Acceso para hemodiálisis
Cómo funciona tu acceso
Un acceso para hemodiálisis, o acceso vascular, es una vía para llegar a la sangre con el fin de realizar la hemodiálisis. El acceso permite que la sangre circule a través de tubos flexibles hasta la máquina de diálisis, donde se depura al pasar por un filtro especial, denominado dializador. El acceso se coloca mediante una intervención quirúrgica menor. Como paciente de hemodiálisis, su acceso es uno de los siguientes:
- Una fístula, un acceso creado al unir una arteria y una vena del brazo.
- Un injerto, un acceso creado mediante el uso de un trozo de tubo flexible para unir una arteria y una vena del brazo.
- Un catéter, un tubo flexible que se coloca en una vena grande, normalmente en el cuello.
Si su acceso es una fístula o un injerto, su enfermero o técnico introducirá dos agujas en el acceso al comienzo de cada tratamiento. Estas agujas están conectadas a tubos flexibles que van hasta la máquina de diálisis. Su sangre llega a la máquina a través de uno de los tubos, se depura en el dializador y vuelve a su cuerpo a través del otro tubo. Si su acceso es un catéter, se puede conectar directamente a los tubos de diálisis sin necesidad de agujas.
La fístula debe considerarse la primera opción de acceso, ya que suele durar más tiempo y presenta menos problemas, como infecciones y coágulos. Sin embargo, es posible que algunos pacientes no puedan someterse a una fístula porque sus vasos sanguíneos no son lo suficientemente resistentes. El injerto se considera la segunda opción de acceso. Los catéteres se utilizan generalmente como acceso temporal, aunque a veces son permanentes. En ocasiones, puede ser posible cambiar a una fístula desde otro tipo de vía de acceso. Si no tiene una fístula, pregunte a su equipo de atención de diálisis si sería posible realizar este cambio en su caso.
Cuidado de su acceso
Tanto si su acceso es una fístula, un injerto o un catéter, debe asegurarse de cuidarlo adecuadamente. Su equipo de diálisis le enseñará los pasos para un buen cuidado del acceso. La tabla siguiente le ofrece algunos consejos generales sobre el cuidado diario del acceso y cómo prevenir problemas.
Fístula o injerto
- Lávate con un jabón antibacteriano todos los días y siempre antes de la diálisis. No te rasques la piel ni te quites las costras.
- Compruebe si hay enrojecimiento, sensación de calor excesivo o el inicio de un grano en cualquier zona de su acceso.
- Pide a tu equipo de diálisis que vaya cambiando las agujas cada vez que te sometas a un tratamiento de diálisis.
Catéter
- Mantenga el apósito del catéter limpio y seco.
- Asegúrese de que su equipo de atención limpie la zona del acceso y cambie el apósito en cada sesión de diálisis.
- Tenga en casa un kit de vendajes de emergencia por si necesita cambiarse el vendaje entre tratamientos.
- Nunca deje el catéter expuesto al aire.
Mantener el acceso en buen estado
Su equipo de atención de diálisis revisará su acceso con frecuencia para asegurarse de que funciona correctamente. Un acceso que no funciona bien puede reducir la cantidad de diálisis que recibe. Su equipo de atención de diálisis le enseñará cómo revisar su fístula o injerto en casa cada día. A continuación le ofrecemos algunos consejos que debe seguir para ayudar a que su fístula o injerto funcione durante más tiempo:
- Comprueba el flujo sanguíneo varias veces al día palpando si notas una vibración, también llamada pulso o frémito. Si no lo notas, o si hay algún cambio, llama a tu médico o a tu centro de diálisis.
- No lleve ropa ajustada ni joyas en el brazo donde tiene el acceso.
- No lleve objetos pesados ni realice actividades que puedan ejercer presión sobre el acceso.
- No duermas con la cabeza apoyada en el brazo donde tienes el acceso.
- No permita que nadie le coloque un manguito de tensiómetro en el brazo donde tiene el acceso.
- No permita que nadie le extraiga sangre del brazo donde tiene el acceso.
- No dude en pedir a su equipo de diálisis que vaya alternando los puntos de punción.
- Aplica solo una ligera presión en el punto de acceso después de retirar la aguja. Una presión excesiva detendrá el flujo de sangre a través del acceso.
- Si tiene una hemorragia espontánea después de la diálisis, aplique una ligera presión sobre el punto de punción con una toalla limpia o una gasa. Si la hemorragia no se detiene en 30 minutos, llame a su médico o a su centro de diálisis.
Si surgen problemas con el acceso
A veces, incluso aunque tenga mucho cuidado, su acceso puede formar un coágulo o infectarse. Si se produce una infección, su médico le recetará antibióticos. Si se forma un coágulo en su acceso, es posible que tenga que acudir al hospital para recibir tratamiento. La extracción del coágulo suele realizarse de forma ambulatoria, por lo que no será necesario que pase la noche ingresado.
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