La NKF insta al USPSTF a dar prioridad a las recomendaciones sobre evaluación de la ERC

La falta de directrices contribuye a enfermedades y muertes evitables, ya que el 90% de las personas con ERC no saben que la padecen 

10 de marzo de 2021, Nueva York, NY —La enfermedad renal crónica (ERC) es la décima causa principal de muerte en Estados Unidos y afecta a unos 37 millones de estadounidenses. A pesar de ser prevenible y tratable, con demasiada frecuencia la ERC no se trata de forma intensiva hasta que el paciente ha llegado a la falla renal, lo que supone unos costos para el programa Medicare que superan los $153,000 millones de dólares al año. El Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE. UU. (USPSTF), encargado de ofrecer recomendaciones basadas en la evidencia sobre servicios clínicos preventivos, no ofrece ninguna recomendación para la evaluación de la ERC, a pesar de que el 90% de las personas con ERC no están diagnosticadas. Con motivo del Día Mundial del Riñón, la NKF insta al USPSTF a emitir una recomendación que dé prioridad a la evaluación y la detección temprana en las personas con alto riesgo de padecer ERC.

“Los ensayos aleatorizados han demostrado la protección renal y cardiovascular que ofrecen los nuevos tratamientos para la ERC, lo que aumenta los posibles beneficios en cuanto a resultados y evaluación del diagnóstico de la ERC en comparación con 2012, cuando el USPSTF revisó por última vez la evaluación de la ERC”, afirmó Joseph Vassalotti, director médico de la National Kidney Foundation. “La abrumadora evidencia de los ensayos clínicos demuestra que la clase de fármacos inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa tipo 2 (SGLT-2) es eficaz para ralentizar la progresión de la ERC y reducir el riesgo de eventos cardiovasculares, en particular la hospitalización por insuficiencia cardíaca, tanto en pacientes con ERC y diabetes mellitus tipo 2 (DM2) como en aquellos sin diabetes. La ausencia de directrices de evaluación por parte del USPSTF contribuye al infradiagnóstico de la ERC, especialmente entre las poblaciones en situación de desventaja socioeconómica. Por ejemplo, los afroamericanos tienen entre 3 – 4 veces más probabilidades que los estadounidenses blancos de sufrir falla renal y son más propensos a padecer diabetes e hipertensión».

Las pruebas de detección de la ERC son no invasivas y económicas. Si se detecta y diagnostica la ERC, su progresión puede ralentizarse o detenerse y pueden reducirse los riesgos cardiovasculares asociados. Lamentablemente, la mayoría de los pacientes renales nunca llegan a saber que padecen una enfermedad del riñón porque fallecen prematuramente a causa de eventos cardiovasculares evitables. Cada año, más de 100,000 personas son diagnosticadas con enfermedad del riñón en fase terminal (ERFT) y pasan a depender de la diálisis o de un trasplante de riñón para sobrevivir. Los pacientes negros e hispanos con ERC presentan una progresión más rápida de la enfermedad y están representados de forma desproporcionada en la población con ESKD, probablemente debido a su mayor riesgo de sufrir determinantes sociales de la salud, como la pobreza, el acceso a alimentos saludables y la calidad del aire y del agua en su entorno. Garantizar que todas las personas con riesgo de padecer ERC se sometan a evaluaciones es el primer paso para cerrar las brechas en la atención sanitaria que dejan atrás a los pacientes de grupos estructuralmente desfavorecidos.   

La evidencia actual respalda la realización de pruebas de detección en personas con riesgo de padecer ERC, incluidas aquellas con diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, antecedentes familiares de enfermedad del riñón y personas con antecedentes de lesión renal aguda, tal y como recomiendan la NKF KDOQI (Kidney Disease Outcomes Quality Initiative), la Asociación Americana de Diabetes (ADA) y la Iniciativa para la Mejora de los Resultados Globales en Enfermedades Renales (KDIGO). Además, existen varias intervenciones que, aunque quizá no afecten a la progresión de la ERC, sí reducen el riesgo de enfermedad cardiovascular, entre ellas los tratamientos basados en estatinas y la clase de fármacos agonistas del receptor del péptido similar al glucagón (GLP-1 RA) para la diabetes mellitus tipo 2 (DM2). Estudios observacionales han demostrado que la atención multidisciplinar —que puede incluir a un dietista, un farmacéutico y un nefrólogo— también se asocia con mejores resultados en la DM2 con ERC. 

Dar prioridad al desarrollo de una recomendación del USPSTF sobre la evaluación de la ERC es fundamental para alcanzar el potencial de equidad sanitaria que ofrecen los nuevos algoritmos clínicos ‘libres de raza’ en la enfermedad del riñón. En 1 de setiembre de 2021, el Grupo de Trabajo de la NKF y la Sociedad Americana de Nefrología (ASN) para la reevaluación de la inclusión de la raza en el diagnóstico de la enfermedad del riñón recomendó la adopción de una nueva ecuación ‘libre de raza’ para minimizar las posibles consecuencias que afectan de manera desproporcionada a cualquier grupo de personas. Eliminar la corrección por raza de los algoritmos clínicos es importante para la sociedad, a fin de evitar insinuar una causa biológica para la raza, que es una construcción social. La equidad en la salud renal requerirá pruebas específicas de detección de la ERC y un mejor acceso a la atención sanitaria, incluidos los medicamentos modificadores de la enfermedad.

“En última instancia, la ERC es una cuestión de equidad sanitaria”, añadió la Dra. Sylvia Rosas, presidenta electa de la NKF y profesora asociada de Medicina en la Facultad de Medicina de Harvard. “Estas disparidades tienen menos que ver con la genética y todo que ver con los determinantes sociales de la salud. Si logramos identificar a las personas con ERC antes —en una etapa más manejable de su enfermedad—, podremos ralentizar la progresión de la enfermedad y contribuir a obtener mejores resultados. El USPSTF debe actuar si queremos abordar adecuadamente la desigualdad en la atención de la ERC».

Para obtener más información sobre la enfermedad del riñón y cómo mantener una salud renal óptima, visita www.kidney.org/.

Acerca de la enfermedad del riñón

Se estima que, en Estados Unidos, 37 millones de adultos padecen enfermedad del riñón, también conocida como enfermedad renal crónica, y aproximadamente el 90% no sabe que la padece. Uno de cada tres adultos estadounidenses corre el riesgo de padecer enfermedad del riñón.  Entre los factores de riesgo de la enfermedad del riñón se incluyen: la diabetes, la presión arterial alta, las enfermedades cardíacas, la obesidad y los antecedentes familiares. Las personas de ascendencia afroamericana, hispana, indígena americana, asiática o de las islas del Pacífico tienen un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad. Los afroamericanos tienen casi cuatro veces más probabilidades que los estadounidenses blancos de sufrir falla renal. Los hispanos tienen 1.3 veces más probabilidades que los no hispanos de sufrir falla renal.

Acerca de la National Kidney Foundation

La National Kidney Foundation (NKF) es la organización más grande, completa y con mayor trayectoria centrada en el paciente, dedicada a concientizar, prevenir y tratar la enfermedad del riñón en EE. UU. Para obtener más información sobre la NKF, visite www.kidney.org