Un nuevo comentario de la KDOQI hace hincapié en las pruebas renales tempranas, la medición precisa de la presión arterial y la atención individualizada
NUEVA YORK, NY — 22 de octubre de 2026 — La National Kidney Foundation (NKF) destaca un nuevo comentario de la Iniciativa para la Calidad de los Resultados en Enfermedades del Riñón (KDOQI) sobre la guía de 2025 de la Asociación Americana del Corazón y el Colegio Americano de Cardiología para el tratamiento de la Presión Arterial Alta en adultos. El comentario ofrece orientación práctica para aplicar las recomendaciones a las personas con riesgo de padecer ERC y a aquellas que viven con ERC y no reciben diálisis. Además, un editorial adjunto dirigido a los pacientes aporta perspectivas importantes de personas que viven con hipertensión.
La presión arterial alta puede dañar los riñones, y la enfermedad del riñón puede dificultar el control de la presión arterial. Uno de los aspectos más destacados de la guía es la recomendación de realizar la prueba de la relación albúmina creatinina en orina (uACR) a todos los pacientes con presión arterial alta. Esta prueba detecta la presencia de una proteína en la orina que puede indicar daño renal antes de que se haga evidente un deterioro de la función renal.
«El control de la presión arterial y el cuidado renal van de la mano», afirmó Kerry Willis, doctora y directora científica de la NKF. «Al convertir las pruebas renales en una parte rutinaria del control de la presión arterial, los médicos pueden identificar la enfermedad del riñón de forma más precoz y tomar decisiones terapéuticas más fundamentadas para ayudar a proteger la salud a largo plazo».
A pesar de su reconocida importancia, el análisis de albúmina en orina sigue sin utilizarse lo suficiente. El comentario cita estudios que muestran que menos del 10 % de los pacientes con presión arterial alta reciben esta importante prueba. Los autores hacen hincapié en que incorporar el análisis de la uACR a la atención rutinaria puede ayudar a subsanar una laguna crítica en la detección temprana y orientar la selección de tratamientos protectores del riñón.
Otra novedad significativa es la adopción en la guía de la calculadora de riesgo cardiovascular PREVENT, que incorpora la función renal junto con otros factores de salud para estimar el riesgo de enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular. Los resultados de la albúmina en orina pueden refinar aún más esa evaluación, ayudando a los médicos a tomar decisiones terapéuticas que reflejen la estrecha conexión entre la salud renal y la cardiovascular.
«La función renal y los resultados de la albúmina en orina proporcionan información que las lecturas de la presión arterial por sí solas no pueden ofrecer», afirmó la Dra. Tara I. Chang, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford y copresidenta del grupo de trabajo encargado del comentario. «Este comentario ayuda a los médicos a traducir esa información en decisiones prácticas sobre el tratamiento, el seguimiento y los objetivos de salud de cada paciente».
El comentario respalda un objetivo de presión arterial inferior a 130/80, al tiempo que hace hincapié en la precisión de la medición y en el tratamiento individualizado. El tamaño adecuado del manguito, la posición correcta del paciente, el descanso suficiente y la repetición de las lecturas son esenciales para evitar que las decisiones terapéuticas se basen en resultados inexactos. Los autores del comentario también analizan la evidencia que respalda unos objetivos de presión arterial sistólica más bajos para algunos pacientes, al tiempo que señalan la necesidad de tener en cuenta la tolerancia al tratamiento, los efectos secundarios de la medicación y las limitaciones de la evidencia en el caso de las personas con enfermedad del riñón avanzada.
Además de los objetivos de presión arterial, el comentario aborda la selección de medicamentos, las interacciones farmacológicas y el seguimiento de los cambios en la función renal y, en el caso de algunos fármacos, de los niveles de potasio. Hace hincapié en la colaboración entre nefrólogos, médicos de atención primaria, cardiólogos, farmacéuticos y otros profesionales sanitarios para ayudar a los pacientes a gestionar planes de tratamiento complejos.
«Las personas con enfermedad del riñón suelen tomar varios medicamentos, lo que hace que la coordinación y el seguimiento sean especialmente importantes», afirmó Linda Awdishu, doctora en Farmacia (PharmD), máster en Ciencias Aplicadas (MAS) y miembro de la Academia Americana de Nefrología (FASN), de la Universidad de California en San Diego y copresidenta del grupo de trabajo encargado del comentario. «Un enfoque basado en el trabajo en equipo puede ayudar a los pacientes a gestionar sus medicamentos de forma segura y a superar los obstáculos para lograr el control de la presión arterial».
El comentario del KDOQI sobre la Guía de la AHA/ACC de 2025 para la prevención, detección, evaluación y tratamiento de la Presión Arterial Alta en adultos puede consultarse aquí: El editorial dirigido a los pacientes que lo acompaña puede consultarse aquí.
Acerca de la enfermedad del riñón
En Estados Unidos, la ERC sigue siendo una carga para la salud pública poco reconocida que afecta a 1 de cada 7 adultos, y el 90 % de las personas afectadas desconocen su afección. Aproximadamente 1 de cada 3 adultos estadounidenses corre el riesgo de padecer enfermedad del riñón, pero menos del 20 % se somete a las pruebas recomendadas en las directrices, como la taza de filtración glomerular (eGFR, por sus siglas en inglés) y la uACR. Entre los factores de riesgo de la enfermedad del riñón se incluyen la diabetes, la presión arterial alta, las cardiopatías, la obesidad y los antecedentes familiares. Las personas de ascendencia negra o afroamericana, hispana o latina, indígena americana o nativa de Alaska, asiático-americana, o nativa de Hawái u otras islas del Pacífico tienen un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad del riñón. Las personas negras o afroamericanas tienen aproximadamente cuatro veces más probabilidades que las personas blancas de desarrollar falla renal. Las personas hispanas e indígenas americanas padecen falla renal a una tasa aproximadamente el doble que la de las personas blancas.
Acerca de la National Kidney Foundation
La National Kidney Foundation está revolucionando la lucha por salvar vidas mediante la eliminación de las enfermedades del riñón prevenibles, la aceleración de la innovación para garantizar la dignidad de la experiencia del paciente y la eliminación de las desigualdades estructurales en la atención renal, la diálisis y los trasplantes. Para obtener más información sobre la NKF, visite www.kidney.org.
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