Última actualización: Octubre 26, 2026
Revisado médicamente por: Equipo de Educación para Pacientes de la NKF
La gota y la enfermedad del riñón están estrechamente relacionadas. Descubre cuáles son las causas de la gota, los síntomas de un brote de gota, cómo se diagnostica y se trata, y por qué es importante controlar la salud del riñón.
Acerca de la gota y la enfermedad del riñón
La gota es un tipo de artritis que puede provocar dolor repentino, hinchazón y enrojecimiento en una articulación. Se produce cuando el ácido úrico se acumula en la sangre y forma cristales dentro o alrededor de una articulación.
El ácido úrico es un producto de desecho que se genera cuando el organismo descompone unas sustancias llamadas purinas. Las purinas se encuentran de forma natural en el organismo y en algunos alimentos.
Los riñones ayudan a eliminar el ácido úrico de la sangre a través de la orina. Cuando la función renal disminuye, los riñones pueden tener más dificultades para eliminar el ácido úrico. Esto puede provocar que el ácido úrico se acumule y aumente el riesgo de padecer gota.
Por eso la gota y la enfermedad renal crónica, también denominada ERC, están estrechamente relacionadas. Las personas con ERC tienen un mayor riesgo de padecer gota, y las personas con gota también son más propensas a padecer ERC.
La ERC también puede influir en qué medicamentos para la gota son seguros para usted y en la dosis que debe tomar. La gota y la ERC comparten además varios factores de riesgo para la salud, entre ellos la presión arterial alta, la diabetes, las enfermedades cardíacas y la obesidad.
Si padeces gota, conocer tus valores renales puede ayudarte a ti y a tu equipo sanitario a elegir el tratamiento adecuado. La taza de filtración glomerular (eGFR, por sus siglas en inglés) e la UACR indican cómo están funcionando tus riñones.
Signos y síntomas
La gota suele provocar un ataque repentino de dolor denominado «brote de gota». Un brote puede aparecer de forma repentina y resultar muy doloroso.
Los síntomas de un brote de gota pueden incluir:
- Dolor articular intenso
- Hinchazón
- Enrojecimiento
- Calor alrededor de la articulación
- Sensibilidad
- Dificultad para mover la articulación
Más de la mitad de las personas con gota sufren su primer ataque en el dedo gordo del pie (lo que se conoce como «podagra»), y la mayoría lo sufrirá allí en algún momento de la enfermedad. Aunque la gota suele afectar al dedo gordo del pie, también puede afectar a los tobillos, las rodillas, los pies, las manos, las muñecas o los codos.
Un brote puede mejorar y luego reaparecer más adelante. Sin tratamiento, la gota puede volverse más frecuente y afectar a más articulaciones.
Consulte a sus profesionales de la salud si tiene un dolor articular repentino o intenso, especialmente si la articulación está enrojecida, hinchada o caliente.
Causas de la gota
La gota se produce cuando el nivel de ácido úrico en sangre es lo suficientemente alto como para que se formen cristales de ácido úrico.
Tu nivel de ácido úrico puede aumentar si:
- Tus riñones no eliminan suficiente ácido úrico
- Tu cuerpo produce demasiado ácido úrico
- Ciertos medicamentos aumentan el nivel de ácido úrico
- Se padecen determinadas afecciones médicas
- Te deshidratas
- Consumes habitualmente grandes cantidades de alimentos o bebidas que pueden elevar el ácido úrico
Los antecedentes familiares también pueden influir en el riesgo.
Un nivel elevado de ácido úrico puede provocar gota. Sin embargo, tener un nivel elevado de ácido úrico no siempre significa que se vaya a desarrollar gota. Algunas personas tienen un nivel elevado de ácido úrico, pero no presentan síntomas de gota.
Tipos de gota
La gota puede evolucionar con el tiempo. Algunas personas sufren brotes repentinos de gota, mientras que otras desarrollan problemas crónicos de gota tras años de niveles elevados de ácido úrico.
Gota aguda
La gota aguda se refiere a un brote repentino de gota. Puede provocar dolor intenso, hinchazón, enrojecimiento y calor en una o más articulaciones. Un brote puede durar varios días o más.
La gota entre brotes
Una vez que termina un brote de gota, es posible que te sientas mejor y no tengas síntomas durante un tiempo. Este periodo entre brotes se denomina a veces «gota intercrítica».
Aunque no sienta dolor ni hinchazón, es posible que sigan habiendo cristales de ácido úrico en las articulaciones.
Gota crónica
La gota crónica se produce cuando la gota persiste con el tiempo y causa problemas continuos. Los brotes pueden ser más frecuentes, pueden verse afectadas más articulaciones y puede desarrollarse daño articular.
Algunas personas con gota crónica desarrollan tofos, que son bultos duros formados por cristales de ácido úrico que se acumulan bajo la piel o alrededor de las articulaciones. A veces, esto se denomina «gota tofácea crónica».
