August 28, 2025
Un cálculo erróneo retrasó el trasplante de riñón de Crystal después de que sus riñones dejaran de funcionar durante el embarazo. Ahora comparte su historia para luchar contra las desigualdades en materia de salud.
“Pensé que se había acabado”
Eso era lo que creía Crystal King cuando los medicamentos surtían efecto y la hinchazón remitía.
Tenía solo 14 años cuando le diagnosticaron por primera vez una enfermedad del riñón, pero nadie le dijo que fuera crónica. No fue hasta que el embarazo le provocó una falla renal cuando Crystal comprendió plenamente la gravedad de su enfermedad.
Lo que siguió fue una lucha por su vida y por la de otras personas como ella.
Los primeros síntomas de la enfermedad del riñón
En 1994, el cuerpo de Crystal sufrió cambios que ni ella ni su familia podían explicar.
“Se me empezó a hinchar la cara”, contó Crystal. “Fui al médico, pero nadie supo decirme por qué”.
Tras una semana de pruebas, los médicos le diagnosticaron una enfermedad del riñón y le recetaron esteroides. Estos ayudaron a calmar el sistema inmune de Crystal y a reducir la hinchazón.
“Me encontré mejor. Pensé que se había acabado”, dijo Crystal. “Nadie nos dijo a mí ni a mi familia que la enfermedad del riñón es crónica”.
Como Crystal no disponía de los conocimientos necesarios para comprender su enfermedad ni cómo controlarla a largo plazo, no tenía ni idea de que sus riñones se estaban deteriorando poco a poco.
“Me puse muy enferma en mi último año de instituto. Pensé que estaba relacionado con mis riñones. Pero luego volvió a desaparecer”, dijo Crystal. “Después de graduarme en la universidad, pude encontrar un nefrólogo (médico especialista en riñones)”.
El nefrólogo descubrió que Crystal tenía presión arterial alta, una afección que puede dañar aún más los riñones.
“Me recetaron medicación para la presión arterial alta con el fin de proteger mis riñones”, explicó Crystal. “Empecé una dieta baja en sodio”.
La dieta y la medicación surtieron efecto. Durante las dos décadas siguientes, Crystal se sintió bien.
Infórmate sobre los signos y síntomas de la enfermedad del riñón.
El embarazo y la falla renal

En 2016, Crystal tenía 36 años, acababa de casarse y estaba lista para formar una familia. Fue entonces cuando su salud dio un giro grave.
“Me quedé embarazada de mi hijo y mi función renal se deterioró drásticamente. Los medicamentos ya no conseguían controlar mi presión arterial alta”, explica Crystal. “Desarrollé preeclampsia y tuve que guardar reposo absoluto”.
La preeclampsia es una complicación grave del embarazo que provoca presión arterial alta y presencia de proteínas en la orina. Puede dar lugar a una lesión renal aguda o a un daño renal permanente.
Aunque las personas embarazadas con enfermedad del riñón tienen más probabilidades de desarrollar esta afección, no todo son malas noticias.
Un estudio de 2015 reveló que entre el 20% y el 30% de las personas embarazadas con enfermedad del riñón experimentaron un empeoramiento de la función renal en el plazo de un año tras el parto. Sin embargo, solo un pequeño porcentaje, entre el 5% y el 10%, progresó a enfermedad del riñón en etapa terminal o en etapa 5 durante el seguimiento realizado varios años después.
Por desgracia, en el caso de Crystal, esto derivó en una enfermedad del riñón en etapa 5. Aunque todavía no necesitaba diálisis, solo era cuestión de tiempo.
“Sentía que la muerte era inminente”, dijo Crystal. “Empecé a documentar mi vida para mi hijo por si acaso fallecía”.
Crystal dio a luz a su hijo de forma prematura. Tanto Crystal como su bebé pasaron el mes siguiente en el hospital luchando por sobrevivir.
Más información sobre el embarazo y la enfermedad del riñón.
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Una ecuación errónea

