March 13, 2023
<div><a href="https://www.kidney.org/newsletter/health-literacy-review-and-practical-… destacado de CNSW – ALFABETIZACIÓN SANITARIA: UNA REVISIÓN Y ESTRATEGIAS PRÁCTICAS</strong></a></div>
<p><em>Gloria Chen, LCSW-S, CCTSW<br>Centro Médico Dell Seton de la Universidad de Texas en Austin</em>
</p>
<p>Una encuesta nacional reveló que el 36% de los adultos de Estados Unidos carecía de los conocimientos sanitarios necesarios para hacer frente a las exigencias del sistema sanitario. Entre los pacientes con enfermedad del riñón, se ha constatado que la prevalencia de una alfabetización sanitaria limitada es aún mayor, con estimaciones que alcanzan el 49.6%.</p>
Gloria Chen, LCSW-S, CCTSW
Centro Médico Dell Seton de la Universidad de Texas en Austin
Una encuesta nacional reveló que el 36% de los adultos de Estados Unidos carecía de los conocimientos sanitarios necesarios para hacer frente a las exigencias del sistema sanitario.1 Entre los pacientes con enfermedad del riñón, se ha observado que la prevalencia de una alfabetización sanitaria limitada es aún mayor, con estimaciones que alcanzan el 49.6%.2
Una revisión sistemática realizada entre pacientes con enfermedad del riñón reveló que una alfabetización sanitaria limitada se asocia con hospitalizaciones, uso de los servicios de urgencias, sesiones de diálisis perdidas, episodios cardiovasculares y mortalidad.3 Además, el impacto económico de una alfabetización sanitaria limitada también ha resultado ser costoso para el sistema sanitario. Un estudio realizado con veteranos demostró un aumento significativo de los costos sanitarios en aquellos con una alfabetización sanitaria insuficiente o marginal, en comparación con los que poseían una alfabetización sanitaria adecuada.4 Se estimó que los costos sanitarios a tres años asociados a los veteranos con una alfabetización sanitaria marginal e insuficiente fueron $143 millones superiores a los de aquellos con una alfabetización sanitaria adecuada.4
Según “Healthy People 2030”, la alfabetización sanitaria abarca tanto la responsabilidad personal como la organizativa para permitir de forma equitativa que las personas “encuentren, comprendan y utilicen la información y los servicios para tomar decisiones y emprender acciones relacionadas con la salud, tanto para sí mismas como para los demás”.⁵ Históricamente, la alfabetización sanitaria se ha considerado una obligación individual, pero ahora se ha ampliado para incorporar y reconocer la responsabilidad de las organizaciones a la hora de abordar la alfabetización sanitaria.
En su modelo adaptado de alfabetización sanitaria en trasplantes (HeaL-T), Chisholm-Burns et al. describen el abanico de factores y resultados asociados a la alfabetización sanitaria en las personas que reciben el riñón.⁶ La alfabetización sanitaria se ve influida por varios factores a nivel del paciente, como la edad, la raza, el idioma, el nivel educativo y las funciones verbales y cognitivas del paciente, entre otros, al tiempo que influye de forma bidireccional en factores a nivel de la atención sanitaria, tales como el acceso y la utilización de la atención sanitaria, la interacción entre el profesional de la salud y el paciente, y el autocontrol y la adherencia al tratamiento.
Vemos cómo se manifiesta el impacto de la alfabetización sanitaria en nuestras consultas cuando, por ejemplo, un paciente trasplantado acude a su visita de seguimiento tras el trasplante sin presentar ningún problema ni inquietud. Sin embargo, al revisar los análisis, se descubre que su nivel de tacrolimus es indetectable. Tras hablar más detenidamente con el paciente, se descubre que ha estado tomando su medicación inmunosupresora de forma incorrecta, confundiendo sus cápsulas de 1 mg con las de 5 mg. En ese momento se descubre que, a pesar de tener ocho años de estudios, es incapaz de leer su lista de medicamentos y se ha adaptado identificando sus pastillas en función de su color, forma y tamaño. Esta estrategia le ha funcionado a lo largo de su vida hasta que recibió un trasplante, momento en el que se sintió abrumado por una cantidad de medicamentos mucho mayor de la que estaba acostumbrado. Un par de meses más tarde, el paciente vuelve a cometer otro error de medicación debido a un desafortunado cambio de fabricante del medicamento. Este error resulta costoso, ya que es ingresado en el hospital para someterse a una biopsia renal y al posterior tratamiento contra el rechazo, lo que le supone una hospitalización de siete días. La limitada alfabetización sanitaria del paciente se vio influida por su nivel educativo, lo que a su vez provocó los costos derivados de la utilización de recursos sanitarios relacionados con su ingreso hospitalario. La alfabetización sanitaria es un factor dinámico que afecta a todos los aspectos de la atención sanitaria, desde el paciente hasta el profesional de la salud, pasando por todo el sistema sanitario. Por lo tanto, las soluciones para abordar adecuadamente la alfabetización sanitaria requieren la participación a todos los niveles.
