June 16, 2022
“He estado en Sudáfrica, he donado un riñón o tengo un tatuaje”: este juego de “dos verdades y una mentira” ocupaba un lugar destacado en el perfil de citas de Jessica.
¿Cuál fue la respuesta de Daniel tras leerlo? “Te enseñaré mi cicatriz si tú me enseñas la tuya”.
¿Era correcta su descarada respuesta? ¡Lo era! Contra todo pronóstico, dos personas que habían donado un riñón a sus respectivos padres se encontraron por casualidad en una aplicación y se enamoraron.
Es una película romántica llena de riñones que ha cobrado vida.
La decisión de Jessica de hacer una donación
A finales de 2013, Jessica trabajaba en un pequeño bufete de abogados en Filadelfia, Pensilvania, cuando ella y sus hermanos se enteraron de que su padre necesitaría un trasplante de riñón. A pesar de la conmoción que les causó la noticia, ella y su hermano pasaron rápidamente a la acción para resolver el problema y se ofrecieron como donantes.
“La frase favorita de mi padre, que todavía repite, es: ‘No os crié para que me sirvierais de repuestos’. Pero lo estudiamos. Mi hermano y yo nos hicimos las pruebas”, explicó Jessica. “Los dos éramos compatibles, y esa fue la mayor discusión que hemos tenido él y yo: ¿quién de los dos iba a ser el donante?”.
Jessica encontró la NKF mientras buscaba información sobre donantes de riñón en vida y se informó todo lo que pudo sobre el procedimiento. Incluso se inscribió en una ‘Kidney Walk’ local antes de tomar una decisión definitiva.
“En aquel momento, tanto por motivos económicos como por mi situación personal y laboral, tenía más sentido que lo hiciera yo. Así que me valí de mi papel de hermana mayor y le dije: ‘No, voy a ser yo’”.
En 2014, Jessica donó oficialmente su riñón a su padre y comenzó su andadura en la abogacía renal.
La decisión de Daniel de hacer una donación
En 2012, a cientos de millas de distancia, en Atlanta (Georgia), Daniel recibió noticias similares sobre su propio padre.
“Cuando mi padre enfermó, al principio pensamos que se había caído y se había hecho una conmoción cerebral. Tras pasar unos días entrando y saliendo de Urgencias, le comunicaron que sus riñones estaban al borde de la falla renal total”, explicó Daniel. “Una vez que lograron estabilizar su función renal, se vio obligado a someterse a diálisis”.
Daniel se ofreció voluntario para donar un riñón, se sometió a las pruebas necesarias y recibió el visto bueno para la donación. Tras la operación, en febrero de 2014, su padre volvió a ser el de siempre. A Daniel le costó un poco más recuperarse, pero en cuestión de meses ya llevaba una vida normal y había vuelto a viajar.
La combinación perfecta
La vida siguió su curso tanto para Jessica como para Daniel hasta 2018, cuando a Daniel le ofrecieron una nueva oportunidad laboral en Filadelfia. Aprovechó la ocasión y se mudó, una decisión que cambiaría su vida para siempre a mejor.
“Me ha salido bien tanto en lo profesional como en lo personal, porque conocí al amor de mi vida”, dijo Daniel. “Encontré a mi media naranja. Conocí a mi mujer”.
En mayo de 2019, Jessica y Daniel se conocieron en persona y pronto descubrieron que tenían mucho más en común que el hecho de haber donado un riñón a sus respectivos padres. Se fueron acercando cada vez más y, finalmente, decidieron irse a vivir juntos, pero poco después comenzó la pandemia de COVID-19. Para proteger sus riñones restantes, se sometieron a una cuarentena rigurosa, pasaron mucho tiempo de calidad juntos y se enamoraron aún más. Se casaron en el tercer aniversario de su primera cita, en mayo de 2022.
Para celebrar su día especial y el tiempo extra que habían podido pasar con sus padres, Jessica y Daniel decidieron prescindir de los detalles para los invitados y, en su lugar, hacer una donación a la NKF. Crearon la campaña “Team Kidney Your Way”, nuestra página de riñón para la boda, y comenzaron a recaudar fondos.
“He podido pasar ocho años más con mi padre. Él fue quien me acompañó al altar”, dijo Jessica. “El día de mi boda lloré mucho, por la alegría de casarme con mi mejor amigo, pero también porque mi padre estaba allí y su padre también. Pudimos celebrarlo todo juntos. La NKF ha sido una parte muy importante de nuestra experiencia con los riñones, y queríamos devolverle el favor y darle las gracias”.
“Ver a sus hijos casarse y todas las cosas que se habrían perdido si no hubiera habido un donante dispuesto a dar un paso al frente”, dijo Daniel. “Creo que regalarles esos años extra y poder disfrutarlos ha cambiado sin duda todo en nuestras vidas”.
Únete al equipo “Kidney Your Way”
Si tienes una idea genial para recaudar fondos y quieres ayudar a quienes padecen una enfermedad del riñón, crea una campaña “Team Kidney Your Way” y ponla en marcha. Sea cual sea tu evento, esta plataforma te facilita participar y recaudar donaciones para la National Kidney Foundation.
Para Jessica y Daniel, eso supuso hacer una donación, repartir insignias con forma de riñón y animar a sus invitados a informarse más sobre la enfermedad del riñón.
¿Cómo lo harás tú?
Únete hoy mismo a “Team Kidney Your Way”. Estamos deseando ver cómo marcas la diferencia.
















