El ejercicio y la salud ósea en la enfermedad del riñón

July 13, 2023

El ejercicio es una forma estupenda de fortalecer el cuerpo y los huesos, pero consulta siempre a tu profesional de la salud antes de empezar o dejar cualquier programa de ejercicio.


Casi todas las personas con enfermedad del riñón padecen algún trastorno mineral o óseo que empeora a medida que disminuye la función renal1. Esto puede parecer alarmante, ¡pero hay formas de mantener el cuerpo y los huesos fuertes! Brittany Glazer, fisióloga clínica del ejercicio de la Universidad de Delaware que trabaja en la rehabilitación de la enfermedad del riñón, nos explica cómo. 

Salud ósea y enfermedad del riñón

 Exercise and Bone Health. What CKD Patients Should Know

Los riñones son increíblemente importantes, no solo para filtrar toxinas y desechos del cuerpo, sino también para mantener los huesos sanos. Los riñones mantienen el equilibrio entre el fósforo y el calcio y activan la vitamina D. Si los riñones no funcionan correctamente, el nivel de fósforo en sangre aumenta y el de vitamina D disminuye. Como resultado, el cuerpo produce una hormona que hace que el calcio salga de los huesos y pase a la sangre. Con el tiempo, los huesos se vuelven frágiles, y el calcio en la sangre puede provocar o agravar enfermedades cardíacas. 
 
 
Para tratar un trastorno óseo o mineral, es posible que tengas que:
  • Reducir la ingesta de fósforo, especialmente el procedente de alimentos procesados con aditivos a base de fósforo, como el fosfato trisódico, y/o tomar quelantes de fosfato
  • Tomar un suplemento de vitamina D recomendado por un profesional de la salud
  • Tomar calcimiméticos, un fármaco que actúa como el calcio, o suplementos de calcio 
  • Someterse a una intervención quirúrgica para extirpar parte o la totalidad de la glándula paratiroidea
  • Realizar ejercicios de fortalecimiento y de carga de peso
“Todo el sistema musculoesquelético se beneficia enormemente del ejercicio. La práctica regular de entrenamiento aeróbico y de resistencia puede aumentar la densidad ósea, lo cual es importante a medida que envejecemos para ayudar a prevenir la osteopenia, la osteoporosis y la atrofia muscular”, afirmó Glazer. “También ayudará a mejorar la función cardiovascular y respiratoria y a reducir los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares, como la presión arterial alta. El ejercicio también puede ayudar a reducir las necesidades de insulina en las personas con diabetes, mejorar la tolerancia a la glucosa y disminuir las tasas de mortalidad”. 
 

¿Cuáles son los beneficios del ejercicio?

El ejercicio puede ayudar a prevenir o ralentizar la progresión de la enfermedad del riñón.

“El centro de rehabilitación en el que trabajo atiende a pacientes que ya padecen una enfermedad del riñón o están en diálisis, por lo que no vamos a poder prevenir su aparición inicial ni revertir el daño ya causado”, explicó Glazer. “Pero queremos evitar que se produzca otro episodio, como una enfermedad cardiovascular, y ayudar a mejorar la fuerza general”.

El ejercicio aumenta la fuerza y la resistencia, lo que facilita actividades cotidianas como subir escaleras, pero los beneficios no se quedan ahí. 

“El ejercicio puede ayudar a reducir la ansiedad y la depresión, al tiempo que mejora la función cognitiva y la calidad del sueño. Reduce el riesgo de caídas y de lesiones asociadas a ellas, como las fracturas, y fomenta la vida independiente”, señaló Glazer. “Hacer ejercicio con regularidad ayuda a mantener al mínimo, a corto y largo plazo, factores de riesgo como la presión arterial alta, el colesterol alto y la hiperglucemia”.

Glazer ha sido testigo de primera mano de estos beneficios.

“Trabajé con un par de personas que estaban en lista de espera para un trasplante de riñón. El equipo de trasplantes se mostraba reacio a realizarles el trasplante porque estaban muy debilitados. Al trabajar con nosotros, pudieron recibir su trasplante”, explicó Glazer. “Tuvimos a un paciente que había sufrido un ictus y estaba en diálisis, y que necesitaba un cinturón de seguridad para ayudarle a levantarse y desplazarse de una máquina a otra. Era uno de los pacientes más constantes de nuestro laboratorio y ahora es capaz de desplazarse hasta el borde de la silla, impulsarse para levantarse y caminar hasta la máquina por sí mismo”.

Más información sobre los beneficios del ejercicio en caso de enfermedad del riñón.

Cómo empezar

Group of people boxing outside

Los CDC recomiendan que los adultos realicen 150 minutos de ejercicio de intensidad moderada a la semana, como caminar o nadar, y que dediquen dos días a actividades de fortalecimiento muscular, como levantar pesas.2

“Puedes ir aumentando progresivamente hasta alcanzar los niveles de ejercicio recomendados. Al principio, cualquier cosa es mejor que nada. Mi objetivo principal es que te pongas en movimiento y ayudar a las personas a crear una rutina que desarrolle fuerza, resistencia y aguante. Haz lo que puedas y ve mejorando poco a poco a partir de ahí”, dijo Glazer. “Siempre que tengas el visto bueno de tu médico, no hay nada que no puedas hacer, independientemente de la etapa en la que se encuentre tu enfermedad del riñón”. 

Así pues, empieza con unos minutos y ve aumentando poco a poco. También puedes intentar dividir el ejercicio en sesiones más cortas a lo largo del día; por ejemplo, puedes dar un paseo de diez minutos por la mañana, a la hora de comer y después de cenar. 

“Caminar es uno de los mejores ejercicios aeróbicos porque se puede practicar en cualquier lugar y no se necesita ningún equipo. Para el entrenamiento de resistencia, recomiendo a los pacientes que no dispongan de pesas o de una banda elástica que cojan dos latas de alubias de la despensa y hagan flexiones de bíceps o press de hombros con ellas”, explicó Glazer. “Asegúrate de calentar, ya sea estirando durante cinco minutos o montando en una bicicleta reclinada, para evitar lesiones. Mi principal recomendación sería empezar poco a poco y escuchar a tu cuerpo. Sé paciente y constante”.

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Fuentes

1 “Trastornos minerales y óseos en la enfermedad del riñón”. Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales, www.niddk.nih.gov/health-information/kidney-disease/mineral-bone-disord…. Consultada el 16 de mayo de 2023.
2 “¿Cuánta actividad física necesitan los adultos?”. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, 2 de junio de 2022, www.cdc.gov/physicalactivity/basics/adults/index.htm.

 

Este contenido se proporciona únicamente para el uso informativo y no se pretende como consejo médico o como sustituto del consejo médico de un profesional de la salud.
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