Las precauciones universales en materia de alfabetización sanitaria proponen que, dada la prevalencia de una alfabetización sanitaria limitada, se trate a todos los pacientes partiendo de la base de que corren el riesgo de no comprender la información sanitaria.⁷ Las estrategias de precauciones universales en materia de alfabetización sanitaria tienen como objetivo ayudar a los profesionales de la salud y a las organizaciones sanitarias a mejorar e incorporar herramientas de alfabetización sanitaria en su práctica. Entre las estrategias prácticas para los sistemas sanitarios y los profesionales de la salud propuestas a través de las precauciones universales en materia de alfabetización sanitaria se incluyen⁷:
- Crear un equipo de liderazgo en alfabetización sanitaria integrado por personal tanto clínico como administrativo, encargado de planificar y poner en práctica los cambios relacionados con la alfabetización sanitaria. Evaluar el nivel de alfabetización sanitaria de la organización y elaborar un plan de mejora de la misma.
- Crear un entorno acogedor, atractivo y agradable que ayude a reducir la ansiedad de los pacientes y les permita sentirse más relajados y dispuestos a implicarse y participar en la atención sanitaria.
- Evaluar los formularios y materiales escritos que se proporcionan en su centro. Seleccionar y crear material fácil de leer puede ayudar a mejorar la comprensión de los pacientes.
- Utilice un lenguaje sencillo y no médico, e incorpore las palabras del paciente en su conversación. Hable despacio y a un ritmo moderado. Repita el contenido y sea específico y concreto.
- Demostrar las recomendaciones para complementar la comunicación verbal, lo que puede ayudar a mejorar la comprensión del paciente (por ejemplo, mostrar cómo organizar un pastillero o cómo realizar un ejercicio recomendado).
- Utilice el método de “enseñar y repetir” para confirmar que el paciente ha entendido la información proporcionada, pidiéndole que le repita la información importante.
- Realice revisiones de la medicación en cada visita del paciente, pidiéndole que traiga todos sus envases de medicamentos a la cita y revisando cada uno de ellos con él, con el objetivo de determinar qué medicamentos toma y cómo los toma.
- Elaborar planes de acción en colaboración con el paciente al final de la visita para ayudarle a implicarse en su plan de tratamiento y desglosar los objetivos en pasos concretos y manejables.
El bajo nivel de alfabetización sanitaria es frecuente entre la población de pacientes con enfermedad del riñón crónica y en etapa terminal. Es importante incorporar en la práctica organizativa y clínica estrategias que permitan a las personas tomar decisiones informadas sobre su atención sanitaria de forma más equitativa.
Referencias
1. Kutner M, Greenberg E, Jin Y, Paulsen C. La alfabetización sanitaria de los adultos estadounidenses: resultados de la Evaluación Nacional de Alfabetización de Adultos de 2003. Centro Nacional de Estadísticas Educativas; 2006.
2. Taylor DM, Fraser SDS, Bradley JA, et al. Una revisión sistemática de la prevalencia y las asociaciones de la alfabetización sanitaria limitada en la ERC. CJASN. 2017;12(7):1070 – 1084. doi:10.2215/CJN.12921216
3. Taylor DM, Fraser S, Dudley C, et al. Alfabetización sanitaria y resultados de los pacientes con enfermedad del riñón crónica: una revisión sistemática. Nephrology Dialysis Transplantation. Publicado en línea el 20 de noviembre de 2017. doi:10.1093/ndt/gfx293
4. Haun JN, Patel NR, French DD, Campbell RR, Bradham DD, Lapcevic WA. Asociación entre la alfabetización sanitaria y los costos de la atención médica en un sistema sanitario integrado: un estudio regional basado en la población. BMC Health Serv Res. 2015;15(1):249. doi:10.1186/s12913-015-0887-z
5. Oficina de Prevención de Enfermedades y Promoción de la Salud del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU. Alfabetización sanitaria en “Healthy People 2030”. https://health.gov/healthypeople/priority-areas/health-literacy-healthy-people-2030
6. Chisholm-Burns MA, Spivey CA, Pickett LR. Alfabetización sanitaria en el trasplante de órganos sólidos: un modelo para mejorar la comprensión. PPA. 2018;Volumen 12:2325 – 2338. doi:10.2147/PPA.S183092
7. Brega A, Barnard J, Mabachi N, et al. “Health Literacy Universal Precautions Toolkit”, segunda edición. Publicado en línea en enero de 2015.










