Declaración sobre la priorización de los pacientes renales en el acceso a las vacunas y los tratamientos contra la COVID-19

17 de diciembre de 2020. Todo el contenido es propiedad de la National Kidney Foundation

La National Kidney Foundation (NKF), en representación de los más de 37 millones de adultos de EE. UU. con enfermedad del riñón, sus familias y los profesionales que les atienden, considera que un principio clave de la asignación ética de las vacunas debe ser que estas se pongan a disposición de los pacientes con mayor riesgo de sufrir consecuencias graves a causa de la infección por COVID-19

En consecuencia, instamos al Gobierno federal a que dé prioridad a los pacientes renales y a los profesionales de la atención renal, junto con los residentes de centros de cuidados de larga duración y los trabajadores sanitarios, a la hora de recibir acceso a las vacunas contra la COVID-19, con el fin de reducir su mayor riesgo de morbilidad grave y mortalidad causadas por el nuevo coronavirus

El Gobierno federal también debe dar prioridad al desarrollo de una infraestructura que facilite la distribución de la vacuna contra la COVID-19 entre los pacientes renales. Más de 500,000 personas en EE. UU. dependen de la diálisis, un tratamiento vital que sustituye la función renal. Casi el 90% de estos pacientes se someten a diálisis en centros especializados, donde la diálisis se realiza tres veces por semana durante cuatro horas cada sesión. Si bien los centros de diálisis son un lugar práctico para vacunar a los pacientes renales vulnerables, es posible que estos centros no dispongan de los suministros necesarios para almacenar la vacuna de forma segura. Es fundamental que los centros de diálisis, entre otros lugares donde los pacientes renales reciben atención, cuenten con el apoyo y los suministros necesarios para aplicar con rapidez las prácticas de vacunación prioritaria. 

La COVID-19 y su impacto en los pacientes renales

Dado el riesgo relativo que corren los pacientes renales de sufrir una infección grave por COVID-19 y sus complicaciones, la NKF insta al Gobierno federal a dar prioridad a los pacientes renales y a sus cuidadores en sus planes de distribución de la vacuna contra la COVID-19, y a colaborar con los estados para garantizar una distribución rápida de la vacuna a los pacientes renales. Entre los pacientes renales, recomendamos establecer prioridades en función del riesgo relativo de sufrir complicaciones graves por la COVID-19, utilizando el siguiente enfoque:

  • Pacientes en diálisis en centros especializados y personal de estos centros
  • Pacientes en diálisis en casa
  • Pacientes de trasplante
  • Pacientes con Enfermedad Renal Crónica (ERC) e inmunosupresión (p. ej., pacientes con enfermedad glomerular, trastornos autoinmunes, etc.)
  • Otros pacientes con ERC
  • Personas que conviven con pacientes renales

Seguridad y eficacia de las vacunas

NKF agradece los esfuerzos de la Administración, en concreto el liderazgo del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), los Institutos Nacionales de Salud (NIH), los investigadores y los fabricantes de vacunas para garantizar que las vacunas candidatas cumplan rigurosos estándares de seguridad y eficacia. Dado que varias vacunas candidatas se desarrollaron a partir de investigaciones realizadas sobre coronavirus anteriores, los datos sobre su seguridad y eficacia son prometedores.

Sin embargo, cabe señalar que pocas de las vacunas candidatas se han probado ampliamente en personas con enfermedad del riñón o en personas que reciben el riñón. La NKF insta a los responsables políticos, a los fabricantes de vacunas y a los desarrolladores a supervisar cuidadosamente y recopilar datos sobre la seguridad y la eficacia de las vacunas entre los pacientes renales, con el fin de garantizar la seguridad de los pacientes y servir de base para el desarrollo futuro de vacunas.

Reticencia a la vacunación 

La carga de la enfermedad del riñón y la COVID-19 recae de manera desproporcionada sobre las comunidades negras o afroamericanas e hispanas o latinas. Datos recientes de una encuesta realizada por COVID Collaborative, Langer Research, UnidosUS y la NAACP revelan bajos niveles de confianza en la vacuna contra la COVID-19 tanto entre las personas negras o afroamericanas como entre las hispanas o latinas, aunque, en particular, entre los adultos negros o afroamericanos, de los cuales solo el 14% “confía total o mayoritariamente en que la vacuna será segura”. [1] La NKF recomienda que los responsables políticos a nivel federal, estatal y local sigan las recomendaciones de los líderes de salud pública de minorías étnicas sobre la mejor manera de fomentar la aceptación de la vacuna en estas comunidades. 

Se pueden consultar más detalles y todas las anotaciones en la declaración de posición completa

Acerca de la enfermedad del riñón

Se estima que, en Estados Unidos, 37 millones de adultos padecen ERC y, aproximadamente, el 90% no sabe que la padece. Uno de cada tres adultos en EE. UU. corre el riesgo de padecer enfermedad del riñón. Entre los factores de riesgo de la enfermedad del riñón se incluyen: la diabetes, la presión arterial alta, las enfermedades cardíacas, la obesidad y los antecedentes familiares. Las personas de raza negra o afroamericanas, hispanas o latinas, indígenas americanas o nativas de Alaska, asiático-americanas, o nativas de Hawái u otras islas del Pacífico tienen un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad. Las personas de raza negra o afroamericanas tienen casi cuatro veces más probabilidades que las personas blancas de sufrir falla renal. Las personas hispanas o latinas tienen 1.3 veces más probabilidades que las personas no hispanas o no latinas de sufrir falla renal.

La National Kidney Foundation (NKF) es la organización más grande, completa y con más trayectoria dedicada a concientizar, prevenir y tratar la enfermedad del riñón. Para obtener más información sobre la NKF, visite www.kidney.org.

  1. https://www.covidcollaborative.us/content/vaccine-treatments/coronaviru…