Aunque Crystal volvió a casa, seguía estando muy enferma. Estaba en la lista de espera para un trasplante de riñón, pero su eGFR no era lo suficientemente bajo como para que se le pudiera realizar el trasplante.
“Por aquel entonces, la fórmula para calcular la taza de filtración glomerular (eGFR, por sus siglas en inglés) tenía en cuenta la raza a la hora de determinar la función renal. Por eso, mi eGFR era demasiado alta para un trasplante”, explicó Crystal. “Me sentía morir cada día, pero mis médicos no paraban de decirme: ‘Estás bien’”.
Crystal no se quedó de brazos cruzados, esperando. Empezó a buscar un donante de riñón vivo.
“Mi familia sabía que estaba buscando un donante, y empecé a compartir mi historia en Internet”, explicó Crystal. “En 2019, mi prima Mia dio un paso al frente y comenzó el proceso de evaluación como donante de riñón”.
Resultó que Mia era compatible y una buena candidata a donante.
“En marzo de 2020, mi taza de filtración glomerular (eGFR, por sus siglas en inglés) bajó lo suficiente como para poder someterme a un trasplante”, explicó Crystal. “Como Mia había sido aprobada para donarme un riñón, esperaba poder recibir un trasplante preventivo”.
La NKF está aquí para ayudarte, tanto si buscas un donante de riñón en vida como si quieres convertirte en uno. Mira los vídeos de pacientes y donantes vivos para obtener más información.
Inicio del tratamiento de diálisis durante la pandemia de COVID-19

Entonces llegó la COVID-19. A finales de marzo, todos los programas de trasplantes se paralizaron. La National Kidney Foundation (NKF) se movilizó de inmediato para reclasificar los trasplantes de cirugía “electiva” a cirugía esencial.
Mientras los defensores de los derechos de los pacientes trabajaban para reabrir los centros de trasplantes, Crystal no tuvo más remedio que empezar con la diálisis. Comenzó con la diálisis peritoneal, un tratamiento de diálisis en casa que utiliza la membrana peritoneal para filtrar la sangre.
“Necesitaba un entorno estéril para la diálisis, pero había escasez de mascarillas, desinfectante de manos y guantes”, explicó Crystal. “Aún no había vacunas contra la COVID-19, así que me preocupaba contagiarme”.
Afortunadamente, los centros de trasplantes reabrieron poco después gracias a la abogacía de la NKF y otras organizaciones.
“En junio, mi centro me llamó para programar la operación. Estaba emocionada, pero me aterrorizaba poner un pie en un hospital”, dijo Crystal. “Mia me convenció para que lo hiciera, y me alegro muchísimo de que lo hiciéramos”.
La operación tuvo lugar el 21 de julio. Tanto Crystal como su prima se recuperaron bien.
“No me di cuenta de lo enferma que estaba hasta que me sentí mejor. El trasplante me cambió la vida por completo. Me siento muy afortunada de que alguien me donara un riñón”, dijo Crystal. “Celebro la vida cada día”.
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De paciente a defensor

Crystal empezó a compartir su experiencia en las redes sociales cuando sus riñones comenzaron a fallar, no con el objetivo de informar a los demás, sino para asimilar lo que estaba pasando.
“Empecé a compartir mi experiencia en Instagram con el nombre de ‘justthekings’”, explicó Crystal. “Nunca pensé en convertirme en una influencer especializada en salud renal”.
Entonces algo cambió.
“La gente empezó a enviarme mensajes: ‘¿Cómo es la diálisis?’, ‘¿Cómo hablo con mi familia sobre la donación?’, ‘¿Qué ocurre en una evaluación para un trasplante?’. Me di cuenta de que estaba ayudando a la gente al compartir mi historia”.
Crystal cuenta ahora con más de 8,000 seguidores en Instagram y ha asumido su papel como influencer y defensor de la salud renal.
“Como mujer negra en el sistema sanitario de este país, he sufrido muchas desigualdades. No me proporcionaron la información que necesitaba desde el principio. Estuve enferma durante mucho más tiempo debido a una ecuación errónea que alargó en unos tres años mi espera para un trasplante. No quiero que esto le pase a otras personas”.
Hoy en día, Crystal es defensor del grupo “Voices for Kidney Health” de la NKF y dirige la Kidney Champion Foundation, una organización sin ánimo de lucro que ella misma fundó y que educa a las comunidades históricamente excluidas sobre la enfermedad del riñón.
“Lo que me encanta de la NKF es que creen que los pacientes deben llevar la iniciativa. Nos dan herramientas y oportunidades para contar nuestras historias de forma que se cambien las políticas”, afirma Crystal. “No se limitan a hablar de equidad, sino que hacen algo al respecto”.
Crystal anima a otras personas a emprender su propio camino en la abogacía de esta causa, y afirma: “No hay suficiente gente luchando por los pacientes renales”.
“Me implicé de lleno en cuanto comprendí el impacto de mi historia”, explica Crystal. “Únete a la NKF, participa en otro grupo de abogacía o ponte en contacto con tus representantes locales. Contar tu historia sobre la enfermedad renal tiene un gran poder”.


















