Puesta en marcha de un programa de CKD

Para muchas organizaciones, el primer paso para implementar un programa de ERC es aumentar la visibilidad de la ERC como una entidad importante a la que hay que prestar atención. Existe un elevado umbral de concientización respecto a la ERC que debe superarse dentro de la institución, más allá del ámbito de la nefrología. Para que un programa de ERC tenga éxito, es necesario que toda la institución comprenda claramente la magnitud de la carga que supone la ERC.
 
Para lograrlo, se sugiere realizar un análisis exhaustivo de la ERC tanto desde el punto de vista financiero como de la morbilidad y la mortalidad. Dado que la ERC es un diagnóstico de laboratorio, se pueden utilizar los datos de laboratorio disponibles para determinar el alcance del infradiagnóstico. Las deficiencias en la evaluación de las poblaciones de riesgo o en la prestación de unos estándares óptimos de atención pueden evaluarse mediante el análisis de los datos de la historia clínica electrónica (HCE).
 
Destacar el papel de la ERC como factor multiplicador de las enfermedades cardiovasculares (ECV) y aportar pruebas que demuestren su impacto en los resultados posteriores en la diabetes mellitus (DM) y la hipertensión (HTN).
 
Es importante involucrar al más alto nivel de liderazgo médico en estos debates. Los responsables de la atención primaria deben encabezar esta intervención y participar plenamente en las conversaciones iniciales sobre la ERC en un modelo de salud poblacional. Incluir a partes interesadas atípicas, como una organización de médicos u hospitales o un representante de prestaciones para empleados, para que presten apoyo al programa de ERC.