Osteoporosis: lo que debes saber

Brandon Viehmann, fisioterapeuta (PT), doctor en fisioterapia (DPT)

La osteoporosis, o pérdida de densidad ósea, es una enfermedad sistémica muy extendida que se debe a diversos factores de riesgo que pueden aparecer a lo largo de la vida. A la osteoporosis se la suele denominar “enfermedad silenciosa”, ya que sus signos y síntomas pueden pasar desapercibidos. Es habitual que a las personas que no se han sometido a evaluaciones adecuadas se les diagnostique osteoporosis cuando sufren una fractura (una fractura por impacto leve). Las fracturas suelen producirse en la cadera, la zona media y baja de la espalda, la caja torácica, la parte distal del antebrazo y la pelvis.

Se estima que, en la actualidad, hay más de 50 millones de personas en Estados Unidos con riesgo de desarrollar osteoporosis. Entre los factores de riesgo de la enfermedad se incluyen la edad, las fluctuaciones en los niveles hormonales del organismo, una dieta deficiente, los bajos niveles de actividad física, la predisposición genética, los síndromes de malabsorción en el tracto digestivo y los trasplantes. La mayoría de los casos de osteoporosis se dan en mujeres caucásicas posmenopáusicas debido a la disminución repentina de los niveles de estrógenos en el organismo, pero los hombres y las personas de otras razas tampoco son inmunes al adelgazamiento óseo. La población hispana presenta las tasas de crecimiento más rápidas de casos diagnosticados de osteoporosis en todo el mundo.

OsteoEn el caso de las personas que reciben el riñón, la osteoporosis suele estar causada por diversos factores relacionados con la enfermedad crónica en etapa terminal: medicamentos inmunosupresores, corticosteroides y la disminución de los niveles de actividad física. La tasa de pérdida ósea es mayor durante los primeros 6 – 12 meses tras el trasplante, debido al estrés de la cirugía, a las altas dosis de medicamentos inmunosupresores y corticosteroides, y a los efectos adversos de la insuficiencia orgánica. El riesgo de osteoporosis vuelve a aumentar años después del trasplante, con una incidencia que puede alcanzar el 40% dependiendo del tipo de órgano trasplantado. Las personas que reciben el riñón de pulmón o de hígado presentan la mayor incidencia de fracturas relacionadas con la osteoporosis.

El Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos (USPSTF) ha recomendado que todas las mujeres mayores de 60 años se sometan a evaluaciones de detección de pérdida de densidad ósea. Si una mujer tiene antecedentes personales o maternos de fracturas, la evaluación debe comenzar a los 50 años. La mayoría de los centros de trasplantes exigen evaluaciones previas al trasplante y evaluaciones continuadas tras el trasplante para controlar y tratar de forma agresiva cualquier signo de enfermedad ósea.

Es importante realizar evaluaciones en las personas de riesgo para reducir el riesgo de fracturas óseas. La evaluación es un proceso sencillo, indoloro y no invasivo que se lleva a cabo mediante un equipo DEXA (absorciometría de rayos X de energía dual). Además de la evaluación DEXA, deben tenerse en cuenta las pruebas de equilibrio, las pruebas musculoesqueléticas y las de función pulmonar. Una exploración DEXA suele medir la densidad mineral ósea (DMO) de una persona en la zona lumbar, el cuello del fémur (hueso del muslo) o la parte distal del antebrazo (muñeca).

A continuación, esta puntuación de DMO se compara con la masa ósea máxima de una persona sana, que suele alcanzarse a los 30 años de edad. Una puntuación normal se sitúa en -1.0. La osteopenia o adelgazamiento óseo leve se manifiesta con una puntuación que oscila entre -1.0 y -2.5. Una puntuación dentro de este rango sitúa a la persona en riesgo de desarrollar osteoporosis. Cualquier puntuación de -2.5 o superior indica la presencia de osteoporosis en la zona medida.

Si se diagnostica osteopenia u osteoporosis, puedes controlar la progresión de la enfermedad o, en algunos casos, incluso revertir el adelgazamiento óseo mediante una combinación de ejercicio, dieta y suplementos alimenticios, así como el uso de medicación. Si no te realizas una evaluación DEXA de forma rutinaria, deberías hablar con tu coordinador de trasplantes o con tu médico para incluir una evaluación de la DMO en tus revisiones periódicas de salud y bienestar.

Un programa de ejercicio integral es una parte importante de la prevención y el tratamiento de la osteoporosis. Una mala postura puede provocar problemas musculoesqueléticos, y mantener una buena postura durante los ejercicios puede reducir el riesgo de sufrir nuevas lesiones. Se ha demostrado que el fortalecimiento de los músculos extensores de la espalda reduce la frecuencia del dolor de espalda y de las fracturas por compresión en personas con osteoporosis. Además, se ha demostrado que el entrenamiento de resistencia cardiovascular, combinado con el entrenamiento de resistencia (ejercicios de fortalecimiento), aumenta la densidad ósea y fortalece los tendones musculares unidos al hueso. Incorporar ejercicios de equilibrio o coordinación, junto con ejercicios de flexibilidad, es esencial para un régimen de ejercicio integral.

Dado que hay que tomar ciertas precauciones antes de comenzar una rutina de ejercicios, es imprescindible consultar con el profesional médico adecuado. Los fisioterapeutas cualificados y colegiados son profesionales médicos que pueden ayudarte a establecer un programa de ejercicios seguro y progresivo para controlar tu salud ósea y tratar la osteoporosis y sus complicaciones. Un fisioterapeuta cuenta con formación específica en enfermedades musculoesqueléticas. Por ello, los fisioterapeutas pueden ofrecerte un plan personalizado para ayudarte a prevenir y ralentizar el proceso de la enfermedad.