La enfermedad renal crónica (ERC) no se reconoce lo suficiente ni como enfermedad ni como factor que agrava otras enfermedades. A continuación se ofrecen una visión general de las consecuencias de ambos aspectos, junto con pruebas y herramientas de gestión basadas en las guías clínicas que pueden ayudar a mejorar los resultados de los pacientes y a reducir los costos.
Prevalencia y costo
La Enfermedad Renal Crónica (ERC) sigue siendo un problema de salud pública cada vez más frecuente y, en gran medida, poco reconocido. Casi el 90% de los aproximadamente 37 millones de adultos estadounidenses con ERC desconocen que padecen esta enfermedad.(12) La desigualdad en materia de salud sigue manifestándose en forma de una prevalencia desproporcionada de diabetes, hipertensión y ERC en las comunidades de color y otros grupos en situación de desventaja socioeconómica. Estas mismas personas también tienen un menor acceso a la atención nefrológica, a la diálisis en casa y al trasplante renal.(13,14)
La inercia en el reconocimiento y el tratamiento tempranos de la ERC agrava su papel como ‘multiplicador de enfermedades’, lo que a menudo conduce a insuficiencia cardíaca, enfermedad coronaria y muerte cardiovascular prematura.(15,16) De hecho, casi el 50% de los pacientes con ERC fallecen por enfermedades cardiovasculares antes de alcanzar la etapa renal terminal.(15,16) La identificación y la intervención tempranas ofrecen oportunidades para prevenir o ralentizar la progresión de la ERC, mejorando así los resultados y mitigando los costos sanitarios asociados a las enfermedades y los episodios cardiovasculares. En el caso de los pacientes con ERC y enfermedades cardiovasculares, se ha estimado que los costos médicos medios anualizados (hospitalización, farmacia, atención ambulatoria, urgencias y diálisis) oscilan entre los $14,200 en la etapa G3a y los $67,644 en la etapa G5. En los pacientes con ERC e insuficiencia cardíaca, los costos médicos medios anualizados aumentan de $19,231 en la etapa G3a a $72,858 en la etapa G5.(17)
Costos sanitarios por tipo de gasto en las distintas etapas de la eGFR entre pacientes con y sin diabetes, enfermedades cardiovasculares e insuficiencia cardíaca.
Diagnóstico y tratamiento de la ERC
Para evaluar la ERC se utilizan dos pruebas recomendadas en las guías: la taza de filtración glomerular estimada a partir de la concentración sérica de creatinina (eGFR), utilizando el algoritmo CKD-EPI 2021 independiente de la raza, y la relación albúmina creatinina en orina (uACR). La ERC se define como la presencia de una eGFR < 60 ml/min/1.73 m² y/o de marcadores de daño renal presentes durante tres meses o más.(18) El marcador principal de daño renal es una uACR > 30 mg/g. En la práctica clínica, las pruebas más habituales para la ERC incluyen la taza de filtración glomerular (eGFR, por sus siglas en inglés) y la uACR, y las personas con mayor riesgo de padecer ERC —aquellas con diabetes y/o hipertensión— deben someterse a estas pruebas al menos una vez al año.(18,19)
El tratamiento incluye la reducción del riesgo de progresión y del riesgo de complicaciones asociadas, como las enfermedades cardiovasculares, la lesión renal aguda (LRA), la anemia asociada a la Enfermedad del Riñón (ERC), la acidosis metabólica asociada a la Enfermedad del Riñón (ERC), así como los trastornos minerales y óseos asociados a la Enfermedad del Riñón (ERC).
La prevención de la progresión de la ERC y la reducción del riesgo cardiovascular requieren consideraciones específicas para cada paciente, entre las que se incluyen:
- Establecer objetivos de presión arterial (20,21,22,23)
- Objetivos de hemoglobina A1c (24,25)
- El uso de medicamentos (ACE, ARB y estatinas, ampliamente aceptados y utilizados, así como terapias novedosas como los antagonistas no esteroideos de los receptores de mineralocorticoides [ns-MRA], los inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa tipo 2 [SGLT2] y los agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 [GLP-1]). A la hora de prescribir medicamentos, debe tenerse en cuenta el nivel de la tasa de filtración glomerular estimada para reducir los riesgos para la seguridad del paciente, y, en general, debe evitarse el uso prolongado de fármacos nefrotóxicos, como los antiinflamatorios no esteroideos (AINE). (26,27)
- Derivación para terapia nutricional médica (28,29)
- Entre los criterios clave para la derivación a especialistas en nefrología se incluyen una taza de filtración glomerular (eGFR) < 30 ml/min/1.73 m², albuminuria grave (uACR > 300 mg/g), etiología indeterminada de la ERC y lesión renal aguda.(30,31)
Riesgo de progresión de la enfermedad del riñón y frecuencia de las evaluaciones
(según la taza de filtración glomerular (eGFR, por sus siglas en inglés) y la relación albúmina-creatinina (ACR))
Referencias
- 12. Alfego D, Ennis J, Gillespie B y cols. Las pruebas de detección de la enfermedad del riñón crónica entre los adultos con riesgo en EE. UU. siguen siendo escasas: datos del mundo real procedentes de una base de datos nacional de laboratorios. Diabetes Care. 1 de setiembre de 2021; 44(9):2025 – 2032.
- 13. Sistema de Datos Renales de Estados Unidos. www.usrds.org
- 14. Sistema de Vigilancia de la Enfermedad Renal Crónica de los CDC. https://nccd.cdc.gov/CKD/
- 15. Jankowski J, Floege J, Fliser D et al. Enfermedad cardiovascular en la enfermedad renal crónica: perspectivas fisiopatológicas y opciones terapéuticas. Circulation. 16 de marzo de 2021; 143(11):1157 – 1172.
- 16. Go AS, Chertow GM, Fan D et al. Enfermedad renal crónica y riesgos de muerte, eventos cardiovasculares y hospitalización. N Engl J Med, 23 de setiembre de 2004; 351(13):1296 – 305.
- 17. Nichols GA, Ustyugova A, Anouk DL y cols. Costos sanitarios por tipo de gasto en las distintas etapas de la taza de filtración glomerular (eGFR, por sus siglas en inglés) entre pacientes con y sin diabetes, enfermedad cardiovascular e insuficiencia cardíaca. J Am Soc Nephrol. 1 de julio de 2020; 31(7):1594 – 1601.
- 18. National Kidney Foundation. Directrices de práctica clínica K/DOQI para la enfermedad del riñón crónica: evaluación, clasificación y estratificación. Am J Kidney Dis 2002;39:S1 – S26.
- 19. Vassalotti JA, Centor, Turner BJ y cols. Enfoque práctico para la detección y el tratamiento de la enfermedad del riñón crónica para el médico de atención primaria. Am J Med, 1 de febrero de 2016; 129(2):153 – 162.e7.
- 20. Whelton PK, Carey RM, Aronow WS y cols. Guía de 2017 de la ACC/AHA/AAPA/ABC/ACPM/AGS/APhA/ASH/ASPC/NMA/PCNA para la prevención, detección, evaluación y tratamiento de la presión arterial alta en adultos: informe del Grupo de Trabajo sobre Guías de Práctica Clínica del Colegio Americano de Cardiología y la Asociación Americana del Corazón. Hypertension. 2018; 71(6): p. e13 – e115.
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- 29. Kramer H, Jiménez EY, Brommage D et al. Terapia nutricional médica para pacientes con enfermedad del riñón crónica no dependiente de diálisis: barreras y soluciones. J Acad Nutr Diet. 10 de octubre de 2018;118(10):1958 – 1965.
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