TRAS 49 AÑOS COMO TÉCNICO DE DIÁLISIS, AFRONTO EL AGOTAMIENTO PROFESIONAL ACEPTANDO MI PROFESIÓN

November 03, 2023

Artículo destacado de CNNT – TRAS 49 AÑOS COMO TÉCNICO DE DIÁLISIS, AFRONTO EL AGOTAMIENTO PROFESIONAL ACEPTANDO MI PROFESIÓN
Danilo B. Concepcion, CBNT, CCHT-A, Fellowship NKF
Providence St. Joseph Hospital, Orange, California

Este artículo se reproduce con permiso de Healio | Nephrology News & Issues, 37(9), 29 – 30, 2023.

En mi juventud, nunca se me pasó por la cabeza la idea de ser técnico de diálisis. Mi andadura en el mundo de la diálisis comenzó en el ejército.

La Armada me formó como auxiliar médico. Cumplí la mayor parte de mi servicio militar a bordo del U.S.S. Benjamin Stoddert (DDG-22), un destructor lanzamisiles de la época de la guerra de Vietnam.

Cabe destacar que este buque fue la última presencia militar en abandonar Vietnam al final de la guerra. El buque era demasiado pequeño para justificar la presencia de un médico a bordo; en su lugar, dos auxiliares médicos se encargaban de toda la atención médica en lugar del médico.

Cuando me licenciaron con honores de la Marina en mayo de 1975, el único trabajo que me ofrecía el mundo civil y que reconocía mi formación en la Marina era el de auxiliar de ambulancia. Vi un anuncio clasificado en el periódico en el que se buscaba un técnico de diálisis. Me presenté a la entrevista y, al mes siguiente, me contrataron y recibí formación en el puesto de trabajo. A fecha de 23 de junio, cumplo 49 años como técnico de diálisis.

Danilo B. Concepción, CBNT, CCHT-A, Fellowship NKF
Providence St. Joseph Hospital, Orange, California

Este artículo se reproduce con permiso de Healio | Nephrology News & Issues, 37(9), 29 – 30, 2023.

 

En mi juventud, nunca se me pasó por la cabeza la idea de ser técnico de diálisis. Mi andadura en el mundo de la diálisis comenzó en el ejército.

La Armada me formó como auxiliar médico. Cumplí la mayor parte de mi servicio militar a bordo del U.S.S. Benjamin Stoddert (DDG-22), un destructor lanzamisiles de la época de la guerra de Vietnam.

Cabe destacar que este buque fue la última presencia militar en abandonar Vietnam al final de la guerra. El buque era demasiado pequeño para justificar la presencia de un médico a bordo; en su lugar, dos auxiliares médicos se encargaban de toda la atención médica en lugar del médico.

Cuando me licenciaron con honores de la Marina en mayo de 1975, el único trabajo que me ofrecía el mundo civil y que reconocía mi formación en la Marina era el de auxiliar de ambulancia. Vi un anuncio clasificado en el periódico en el que se buscaba un técnico de diálisis. Me presenté a la entrevista y, al mes siguiente, me contrataron y recibí formación en el puesto de trabajo. A fecha de 23 de junio, cumplo 49 años como técnico de diálisis.
 

Agotamiento profesional
Un artículo reciente publicado en la revista *American Journal of Kidney Diseases* informaba sobre los resultados de una encuesta realizada entre técnicos de diálisis sobre la satisfacción laboral. Laura C. Plantinga, doctora por la Universidad Emory de Atlanta, y sus colegas descubrieron que el 57.5% de los técnicos de diálisis que respondieron a la encuesta manifestaban agotamiento profesional, y el 52.6% indicaba que esperaba seguir ejerciendo como técnico dentro de tres años.

“Rara vez se han recabado directamente las opiniones de los técnicos de atención al paciente (PCT) de diálisis sobre el agotamiento y sus intenciones de abandonar el puesto, a pesar del papel fundamental que desempeñan en primera línea en la atención de hemodiálisis aguda y en centros de diálisis de EE. UU.”, escribieron Plantinga y sus colegas. “Es probable que las estrategias destinadas específicamente a apoyar y retener a los técnicos de diálisis tengan un impacto enorme en la atención de hemodiálisis en Estados Unidos, lo que incluye una reducción de la carga de trabajo de estos técnicos y del resto del personal (incluidas las enfermeras), así como una mejora en la prestación de la atención y, en última instancia, en los resultados de los pacientes”.

En las últimas cinco décadas, hay pocas cosas que no haya visto en un centro de diálisis. He pasado por problemas de dotación de personal, dificultades en la cadena de suministro, cambios administrativos y de horarios, salarios bajos y compañeros de trabajo descontentos. He sobrevivido a encuestas de personal, médicos y pacientes difíciles y amenazas de reducción de jornada.

He sobrevivido no gracias a un sueldo generoso. Me resulta vergonzoso escuchar afirmaciones anecdóticas de que un empleado de Starbucks puede ganar más que un técnico de diálisis.

No es por la carga de trabajo, aunque… los CMS no han establecido un límite máximo para la proporción de técnicos por paciente y dejar la interpretación en manos de los centros de diálisis da lugar a demasiadas variaciones y, en última instancia, a proporciones elevadas.

No es por las largas jornadas laborales —y por tener que estar en la clínica a las 4 de la madrugada o incluso antes—. No es por el ajetreado horario que a veces nos obliga a apresurarnos debido al escaso tiempo disponible entre tratamientos.

