
En 2003, Anne Hart estaba embarazada de 20 semanas cuando se enteró de que su embarazo corría peligro y de que, si lograba llevar el embarazo a término, su bebé nacería con los riñones y los pulmones subdesarrollados, lo que haría que sus primeros pasos en la vida fueran una experiencia muy dura. Tras su nacimiento, Nathan Hart pasó más de un mes en la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN). Comenzó con la diálisis en enero del año siguiente y recibió tratamiento durante el año y medio siguiente.
Anne recuerda que Nathan estaba muy enfermo durante ese tiempo. No tenía suficiente energía para moverse y sus huesos eran frágiles, lo que aumentaba el riesgo de que se fracturaran. En 2006, Anne donó su riñón a Nathan, que entonces tenía 2 años. Apenas unos días después del trasplante, Nathan no solo se movía por sí mismo, sino que ya corría por todas partes. “No paraba de hablar”, recuerda Anne. “Comía alimentos sólidos y siempre tenía apetito”.
Desde entonces, Nathan cuenta con el riñón de su madre. Al principio, se mostraba reacio a hablar de su experiencia con la enfermedad. Pero en los últimos años, Nathan se ha involucrado en iniciativas de abogacía y sensibilización para otros jóvenes en situaciones similares. Participó en los Transplant Games of America en 2016 y 2018, y fue invitado a intervenir en un programa de radio de ESPN para concientizar sobre la salud renal. Nathan también intervino en el programa “YNott? Inspire Show” para promover los trasplantes y la donación de órganos. Lo copresentó junto a Edward Drake e invitó a distintos invitados —desde deportistas hasta emprendedores— a hablar de sus propias dificultades y triunfos. El programa tenía como objetivo inspirar a los niños con enfermedades graves.
Además, Nathan intervino en una mesa redonda de “La Pregunta y el Regalo más Grande” de la NKF sobre cómo las familias pueden apoyar a sus seres queridos con enfermedad del riñón.
A lo largo de la corta vida de Nathan, Anne trabajó sin descanso para asegurarse de que su hijo recibiera la atención y el apoyo que necesitaba por parte de su equipo sanitario. “Cuando tienes un hijo con una enfermedad crónica […], tienes que asegurarte de ser su voz”, afirma Anne. “Tienes que defender sus intereses”. Ahora que está en la universidad, Nathan se está convirtiendo en su propio defensor. Anne sabe que no es la transición más fácil de afrontar, además de los ajustes habituales a la vida universitaria, pero confía en haber inculcado en su hijo un fuerte sentido de la responsabilidad y la necesidad de alzar la voz por su propio bienestar.
Nathan siente que sus experiencias le han convertido en una persona más fuerte y quiere seguir compartiendo su historia con sus propias palabras. Siempre existe la posibilidad de llevar una vida saludable con la enfermedad del riñón, y eso es algo por lo que Nathan está muy agradecido.
Anne anima a las personas con enfermedad del riñón, o que corren el riesgo de que se les diagnostique, a tener la mente abierta, a hacer muchas preguntas y a seguir al pie de la letra los consejos de sus equipos sanitarios. “Hay días buenos y días malos, pero los buenos compensarán a los malos. Toma tu medicación, bebe mucha agua e intenta vivir un día a la vez”.
También destaca la importancia de ver las cosas desde una perspectiva más positiva, y la diferencia que eso puede suponer. “Tener una segunda oportunidad en la vida aporta muchísimos beneficios”.