Xenotrasplante: ¿una solución a la escasez de órganos de donantes?
La esperanza de que los órganos de animales puedan paliar la escasez de órganos humanos para trasplantes ha llevado a los científicos a seguir estudiando el xenotrasplante, el proceso que consiste en extraer un órgano de una especie y trasplantarlo a otra. Durante los últimos 50 años se han llevado a cabo experimentos de trasplante entre humanos y animales, con resultados dispares. Para que el xenotrasplante funcione, los investigadores deben encontrar una forma de impedir que el cuerpo humano reconozca un órgano animal como extraño y lo ataque. Los científicos también deben desarrollar métodos para evitar que los virus, que estos órganos podrían portar, se transmitan a la población humana.
Las opiniones entre los cirujanos de trasplantes y los investigadores con respecto a los xenotransplantes van desde la convicción de que la ciencia prevalecerá hasta la idea de que los problemas inherentes al xenotrasplante son insuperables. A pesar de los éxitos iniciales —en 1963, un paciente vivió nueve meses con un riñón de chimpancé y, en 1984, la pequeña Fay sobrevivió veinte días con un corazón de babuino—, estos avances no prolongaron significativamente la vida de los pacientes ni mejoraron su calidad de vida. Incluso en una fecha tan reciente como 1994, los investigadores médicos seguían siendo optimistas, y el Instituto Nacional de Salud financió media docena de estudios, mientras que las empresas privadas financiaron aún más.
Los usos potenciales de los órganos no humanos son numerosos. Un ejemplo especialmente convincente es la posibilidad de extraer células de los islotes pancreáticos de cerdos para realizar un trasplante en personas con diabetes tipo 1 y liberarlas de la dependencia de la insulina. Hoy en día, utilizando donantes humanos, un trasplante de células de los islotes pancreáticos requiere más de un páncreas humano para obtener la cantidad adecuada de dichas células. La actual escasez de órganos de donantes humanos hace que, en la actualidad, sea una operación difícil de realizar en personas con diabetes.
Aunque se considera que los órganos y las células de cerdo son los más compatibles con los humanos, los virus que pueden transmitirse de los cerdos a los humanos siguen representando una amenaza significativa. A pesar de ello, hoy en día se implantan válvulas cardíacas de cerdo en seres humanos durante cirugías cardíacas con excelentes resultados y sin ese tipo de riesgos. Se espera que, en el futuro, los científicos aprendan a impedir que los virus se transmitan de una especie a otra, aunque, en la actualidad, están tratando de comprender cuáles serían exactamente esas amenazas.
Además de los obstáculos médicos que plantea el xenotrasplante, también existen cuestiones sociales. Los defensores de los derechos de los animales están preocupados por la posibilidad de criar primates para obtener órganos. En 1999, la National Kidney Foundation llevó a cabo una encuesta para evaluar la opinión pública sobre el xenotrasplante. Más del 85% de la población general y de los profesionales sanitarios encuestados había oído hablar del xenotrasplante, y el 71% afirmó que consideraría un xenotrasplante para un ser querido si no se dispusiera de un órgano o tejido de origen humano.
Es posible que el xenotrasplante requiera más tiempo para superar sus obstáculos, pero se sigue considerando que es la opción con mayor potencial para proporcionar órganos que salven la vida a las más de 87,000 personas que actualmente se encuentran en lista de espera de órganos.