
El nuevo libro de Cojo destaca
su experiencia con el riñón
Hace tres veranos, Steven Cojocaru estaba en la cima del mundo. Cojocaru, nacido en Montreal, se había transformado en Cojo, el divertido y altivo corresponsal de moda de Entertainment Tonight, que se dedicaba a criticar los errores de estilo de los famosos.
Entonces, la realidad le dio un golpe. Y de los duros. Cojo, que padecía presión arterial alta desde los veinte años, se arrastró, agotado, hasta el médico, quien, tras realizarle unas pruebas, le dijo a su famoso paciente que acudiera rápidamente a un especialista; algo iba muy mal en sus riñones. “¿Riñones?”, gritó Cojo horrorizado. “¿Acaso tengo riñones? ¿Para qué sirven?”
Lo que estaban haciendo era fallar rápidamente, debido a la enfermedad del riñón. Fue entonces cuando comenzó una odisea de dos años. Recibió un riñón de su mejor amigo. Pero su cuerpo lo rechazó solo tres meses después. Tras seis difíciles meses en diálisis, un Cojo desesperado le pidió un riñón a su adorada madre. Es el riñón de Amelia Cojocaru el que ha permitido a su hijo recuperar la salud.
Ha publicado unas memorias desgarradoras y divertidísimas, *Glamour Interrupted, How I became the Best-Dressed Patient in Hollywood* (Glamour interrumpido: cómo me convertí en el paciente mejor vestido de Hollywood). Cojo, que vive en Beverly Hills con su querido maltés, Stinky, quiere que sus compañeros de suerte sepan que no están solos, que es un rollo tener que seguir al pie de la letra los medicamentos y las restricciones dietéticas, y que los cambios de humor provocados por los esteroides hacen que los pacientes se hinchen y se pongan de mal humor. Pero también quiere que vean de primera mano —sintoniza ET o The Insider para ver la prueba viviente— que la enfermedad del riñón no tiene por qué definir ni limitar a quien la padece. Más allá de librar a la enfermedad del riñón de su “estatus de tercera categoría”, añade desafiante: “¡Voy a convertir la enfermedad del riñón en la nueva moda!”
Bromas aparte, Cojo se toma muy en serio la tarea de dar mayor visibilidad a la enfermedad del riñón y tiene previsto colaborar con la National Kidney Foundation para difundir la importancia de las visitas médicas rutinarias, los análisis de sangre y la detección temprana. Como es lógico, también le apasiona promover la donación de órganos. “Cuando un trasplante sale bien, te comprometes a cuidar de ti mismo y del órgano que has tenido la suerte de recibir”, afirma. “Eso es lo que estoy haciendo. ¡Vivir!”.
Cojo está encantado de colaborar con la National Kidney Foundation para difundir este mensaje que salva vidas sobre los factores de riesgo y la importancia de la detección temprana.
Jack Fassnacht, persona que recibe el riñón y es expresidente del Consejo transAction de la National Kidney Foundation, ha escrito una reseña del libro cálida y con perspectivas. Para leerla, HAZ CLIC AQUÍ.