“Con un trasplante, a viajar”: 10 consejos para las personas que reciben el riñón
Por Jack Fassnacht
Hacerse un trasplante no debería impedir a nadie viajar; solo requiere un poco más de planificación. Al organizar mis viajes con antelación, he podido viajar por todo Estados Unidos tanto en hemodiálisis como en diálisis peritoneal. Ahora que tengo un riñón trasplantado, viajar es aún más fácil. He visitado 14 parques nacionales, las Cataratas del Niágara (¡impresionantes!) y más de veinte países diferentes con mi nuevo riñón.
Basándome en mis experiencias a lo largo de los años, aquí tienes 10 consejos para que viajar tras un trasplante sea más fácil y seguro:
- ¡Cuanto más, mejor! Llévate una cantidad mayor de medicamentos de la que crees que vas a necesitar. Debido a problemas con el coche, vuelos perdidos o simplemente por el deseo de disfrutar de un día más en la playa, los viajes a veces duran más de lo que habías planeado inicialmente. Evita quedarte sin medicamentos llevándote más de los que crees que vas a necesitar. Y no te fíes de tus estimaciones en cuanto a la cantidad: ¡cuenta las pastillas antes de salir!
- Mantén los envases originales. Guarda los medicamentos en sus envases originales. Puede que te sientas tentado a trasvasar tus medicamentos a envases de viaje más pequeños para ahorrar espacio, pero mantenerlos en sus envases originales puede ser de ayuda si te preguntan los inspectores de equipaje al pasar por el control de seguridad del aeropuerto. También puede facilitar la reposición de tus recetas si, por cualquier motivo, se te acaban.
- Llevarlos en el equipaje de mano es fundamental. Si viajas en avión, lleva tus medicamentos contigo a bordo. Si tu equipaje facturado se retrasa o se pierde, corres el riesgo de perder tus medicamentos y de no tomarlos a tiempo según lo prescrito. El momento de la toma puede ser crítico con los inmunosupresores y, dependiendo de tu horario de medicación, es posible que tengas que tomarlos durante el vuelo. A diferencia de lo que se ve en las películas, en la vida real es difícil bajar a la bodega de carga desde la cabina de pasajeros.
- ¡El momento lo es todo! No dejes que un cambio de huso horario te desvíe de tu horario. Mi médico me ha dicho que tengo un margen de 2 – 3 horas para tomar mis medicamentos diarios. Asegúrate de consultar con tu propio equipo médico para determinar tu margen de tiempo individual para la medicación. Si dispones de un margen de 2 – 3 horas y viajas a un destino en un huso horario que se encuentra a una diferencia de 2 – 3 horas respecto a tu lugar de residencia, puedes ignorar el cambio horario y tomar tus medicamentos a la misma hora a la que lo harías en casa. En otras palabras, si tomas tus medicamentos a las 7 de la mañana y a las 7 de la tarde, como yo, puedes mantener el horario de las 7 de la mañana y las 7 de la tarde según la hora local si viajas a un destino situado a una distancia de hasta 3 husos horarios. Si viajas a través de más husos horarios, es posible que tengas que ajustar tu horario a la hora local. Por poner un ejemplo extremo, he viajado a 12 husos horarios de distancia de mi casa y simplemente he invertido mi horario de medicación para tomar los medicamentos de las 7 de la mañana a las 7 de la tarde, hora local, y viceversa. Cuando vuelvo a casa, retomo mi horario habitual y no me he saltado ninguna toma. Me resulta muy útil llevar un reloj extra ajustado a la hora de mi lugar de residencia. De esta forma, si surge alguna duda sobre la diferencia horaria entre dos lugares, puedo comparar los relojes uno al lado del otro.
- Haz una lista. Lleva contigo, en la cartera o el bolso, una lista de todos tus medicamentos —y sus dosis—. Incluye en la lista el nombre y el número de teléfono de tu médico, el número de teléfono de tu centro de trasplantes y el nombre y el número de teléfono de tus contactos de emergencia. Si pierdes tus medicamentos o se te acaban, esto te facilitará que te dispensen una nueva receta. Plantéate comprar una pulsera de identificación médica para emergencias graves.
- Cuidado con los rayos solares. Los medicamentos para el trasplante pueden hacernos más sensibles a la exposición al sol y, para muchos de nosotros, más propensos al cáncer de piel. Dado que las vacaciones suelen llevarnos a lugares soleados, lleva contigo y utiliza una protección solar adecuada, como gorras, crema solar, camisetas de manga larga, etc. Usa el sentido común y limita tus actividades al aire libre durante las horas de mayor exposición solar, normalmente de 10:00 – 16:00. Planifica una actividad en interiores durante esas horas, como echarte una siesta o visitar un museo.
- Come con moderación. Prueba las especialidades locales, pero hazlo con moderación. Reduce al mínimo el riesgo de sufrir diarrea evitando los alimentos crudos, salvo las frutas y verduras peladas. Lleva contigo un medicamento contra la diarrea, por si acaso. (Pregunta a tu médico cuál es el más adecuado para ti.) Si tienes restricciones alimentarias y viajas en avión durante las horas en que se sirven las comidas, ponte en contacto con tu compañía aérea con antelación para ver si pueden adaptarse a tu dieta. De lo contrario, planifica con antelación y lleva contigo tentempiés que sepas que son seguros para tu organismo.
- No bebas agua del grifo. O, como mínimo, ten mucho cuidado con ella. Las personas inmunodeprimidas contraen enfermedades con mayor facilidad que el resto. El agua del grifo en muchos países no está tan libre de bacterias como en EE. UU., ya que no está destinada al consumo. Pregunta a los lugareños si el agua del grifo es apta para beber. Respeta las señales que advierten de que el agua no es apta para el consumo. En caso de duda, bebe agua embotellada. Para ir sobre seguro, a veces incluso me enjuago los dientes con agua embotellada después de cepillármelos.
- Infórmate antes de viajar. Planifica con antelación y consulta con tu médico sobre cualquier vacuna o medicación especial que se recomiende para las regiones o países concretos que tengas previsto visitar. Si quieres viajar a un destino donde se recomiendan vacunas, consulta con tu médico con suficiente antelación al viaje para determinar si es aconsejable que te las pongas. Y asegúrate de informar a la clínica donde te vacunen de que eres persona que recibe el riñón. Además, plantéate llevar contigo repelente de mosquitos.
- ¡Diviértete! Las personas que reciben el riñón pueden hacer casi todo lo que hacen las demás personas, así que ¡sal y diviértete! Haz senderismo. Esquía. Juega al golf. Nada. Practica submarinismo. Corre con los toros en Pamplona. Bueno, quizá eso último no sea tan buena idea, pero ya entiendes la idea. Mi lema: haz todo lo que tu cuerpo te permita. ¡Y envía una postal a la NKF mientras estés allí!