Y tampoco es porque tema poder contagiar a mi familia, aunque el virus de la COVID-19 sí que me concientizó sobre la posibilidad de que esto suceda.

  • He sobrevivido gracias a lo siguiente:
  • Me han mostrado y me han dado respeto;
  • Me han dado la oportunidad de crecer profesionalmente;
  • Me han marcado objetivos y expectativas;
  • Me han mantenido informado;
  • Me han hecho partícipe y me han planteado retos; y
  • He participado en los procesos y he compartido lo que he aprendido.
     

Mi contribución
: considero que ser técnico de diálisis es mi profesión y nunca lo he enfocado como un simple trabajo. Sé que las personas en diálisis con las que colaboro para administrar el tratamiento de diálisis se encuentran mejor, más sanas y más seguras gracias a mi contribución.

El artículo de Plantinga y sus colegas señala el problema del agotamiento profesional. Sin embargo, ¿qué hay de los retos a los que se enfrentan las personas en diálisis? Es mi obligación para con ellas perseverar ante los diferentes retos a los que me he enfrentado en mi profesión de técnico de diálisis.

He aprendido a afrontar la vida con la actitud de que no hay problemas, solo retos. Con las herramientas, los recursos y el tiempo necesarios, puedo superar cualquier reto. Todos los profesionales y centros de diálisis pueden desarrollar este tipo de enfoque y cultura, lo que puede conducir a minimizar el agotamiento, aumentar la retención y la lealtad, y mejorar la satisfacción laboral.
 

Oportunidad
de crecimiento: Las tareas asignadas, como el cuidado del acceso vascular, las auditorías de control de infecciones o el puesto de responsable de apertura y cierre de la clínica de diálisis, no deben considerarse un trabajo extra, sino una oportunidad para adquirir experiencia. Si la respuesta ha sido que se trata de un trabajo extra, entonces el reto para la dirección del centro es cambiar la mentalidad y la cultura del centro para que se perciba como una oportunidad de aprender y crecer profesionalmente en conocimientos, lo que, en última instancia, conducirá a una mejor atención.

Tengo la suerte de que mi centro siempre haya tenido en gran estima a los técnicos de diálisis. De los 43 empleados de nuestro centro, 11 (el 25%) cuentan con más de 10 años de experiencia en el centro, 15 (el 35%) llevan más de 20 años en el centro, cinco (el 12%) llevan más de 30 años en el centro y seis (el 14%) cuentan con más de 40 años de experiencia.

Con el fin de involucrar, motivar y apoyar a nuestros técnicos, creamos en 2011 la “Escalera de carrera para técnicos”, que ofrecía a nuestro personal la oportunidad de ascender gracias al aumento de sus conocimientos, habilidades, experiencia hospitalaria y profesionalidad. Los requisitos del programa incluyen la responsabilidad de un proyecto de garantía de calidad y mejora del rendimiento, la participación en una organización profesional y la capacidad de demostrar capacidad de trabajo en equipo.

Se creó un presupuesto específico para esta escala de promoción y ha dado sus frutos, como demuestra la retención de nuestro personal.

Otro elemento que ha contribuido a este proceso, que fomenta el compromiso y conduce a la satisfacción laboral, ha sido la asistencia a congresos profesionales y la pertenencia a una organización profesional. Resulta reconfortante conocer las experiencias de otros técnicos de diálisis y aprender unos de otros. Existen dos organizaciones nacionales que apoyan a los técnicos de diálisis: la Asociación Nacional de Técnicos y Tecnólogos (NANT) y el Consejo de Enfermeros y Técnicos de Nefrología de la National Kidney Foundation. Ambas organizaciones ofrecen congresos anuales y oportunidades de educación continua.

Los proveedores deben considerar el apoyo a los técnicos de diálisis no como un gasto, sino como una inversión en profesionalidad, satisfacción laboral, mayor conocimiento y competencia, y permanencia en el puesto.
 

Nuevo nombre
Nuestra comunidad perpetúa la idea de que este puesto es un “trabajo” y no una “profesión” al utilizar continuamente el término “técnico de atención al paciente”. Se trata de un término genérico elegido en los primeros años en que se recurría a personas sin titulación en la especialidad de la atención renal.

No aporta identidad alguna, ni justifica el orgullo por el título. Existen innumerables puestos en hospitales, clínicas y consultas médicas que utilizan ese título, y dichos puestos no tienen el alcance de responsabilidad ni las funciones laborales que se asignan a un técnico de diálisis.

Los proveedores y los centros de diálisis deberían iniciar el camino hacia la profesionalización de sus empleados PCT utilizando un nombre que ofrezca identidad, respeto y orgullo. La NANT promueve el uso de los términos “técnico clínico en nefrología” y “técnico biomédico en nefrología”.

Es hora de que estos términos sean aceptados dentro de la comunidad de diálisis.

 

Para más información:
Danilo B. Concepcion, CBNT, CCHT-A, Fellowship NKF, es director de operaciones de los servicios renales del Providence St. Joseph Hospital de Orange, California. También es miembro del Consejo Asesor Editorial de Healio | Nephrology News & Issues. Se le puede contactar en danilo.concepcion@stjoe.org.

Este contenido se proporciona únicamente para el uso informativo y no se pretende como consejo médico o como sustituto del consejo médico de un profesional de la salud.
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