El estrés y los riñones

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Todos sufrimos estrés. Forma parte de la vida. Pero un exceso de estrés puede afectar negativamente a la salud, aumentando la presión arterial y dañando los riñones. Si aprendemos cómo afecta el estrés a nuestra salud y encontramos formas de gestionarlo, podremos mantener nuestros riñones más sanos y llevar una vida más saludable en general.

¿Qué es el estrés?
El estrés es cualquier cosa que pueda alterar o perturbar tu equilibrio. El estrés puede ser fisiológico (infección, lesión, enfermedad) o psicológico (ansiedad, discusión, conflicto, amenazas a la seguridad o al bienestar personal). Vivir con una enfermedad crónica, como la enfermedad del riñón, o enterarte por primera vez de que padeces una enfermedad crónica puede ser una fuente importante de estrés.

El estrés psicológico es algo a lo que nos enfrentamos cada día. Puede ser consecuencia de acontecimientos positivos de la vida, como el matrimonio y los hijos, o bien provenir de situaciones emocionalmente más difíciles, como la pérdida de un ser querido, el divorcio y los problemas personales o económicos.

El estrés es normal, y tu respuesta física al estrés —que incluye una respiración y un ritmo cardíaco más rápidos, un aumento de la presión arterial, pupilas dilatadas y tensión muscular— es un proceso natural y normal. Los niveles de grasas y azúcares en la sangre también pueden aumentar. La respuesta del cuerpo al estrés se conoce comúnmente como “lucha o huida”. Aunque se trata de un proceso natural que nos ayuda a sobrevivir a peligros inmediatos, estas reacciones provocadas por un estrés excesivo o constante pueden acabar pasando factura a tu salud.

¿Cómo puede afectar el estrés a mi salud y a mis riñones?
La reacción de tu cuerpo ante el estrés no solo te ayuda a afrontar peligros o crisis inmediatas, sino que también puede servir como motivación positiva a la hora de afrontar los retos de la vida, siempre que se canalice adecuadamente. Sin embargo, cuando tu cuerpo se ve sometido a altos niveles de estrés durante períodos prolongados, estas reacciones físicas, si no se controlan, pueden acabar perjudicando tu salud. Los efectos combinados del aumento de la presión arterial alta, la aceleración del ritmo cardíaco y el incremento de los niveles de grasas y azúcar en la sangre pueden contribuir a una serie de problemas de salud, entre los que se incluyen la presión arterial alta, la diabetes y las enfermedades cardíacas (también conocidas como enfermedades cardiovasculares).

El estrés y las reacciones descontroladas ante él también pueden provocar daño renal. Al ser los órganos encargados de filtrar la sangre en el cuerpo, los riñones son propensos a sufrir problemas de circulación sanguínea y de los vasos sanguíneos. La presión arterial alta y los niveles elevados de azúcar en sangre pueden suponer una carga adicional para los riñones. Las personas con presión arterial alta y diabetes corren un mayor riesgo de padecer enfermedad del riñón. Las personas con enfermedad del riñón tienen un mayor riesgo de padecer enfermedades cardíacas y vasculares. Si ya padeces una enfermedad cardíaca o vascular y una enfermedad del riñón, las reacciones del cuerpo ante el estrés pueden volverse cada vez más peligrosas. Por lo tanto, tanto si tu objetivo es prevenir las enfermedades cardíacas y/o renales, como si es mejorar tu salud mientras convives con ellas, controlar el estrés es una parte importante para mantener tu salud general.

¿Qué puedo hacer para controlar mi estrés?
Es muy difícil, si no imposible, eliminar por completo el estrés o no tener nunca ninguna reacción física ante él. Sin embargo, hay medidas que puede tomar para gestionar el estrés y ayudar a controlar la respuesta de su cuerpo ante él. Algunas formas sencillas de reducir el estrés son:

  • Comer alimentos más saludables
  • Limitar el consumo de sal y cafeína (especialmente si tiene presión arterial alta)
  • Limitar el consumo de azúcar (especialmente si tiene diabetes) y de grasas (especialmente si tiene riesgo de padecer enfermedades cardíacas y vasculares)
  • Dedicar tiempo a relajarse
  • Técnicas de relajación (yoga, meditación, etc.)
  • Reza
  • Habla con un amigo, un ser querido, un líder espiritual o un profesional de la salud
  • Anota tus problemas y piensa en la mejor solución para cada uno de ellos. Una lista puede ayudarte a evaluar y priorizar qué cuestiones hay que abordar.
  • Fíjate objetivos y expectativas realistas
  • Duerme lo suficiente y mantén un horario de sueño regular
  • Mantén una actitud y una perspectiva positivas
  • Tómate unas vacaciones
  • Hacer ejercicio con regularidad y aumentar la actividad física

Esta lista no incluye todas las formas en las que puedes controlar el estrés. Mejorar la alimentación y aumentar la actividad física son cosas que todo el mundo debería intentar. Habla con un profesional de la salud para analizar qué cambios en la alimentación y el estilo de vida podrían ser los más adecuados para ti. Otros métodos para controlar el estrés dependerán de tus preferencias personales. Quizás prefieras la música, mientras que otra persona prefiera una técnica de relajación o un masaje. Sea cual sea la técnica, controlar el estrés puede ayudarte a sentirte mejor y a llevar una vida más saludable.