En el interior del coche del futuro

October 30, 2018

Desde la invención del automóvil, los fabricantes han ido incorporando funciones para reducir los errores de los conductores. Hoy en día, los vehículos convencionales están controlados en su mayor parte por un enorme sistema de sensores y ordenadores, y el conductor no es más que una pieza del rompecabezas. Los vehículos totalmente automáticos solían ser pura ciencia ficción, pero ahora son prácticamente una realidad.

 

Características de los coches autónomos

Es probable que, muy pronto, los frenos, el volante, el acelerador y otras partes fundamentales del vehículo desaparezcan de los coches totalmente automáticos.

  • Lidar (detección y medición de distancias por luz). Los coches autónomos contarán con un radar y sensores solares de gran precisión que identificarán objetos en movimiento, como personas y otros vehículos.

  • Mapas 3D preinstalados que indican al ordenador dónde se encuentran los pasos de peatones, las señales de stop y los semáforos, así como cómo sortear los peligros de la carretera.

  • Control de crucero adaptativo que se detendrá, acelerará o reducirá la velocidad automáticamente en el tráfico, ya que supervisa la velocidad del coche que circula delante.

  • Asistencia a la frenada de emergencia con protección para peatones. Esta función utiliza cámaras y radares para ayudar al coche a reaccionar y realizar las maniobras necesarias, como cambiar de carril para esquivar otros vehículos o peatones.

  • Cámaras estéreo especializadas que identifican y delimitan a ciclistas y peatones.

¿Son los ordenadores mejores conductores que las personas?

El hecho es que los vehículos autónomos podrían reducir drásticamente o eliminar el riesgo de accidentes debidos a errores del conductor. Los ordenadores pueden percibir la situación y actuar más rápido que una persona, ya que no están sujetos al consumo de alcohol, a las distracciones ni a la fatiga. La principal causa de los accidentes de tráfico es conducir bajo los efectos del alcohol.

Más del 90% de los accidentes de tráfico son consecuencia de un error humano. Un uso eficiente de un sistema de comunicación automático para vehículos podría suponer que se eviten más del 80% de esos accidentes. Se afirma que los coches autónomos reducirían los accidentes de tráfico en un 90%, evitando miles de muertes, millones de heridos y ahorrando miles de millones de dólares a largo plazo.

Retos de los coches autónomos

Aunque los coches autónomos pueden salvar vidas y ahorrar dinero, además de reducir los accidentes, la introducción de estos vehículos puede plantear otra serie de retos.

Pueden surgir nuevos riesgos de seguridad debido a fallos tecnológicos o del sistema. Cuando un coche se encuentra con un problema para el que no ha sido programado, podría incitar a comportamientos de riesgo.

Surgirán preocupaciones en materia de privacidad debido a la mayor conectividad, como el riesgo de uso indebido de la información, el intercambio de datos o el seguimiento por GPS no deseado.

La mayor comodidad que ofrece un coche sin conductor podría animar a la gente a desplazarse con más frecuencia. Esto provocaría un aumento del número de coches en las carreteras, lo que incrementaría la contaminación y los costos de aparcamiento.

Hasta que sea habitual que todo el mundo tenga un coche autónomo, debemos seguir conduciendo con precaución. Cuando llegue el momento en que necesites un vehículo más nuevo y con tecnología más avanzada, puedes donar tu coche a una organización benéfica a través de Kidney Cars.

  • Ayuda a mejorar vidas y dona tu vehículo hoy mismo.

  • Aceptamos vehículos aunque ya no funcionen, siempre que tengan el título de propiedad.

  • No te supondrá ningún costo; solo tienes que llamarnos al 800.488.CARS (2277) o rellenar nuestro formulario en línea.

  • A continuación, concierta una hora de recogida que se adapte a tu agenda. Puedes marcar la diferencia en las vidas de millones de personas con enfermedad del riñón.

Este contenido se proporciona únicamente para el uso informativo y no se pretende como consejo médico o como sustituto del consejo médico de un profesional de la salud.
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