Puntos clave: Cómo vivir con una enfermedad del riñón en etapa 4

Si padece una enfermedad del riñón en etapa 4, es importante que:

  • Averigüe qué puede hacer para evitar que la enfermedad del riñón empeore, ¡y póngalo en práctica!
  • Ponga de su parte para controlar las complicaciones de la enfermedad del riñón
    • Problemas cardíacos y vasculares
    • Anemia (recuento bajo de glóbulos rojos)
    • Problemas óseos
    • Presión Arterial Alta
    • Mal estado nutricional (es decir, cuando no se ingieren suficientes nutrientes importantes ni la energía necesaria para que el cuerpo funcione y se mantenga sano)
    • Infórmate más sobre la falla renal y las diferentes opciones de tratamiento disponibles.
 

¿Qué es la enfermedad del riñón en etapa 4?

La enfermedad renal crónica (ERC) se produce cuando los riñones han sufrido daños. Los riñones pueden dañarse a causa de una lesión física o de una enfermedad como la diabetes o la presión arterial alta. Una vez dañados, los riñones no son capaces de filtrar la sangre ni de realizar sus otras funciones con la eficacia necesaria para mantenerte sano. Algunas de las funciones importantes que desempeñan los riñones son:

  • Filtrar la sangre
  • Equilibrar los líquidos del cuerpo
  • Regular las hormonas
  • Ayudar a mantener la presión arterial bajo control
  • Mantener los huesos sanos
  • Ayudan a producir glóbulos rojos

Hay cinco etapas de la enfermedad del riñón. Las más leves son las etapas 1 y 2. En estas primeras etapas de la enfermedad del riñón, los riñones están dañados y no funcionan a pleno rendimiento. En la etapa 3, se ha perdido aproximadamente la mitad de la función renal. Esto puede provocar otros problemas, como presión arterial alta o problemas óseos. El tratamiento de estos problemas es muy importante y puede incluso ayudar a ralentizar la pérdida de la función renal. En la etapa 4, se ha producido un daño renal grave. En esta etapa, es muy importante ralentizar la pérdida de la función renal siguiendo su plan de tratamiento y controlando otros problemas, como la presión arterial alta o las enfermedades cardíacas. La etapa 5 corresponde a la falla renal. Si se produce una falla renal, necesitará un trasplante de riñón o diálisis para seguir viviendo.

Más información sobre la falla renal

Aunque reciba tratamiento en la etapa 4 y cuide su salud, es posible que sus riñones dejen de funcionar. La falla renal se produce cuando:

  • Se ha perdido entre el 85% – 90% de la función renal
  • La TFG desciende por debajo de 15
  • Los riñones no funcionan lo suficientemente bien como para mantenerle con vida

No existe cura para la falla renal, pero con tratamiento es posible llevar una vida larga y plena. Padecer falla renal no es una sentencia de muerte. Las personas con falla renal llevan una vida activa y siguen haciendo lo que les gusta.

Tratamientos para la falla renal

Los dos tratamientos para la falla renal son el trasplante de riñón y la diálisis. Se pueden realizar dos tipos diferentes de diálisis: la hemodiálisis y la diálisis peritoneal.

  • Trasplante renal. Se trata de una operación en la que se implanta un riñón sano en el cuerpo. El riñón puede proceder de una persona fallecida o de un donante vivo. Por lo general, el nuevo riñón empieza a funcionar de inmediato. Necesitarás medicamentos especiales para evitar que tu cuerpo rechace el nuevo riñón. Si se produce un rechazo, será necesaria la diálisis y podrás plantearte un segundo trasplante. Un trasplante de riñón es un tratamiento, no una cura. Las personas que reciben un trasplante de riñón siguen padeciendo enfermedad renal crónica y es posible que sigan necesitando algunos de los medicamentos que tomaban antes del trasplante.
     
  • Hemodiálisis (HD). La hemodiálisis es un tratamiento que elimina los productos de desecho y el exceso de líquido de la sangre. Se puede realizar en casa (“hemodiálisis domiciliaria”) o en un centro de diálisis. Durante la hemodiálisis, la sangre se bombea a través de tubos flexibles hacia una máquina de diálisis, donde pasa por un filtro especial llamado dializador (también denominado “riñón artificial”). A medida que se filtra la sangre, esta vuelve al torrente sanguíneo. En ningún momento sale del cuerpo más que una pequeña cantidad de sangre. La duración del tratamiento en el centro es de 3 – 5 horas, 3 veces por semana. Las personas que se someten a hemodiálisis domiciliaria tienen más flexibilidad en cuanto a la frecuencia con la que pueden realizarla. Si se realiza a diario, la duración del tratamiento sería de entre una hora y media y dos horas. Necesitarás un acceso al torrente sanguíneo para colocar las agujas necesarias para la hemodiálisis. Los tipos de acceso incluyen:
     