Gota crónica no controlada
La gota crónica no controlada (también denominada gota refractaria) es una forma poco frecuente de gota grave. Tanto la gota como la gota crónica no controlada son muy dolorosas, pero esta última suele provocar problemas graves, como daño articular permanente y dificultades para moverse y caminar. Es posible que no remita con los tratamientos habituales. Puede que se necesiten otros medicamentos. Las personas con gota crónica no controlada también pueden tener problemas renales.
Complicaciones
La gota puede causar problemas cuando no se trata o no se controla adecuadamente.
Entre ellos se pueden incluir:
- Brotes de gota más frecuentes
- Dolor que afecta a más articulaciones
- Daño articular
- Dificultad para moverse o realizar las actividades cotidianas
- Depósitos duros de ácido úrico bajo la piel, llamados tofos
- Cálculos renales
Los tofos suelen aparecer después de que los niveles de ácido úrico hayan estado elevados durante mucho tiempo. Pueden formarse alrededor de las articulaciones, los dedos de las manos, los codos, los dedos de los pies o las orejas.
El ácido úrico también puede formar cristales en las vías urinarias y provocar cálculos renales.
Diagnóstico y pruebas de la gota
Tu médico te preguntará por tus síntomas, tu historial médico, los medicamentos que tomas y tus antecedentes familiares. También examinará la articulación dolorida o inflamada. Existen varias pruebas que pueden ayudar a confirmar la gota, descartar otras causas de dolor articular y orientar el tratamiento.
Análisis de ácido úrico en sangre
Es un análisis de sangre que mide la cantidad de ácido úrico (sUA) en la sangre. Un nivel elevado de ácido úrico puede respaldar el diagnóstico de gota, pero no siempre significa que la padezcas.
Los niveles de ácido úrico pueden variar durante un brote de gota. Es posible que su médico vuelva a comprobar su nivel una vez que el brote haya remitido para obtener una imagen más clara.
Análisis del líquido articular
El análisis del líquido articular consiste en que el médico utilice una aguja para extraer una pequeña cantidad de líquido de la articulación inflamada.
El líquido se analiza para detectar cristales de ácido úrico. La presencia de estos cristales puede confirmar la gota. Este análisis también puede ayudar a descartar otras causas de dolor y hinchazón articular, como una infección.
Pruebas de imagen
Se pueden utilizar técnicas de imagen cuando no está claro si la gota es la causa de tus síntomas. Una ecografía u otra prueba de imagen puede mostrar cristales de ácido úrico, inflamación o daño articular causado por la gota a lo largo del tiempo.
Pruebas renales
Si padece gota, pregunte por las pruebas para detectar la enfermedad del riñón.
Dos pruebas renales importantes son:
- la taza de filtración glomerular (eGFR, por sus siglas en inglés)
- UACR, un análisis de orina que detecta la presencia de albúmina, un tipo de proteína que puede ser un signo de daño renal
Seguimiento de análisis clínicos
Puede hablar con su equipo sanitario sobre cómo acceder a los resultados de sus análisis (en papel o en línea, dependiendo de la consulta). También es posible que pueda acceder directamente a los resultados de sus análisis desde el propio laboratorio.
Además, puede realizar un seguimiento de su nivel de ácido úrico sérico (sUA) (cantidad de ácido úrico en sangre), la taza de filtración glomerular (eGFR, por sus siglas en inglés) y la relación albúmina-creatinina utilizando la herramienta en línea «Gout and Uric Acid Tracker»(Seguimiento de la gota y el ácido úrico), o bien imprimiendo la versión en PDF.
Tratamiento de la gota
La gota se puede tratar. El tratamiento tiene dos objetivos principales:
- Aliviar el dolor y la inflamación durante un brote de gota
- Reducir el nivel de ácido úrico con el tiempo para prevenir futuras crisis y otros problemas
Su plan de tratamiento dependerá de sus síntomas, del nivel de ácido úrico, de la función renal, de otras afecciones de salud y de los medicamentos que ya esté tomando.
Tratamiento de un brote de gota
Los medicamentos pueden ayudar a reducir el dolor y la inflamación durante un brote de gota.
Entre ellos pueden figurar:
- Colchicina
- Corticoesteroides
- Los fármacos antiinflamatorios no esteroideos, también llamados AINE, se utilizan para aliviar el dolor y la inflamación de la gota. Sin embargo, los AINE como el ibuprofeno y el naproxeno son comprimidos que suelen evitarse en la ERC.
Si padeces una enfermedad del riñón, consulta con tu médico o farmacéutico antes de tomar cualquier analgésico de venta libre.
Reducir el ácido úrico a lo largo del tiempo
Algunos medicamentos ayudan a reducir la cantidad de ácido úrico en la sangre. Esto puede ayudar a prevenir futuros brotes de gota y otros problemas derivados de esta enfermedad.
Entre los medicamentos para reducir el ácido úrico se encuentran el alopurinol, el febuxostat, el probenecid y el lesinurad, todos ellos en forma de comprimidos. La pegloticasa se administra por vía intravenosa en casos de gota grave que no mejora con los comprimidos. Tu médico elegirá el medicamento y la dosis más seguros para ti, especialmente si padeces ERC.
Su médico controlará su nivel de ácido úrico mediante un análisis de sangre. Para muchas personas con gota, el objetivo es mantener el ácido úrico por debajo de 6 mg/dL.
Es posible que tenga que tomar este medicamento incluso cuando se sienta bien. No deje de tomarlo a menos que su médico se lo indique.
Para muchas personas con gota, el nivel objetivo de ácido úrico es inferior a 6 mg/dL. Tu equipo sanitario puede indicarte cuál es el nivel adecuado para ti.
Alimentos y bebidas
Lo que comes y bebes puede influir en los niveles de ácido úrico, pero la dieta es solo una parte del tratamiento de la gota.
A algunas personas les puede resultar beneficioso limitar el consumo de:
- El alcohol, especialmente la cerveza
- Vísceras
- Grandes cantidades de carne roja
- Algunos mariscos
- Bebidas y alimentos con alto contenido en fructosa o azúcar añadidos
Llevar una dieta sana y equilibrada también puede ayudar a controlar afecciones que suelen ir acompañadas de la gota, como la ERC, la presión arterial alta, la diabetes y las enfermedades cardíacas.
Reducir el consumo de proteínas animales, como la carne, mantiene la orina menos ácida, lo que puede disminuir el riesgo de brotes de gota y cálculos renales. Además, consume muchas verduras y frutas. Si padeces ERC, tus necesidades nutricionales pueden ser diferentes. Un dietista titulado con conocimientos sobre la enfermedad del riñón puede ayudarte a elaborar un plan de alimentación que se adapte a tus necesidades.
Líquidos
Beber suficiente líquido (preferiblemente agua) puede ayudar a reducir el riesgo de deshidratación y de algunos cálculos renales. Sin embargo, algunas personas con enfermedad del riñón deben limitar la cantidad de líquido que beben.
Medicamentos y suplementos
Algunos medicamentos pueden elevar los niveles de ácido úrico. Es posible que haya que cambiar otros medicamentos cuando la función renal se vea reducida.
Asegúrate de que tu equipo sanitario conozca todos los medicamentos con receta, los de venta libre, las vitaminas y los suplementos que tomas.
No empieces a tomar ningún suplemento a base de hierbas para tratar la gota sin consultarlo antes con tu médico o farmacéutico. Algunos suplementos pueden dañar los riñones o interactuar con tus medicamentos.
El control de la gota a lo largo del tiempo
La gota es una enfermedad crónica, pero se puede controlar. Mantener los niveles de ácido úrico dentro de unos límites saludables puede ayudar a prevenir futuros brotes y otros problemas.
Colabora con tu equipo sanitario para:
- Conocer su nivel de ácido úrico
- Conocer su eGFR y su UACR
- Tomar los medicamentos según lo prescrito
- Hable con su médico si sigue teniendo brotes de gota
- Revisar sus medicamentos periódicamente
- Sigue una dieta adecuada para tu gota y tu salud renal
- Controle otras afecciones, como la presión arterial alta, la diabetes y las enfermedades cardíacas
Lleve un registro de la frecuencia con la que sufre brotes de gota. Informe a su médico si los brotes se producen con más frecuencia, duran más tiempo o le dificultan realizar las actividades cotidianas.
Algunas personas siguen teniendo brotes de gota, niveles elevados de ácido úrico, tofos o problemas articulares incluso con tratamiento. Si esto ocurre, es posible que tu médico tenga que cambiar tu medicación o tu plan de tratamiento.
Cómo prepararse para su cita
Antes de acudir a la consulta, puede resultarte útil anotar lo siguiente:
- Cuándo comenzó el dolor articular
- Qué articulaciones están afectadas
- Con qué frecuencia tienes brotes de gota
- Cuánto tiempo dura cada brote
- Los medicamentos y suplementos que toma
Preguntas que debe hacer a sus profesionales de la salud
- ¿Qué está causando mi dolor articular?
- ¿Cuál es mi nivel de ácido úrico?
- ¿Cuál debería ser mi nivel objetivo de ácido úrico?
- ¿Cómo puedo tratar un ataque de gota de forma segura?
- ¿Necesito medicación para reducir mi nivel de ácido úrico?
- ¿Son seguros para mis riñones los medicamentos que tomo para la gota?
- ¿Debería modificarse alguno de mis otros medicamentos?
- ¿Cuáles son mis resultados de eGFR y UACR?
- ¿Con qué frecuencia debo controlarme los niveles de ácido úrico y la función renal?
- ¿Qué alimentos o bebidas debo limitar?
- ¿Qué debo hacer si sigo teniendo brotes de gota?
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