinarios, llueva o haga sol. Pero si a esto le sumamos la COVID-19, la mera idea de hacer cola o sentarnos junto a otras personas puede hacer que incluso las mejores intenciones se vean frenadas.
Por otro lado, imaginar las consecuencias de posponer los análisis de sangre puede resultar igual de preocupante. Esta situación sin salida ha llevado a algunos pacientes renales a cuestionarse su cumplimiento de los plazos específicos dictados por sus médicos.
¿Y si cada centro médico comunicara de forma proactiva su compromiso de seguir estrictas medidas de seguridad contra la COVID-19? ¿Podrían la concientización y pruebas tangibles aliviar los temores de los pacientes?
Analicemos la reciente visita de un paciente al laboratorio. Mike Stevenson, receptor de un trasplante renal y defensor de la NKF de Columbus (Ohio), se preocupó mucho cuando en su farmacia le dijeron que tenía que presentar pruebas de análisis de laboratorio recientes antes de que le repusieran sus medicamentos inmunosupresores. Aunque a Mike le inquietaba acudir al laboratorio, no tenía muchas opciones.
Para gran sorpresa de Mike, según contó: “Me indicaron que enviara un mensaje de texto al llegar y que esperara en mi coche hasta que me dieran instrucciones para entrar en la recepción con mascarilla puesta”. Mike también mencionó que no vio a ningún otro paciente al entrar, y que su flebotomista era el único otro trabajador presente en el laboratorio mientras estuvo allí. Además, señaló que su flebotomista llevaba guantes y mascarilla. En definitiva, la experiencia de Mike fue mucho mejor de lo que imaginaba: un magnífico ejemplo de cómo las medidas de seguridad estratégicas pueden disipar los temores de los pacientes.
Entender las ‘prácticas seguras’
Las prácticas de protección pueden contribuir en gran medida a aliviar los temores de los pacientes. Dicho esto, antes de posponer una extracción programada, llama a tu laboratorio y pídeles que te expliquen sus medidas de seguridad contra la COVID-19. Aunque las prácticas de control de infecciones siempre han sido importantes en el laboratorio, deberían anunciar con orgullo que siguen las directrices de los CDC para la COVID-19, sin excepción.
No obstante, es nuestro deber preguntar específicamente cómo cumplen nuestros laboratorios con las directrices relativas a la COVID-19. ¿Se respeta el distanciamiento social en sus salas de espera? ¿Llevan los flebotomistas mascarillas y guantes protectores? ¿Exigen a los pacientes que lleven mascarilla? ¿A cuántos pacientes se les permite entrar en el laboratorio a la vez?
Si no estás convencido de que tu experiencia vaya a ser tan fluida o tan segura como la de Mike, te sugerimos algunos pasos que puedes seguir. En primer lugar, una vez que hayas confirmado que tu laboratorio ofrece medidas de protección contra la COVID-19, asegúrate de que no hayan añadido pruebas de COVID-19 en sus instalaciones. En segundo lugar, evalúa sus respuestas a tus preguntas. Si no pueden darte la “tranquilidad” que buscabas, plantéate acudir a otro centro o empresa, o bien explora alternativas a distancia.
Hogar, dulce hogar
Una opción a distancia sería que te extrajeran sangre desde la comodidad de tu hogar mediante un servicio de laboratorio móvil. En este caso, se concierta una cita para que un flebotomista certificado acuda a tu domicilio y te extraiga las muestras en la mesa de la cocina, junto a la cama o mientras estás sentado en tu sillón escuchando música o viendo la televisión.
¿Prefieres que el flebotomista no entre nunca en tu casa? Simplemente pídele que te reciba en el patio, el porche, la entrada del garaje o dentro del propio garaje. Incluso puedes utilizar la ventanilla de tu coche como lugar de trabajo, colocándote dentro del vehículo con el brazo apoyado en el borde de la ventanilla abierta.
Tanto si decides que te saquen sangre dentro como fuera de tu casa, nunca des por sentado que el flebotomista estará totalmente preparado para tu situación particular. El objetivo es asegurarte de que comprenda tus preferencias y pueda atender tus peticiones de forma segura.
La comunicación es clave y debe ser bidireccional. Asegúrate de que el laboratorio te haya explicado los procedimientos de apertura de cuenta, las tarifas asociadas y los requisitos de pago por cuenta propia. Las tarifas de los servicios móviles “solo para extracciones” no siempre están cubiertas por el seguro médico, y pueden ascender a unos $65 por visita a domicilio. Asegúrate de conocer las tarifas asociadas para evitar sorpresas.
Recuerda: los laboratorios móviles suelen visitar también residencias de ancianos, así que consulta a varias empresas para asegurarte de que la que elijas te ofrezca la mejor protección.
¡Cuídate!
A medida que la pandemia sigue su curso y los estados reabren sus economías, ¡cuida tu salud! Mantenerte a salvo es lo más importante que puedes hacer. Si necesitas más consejos o apoyo, consulta la página de recursos sobre la COVID-19 de la NKF, donde publican toda la información más reciente sobre los problemas a los que se enfrenta la comunidad renal, y sigue su serie de debates en Facebook Live. Considera también la posibilidad de ponerte en contacto con la línea de ayuda para pacientes de la NKF en el (855) NKF-CARES, (1-855-653-2273) o en nkfcares@kidney.org.
Risa Simon es una persona que recibe el riñón que celebrará el 8 de junio de 2020 los 10 años de éxito de su trasplante (y sigue en plena forma). Además de trabajar como voluntaria como mentora y defensora de la NKF, Risa es la fundadora de The Proactive Path y Transplantfirst Academy, donde inspira a otros pacientes renales a asegurarse de forma proactiva la mejor vida posible: la vida que Risa vive ahora. La palabra que mejor describe a Risa: “Agradecida”.
Mike Stevenson recibió un riñón de su hermano en 1996 tras ser diagnosticado con glomerulonefritis y, desde entonces, ha sido un defensor de la búsqueda de una cura para la enfermedad del riñón crónica. Mike forma parte de la junta directiva de la división de Ohio Central de la National Kidney Foundation y también forma parte de la junta directiva de la National Kidney Foundation.

