    • FistulaFístula. La fístula es la opción recomendada como vía de acceso. Para crearla, necesitará someterse a una intervención quirúrgica menor. Se realiza uniendo una arteria a una vena cercana bajo la piel para formar un vaso sanguíneo más grande. Se prefiere este tipo de acceso porque presenta menos problemas y dura más tiempo. Sin embargo, es posible que algunas personas no puedan someterse a una fístula debido a su estado físico. En ocasiones, puede ser posible pasar de otro tipo de acceso a una fístula. Si no tiene una fístula, pregunte a su equipo de diálisis si sería posible realizar este cambio.
    • GraftInjerto. Si sus vasos sanguíneos no son adecuados para una fístula, se puede utilizar un injerto. Esto consiste en unir una arteria y una vena cercana mediante un pequeño tubo blando fabricado con material sintético. El injerto queda completamente bajo la piel. Se necesitará una intervención quirúrgica menor para crear el injerto.
    • CatheterCatéter. El tercer tipo de acceso, denominado catéter, se inserta en una vena grande del cuello o del tórax. Los extremos de los tubos quedan sobre la piel, fuera del cuerpo. Este tipo de acceso se utiliza generalmente cuando se necesita diálisis durante un periodo de tiempo breve. Los catéteres se utilizan como acceso permanente cuando no es posible colocar una fístula o un injerto.
  • Diálisis peritoneal (DP). La diálisis peritoneal es un tratamiento que se realiza en el domicilio y que puede llevarse a cabo en cualquier lugar (en casa, en el trabajo o mientras se duerme). Debe realizarse a diario. Se necesitará una intervención quirúrgica menor para colocar un catéter en el abdomen (barriga). Con la diálisis peritoneal, la sangre se depura dentro del cuerpo, no fuera de él. El revestimiento del abdomen (el peritoneo) actúa como un filtro natural. Durante el tratamiento, una solución de limpieza, denominada dializado, fluye hacia el abdomen (la barriga) a través de un tubo flexible llamado catéter de DP. Los residuos y el líquido sobrante pasan de la sangre a la solución de limpieza. Tras varias horas, se drena la solución usada del abdomen y se rellena con solución de limpieza nueva para comenzar de nuevo el proceso. La retirada de la solución usada y la adición de solución nueva duran aproximadamente media hora y se denomina ‘intercambio’.

Para obtener más información sobre cada tipo de tratamiento, consulte “Elegir un tratamiento para la falla renal” en la Guía de la A a la Z.

¿Se puede cambiar de tratamiento para la falla renal?

Si empiezas con un tipo de tratamiento para la falla renal pero crees que te gustaría probar otra opción, puedes hablar con tu profesional de la salud sobre la posibilidad de cambiarlo. Para la mayoría de las personas, suele ser posible cambiar de tratamiento. Por ejemplo, si elige la hemodiálisis, eso no significa que no pueda pasar a la diálisis peritoneal más adelante. Incluso si decide someterse a un trasplante de riñón, es posible que necesite un periodo de diálisis hasta que pueda recibir el nuevo riñón. No es raro que las personas que han padecido falla renal durante muchos años hayan recibido más de un tipo de tratamiento a lo largo de ese tiempo.

Ayuda a evitar que tu enfermedad del riñón empeore

Un buen autocontrol te ayudará a llevar una vida larga y plena, y a seguir haciendo las cosas que te gustan. También puede ayudar a ralentizar o incluso detener el avance de la enfermedad del riñón, y puede llegar a detener o retrasar la falla renal. Un buen autocontrol comienza por:

  • Controlar otros problemas de salud que puedas tener
  • Tratar las complicaciones de la enfermedad del riñón
  • Controlar o prevenir las enfermedades cardíacas

Controlar otros problemas de salud

Es posible que padezcas otras afecciones, como diabetes e hipertensión, que pueden dañar tus riñones. Uno de los objetivos de tu tratamiento es asegurarte de que estén bien controladas. Pregunta a tu profesional de la salud qué puedes hacer para mantener estas afecciones bajo control, ¡y hazlo! Algunas de las cosas que tu profesional de la salud puede pedirte que hagas son:

  • Tomar medicamentos llamados inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (ECA) o antagonistas de los receptores de la angiotensina (ARA) como parte de tu tratamiento. Los estudios han demostrado que estos medicamentos ayudan a proteger tu función renal. Es posible que también necesites otros medicamentos para controlar tu presión arterial.
  • Baja de peso si tienes sobrepeso
  • Reduzca el consumo de sal en su dieta para controlar la presión arterial
  • Si tiene diabetes, controle su nivel de azúcar en sangre, siga su dieta y tome los medicamentos según lo prescrito

Haga lo que pueda para controlar las complicaciones de la enfermedad del riñón

La enfermedad del riñón puede provocar otros problemas de salud en todo el cuerpo, entre ellos:

  • Problemas cardíacos y vasculares
  • Anemia (recuento bajo de glóbulos rojos)
  • Problemas óseos y de minerales
  • Presión Arterial Alta
  • Mal estado nutricional

Si padeces una enfermedad del riñón en etapa 4, es probable que ya estés experimentando algunos de estos problemas. Su profesional de la salud colaborará con usted para elaborar un plan de tratamiento que le ayude a controlar estos problemas y evitar que empeoren. El tratamiento puede incluir dieta, ejercicio y medicamentos. Es muy importante que siga su plan de tratamiento, ya que puede mejorar considerablemente su calidad de vida y su esperanza de vida. También puede ayudar a ralentizar o incluso detener el avance de la enfermedad del riñón, y puede llegar a detener o retrasar la falla renal.

Controlar o prevenir las enfermedades cardíacas

Las personas con enfermedad del riñón en etapa 4 tienen un alto riesgo de padecer enfermedades cardíacas. De hecho, la mayoría de las personas con enfermedad del riñón no mueren de falla renal, sino de enfermedades cardíacas. ¿Por qué? Porque, además de la enfermedad del riñón, suelen presentar uno o más de los siguientes factores de riesgo para la salud:

  • La presión arterial alta provoca que las arterias se engrosen y se estrechen, lo que facilita la formación de coágulos, que pueden provocar un infarto de miocardio o un ictus. También provoca el engrosamiento y el agrandamiento del corazón. Es posible que su médico le recete medicamentos para ayudarle a controlar la presión arterial. También es posible que deba reducir el consumo de sal en su dieta.
  • La diabetes, especialmente la no controlada, provoca un aumento de los depósitos de grasa en las arterias. Estos pueden formar un coágulo, lo que puede provocar un infarto de miocardio o un ictus. Si tienes diabetes, debes tener mucho cuidado de controlar tu nivel de azúcar en sangre, seguir tu dieta y tomar la medicación tal y como te la hayan recetado.
  • La anemia reduce el flujo de oxígeno por todo el cuerpo, lo que obliga al corazón a trabajar más. Como resultado, el corazón comienza a engrosarse y agrandarse, lo que puede provocar insuficiencia cardíaca o la muerte. Para tratar la anemia, es posible que tenga que tomar suplementos de hierro y un medicamento llamado ESA (agentes estimulantes de la eritropoyesis). Estos ayudarán a su cuerpo a producir glóbulos rojos, lo que contribuye a aumentar el flujo de oxígeno.
  • Un nivel anómalo de colesterol provoca la formación de depósitos de grasa en las arterias, lo que facilita la formación de coágulos que pueden provocar un infarto de miocardio o un ictus. Si su colesterol es demasiado alto, su médico puede recomendarle cambios en la dieta, ejercicio regular y, posiblemente, medicamentos específicos para ayudarle a reducir el colesterol.
  • La enfermedad ósea y mineral provoca que las arterias se endurezcan y se estrechen al absorber el exceso de calcio y fósforo que se desprende de los huesos. Esto reduce el flujo sanguíneo al corazón, lo que puede provocar un infarto y la muerte. Para ayudar a controlar la enfermedad ósea y mineral, es posible que tengas que limitar la cantidad de alimentos ricos en fósforo en tu dieta, tomar un tipo de medicamento llamado “captador de fosfato” con las comidas y tomar un suplemento de vitamina D.
  • Fumar provoca inflamación de los vasos sanguíneos, lo que aumenta aún más la acumulación de depósitos de grasa en las arterias. Fumar aumenta el riesgo de coágulos, lo que puede provocar un infarto o un ictus. Si fuma, debería fumar menos o plantearse dejarlo.

Puede ayudar a retrasar —o posiblemente prevenir— los problemas cardíacos siguiendo su plan de tratamiento. Pregunte a sus profesionales de la salud qué debe hacer para mantener su corazón sano.

Herramientas de ayuda

Utilice estas herramientas de autocontrol para ayudarle a realizar un seguimiento de su evolución y mejorar su calidad de vida.

Para obtener más información

Puede obtener más información sobre cómo manejar la enfermedad del riñón en etapa 4 en la guía de la A a la Z: