Nuevo informe publicado hoy en línea en la revista “Clinical Transplantation”
Nueva York, NY — 22 de octubre de 2018 — La escasez de órganos es un gran reto al que se enfrenta el ámbito del trasplante de órganos completos y que afecta a los casi 100,000 estadounidenses que esperan un riñón en estos momentos. Hoy se ha publicado un nuevo informe centrado en reducir el número de riñones descartados, cuyo objetivo es abordar algunos de los factores clave y ofrecer el primer enfoque sistemático a escala nacional para reducir los descartes de riñones. Aproximadamente 12 personas mueren cada día a la espera de un trasplante de riñón, mientras que diariamente se descartan unos 10 riñones.
Publicado hoy en línea en la revista *Clinical Transplantation*, del *Journal of Clinical and Translational Research*, el “Informe de la Conferencia de Consenso de la National Kidney Foundation para Reducir el Descarte de Riñones” es el resultado de un esfuerzo de un año de duración en el que han participado destacados expertos en trasplantes de Estados Unidos, dedicados a resolver el problema de la utilización de los riñones.
Existen muchas razones por las que se descartan los riñones, entre ellas la mala calidad del órgano, los resultados anormales de la biopsia, el tiempo prolongado de isquemia fría, la anatomía, las sanciones normativas y de las entidades financiadoras debido a malos resultados clínicos, y el aumento de los costos asociados al uso de injertos con un índice de perfil del donante renal (KDPI) más alto, señala el informe; sin embargo, los expertos creen —y los datos lo respaldan— que muchos de estos riñones pueden utilizarse para el trasplante. Las tasas de descarte de riñones también varían según la zona geográfica, lo que lleva a los expertos a creer que dicha variación puede deberse a una visión subjetiva de la viabilidad del órgano por parte de cada equipo de trasplantes.
“Este informe de la Conferencia sobre el Descarte de Riñones, impulsado por la National Kidney Foundation, representa la primera iniciativa de todas las partes interesadas en el ámbito del trasplante renal para impulsar un esfuerzo exhaustivo de colaboración y cohesión con el fin de eliminar las barreras que impiden aumentar el número de riñones disponibles para trasplante procedentes de donantes fallecidos, y proporcionar apoyo e incentivos para garantizar que ningún órgano se desperdicie para quienes más lo necesitan”, afirmó el Dr. Matthew Cooper, copresidente de la Conferencia de Consenso de la NKF para Reducir el Descarte de Riñones. Entre las partes interesadas se incluyen los centros de trasplantes, las organizaciones de obtención de órganos (OPO), los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS), la Administración de Recursos y Servicios Sanitarios (HRSA), la Red Unida para el Intercambio de Órganos (UNOS), los Institutos Nacionales de Salud (NIH), las sociedades de trasplantes y donación, las entidades aseguradoras privadas y los pacientes en lista de espera de trasplante.
“Cada año se descartan riñones que podrían utilizarse para trasplantes. En 2016, más de 3,600 se consideraron no aptos para el trasplante y se desecharon. Sin embargo, un grupo de expertos en trasplantes convocado por la NKF coincide en que hasta un 50% de esos riñones podrían trasplantarse para prolongar la vida de estadounidenses que, de otro modo, recibirían tratamiento con diálisis», afirmó el Dr. Joseph Vassalotti, director médico de la National Kidney Foundation y nefrólogo certificado. “Dado que no existe un método de aplicación universal para determinar qué riñones se utilizan para el trasplante y cuáles se descartan, necesitamos intervenciones claras y definitivas, combinadas con la colaboración de las organizaciones de obtención de órganos y los centros de trasplantes locales, para aumentar el uso de estos riñones y las posibilidades de que los pacientes encuentren un donante compatible”.
Las recomendaciones recogidas en el informe publicado hoy surgieron de la Conferencia de Consenso de la NKF para Reducir el Descarte de Riñones, celebrada en mayo de 2017 y en la que participaron 75 expertos multidisciplinares del ámbito de los trasplantes, incluidos pacientes renales y sus familias.
“La Conferencia sobre el Descarte de Riñones me proporcionó detalles que desconocía y me permitió plantear preguntas que invitan a la reflexión a los centros de trasplante renal a la hora de tenerlos en cuenta para mi próximo riñón”, afirmó Nichole Jefferson, de West Des Moines (Iowa), paciente con trasplante renal. “El primer trasplante que recibí fue hace diez años, tras haber estado en diálisis durante cuatro años y medio. Tras la conferencia, me di cuenta de que probablemente se me habían ofrecido varios riñones; sin embargo, es posible que mi centro los rechazara. Ahora vuelvo a estar en lista de espera para un riñón debido al fracaso de mi primer trasplante y, esta vez, espero recibir un trasplante antes de tener que volver a empezar con la diálisis”.
Las 14 recomendaciones específicas del informe publicado hoy en línea son:
- Reforzar los esfuerzos conjuntos de las organizaciones locales de obtención de órganos (OPO) y los centros de trasplantes en materia de garantía de calidad y mejora del rendimiento (QAPI) para reducir el número de órganos descartados, identificar las causas fundamentales de la imposibilidad de asignar riñones a nivel local e implementar soluciones para aumentar la asignación.
- Mejorar la comunicación entre la OPO y el cirujano de trasplantes receptor en el momento de la asignación del órgano, con el fin de mejorar la información utilizada para tomar las decisiones de aceptación.
- Enviar de forma rutinaria pruebas prospectivas de compatibilidad cruzada al menos a tres centros de trasplantes para acelerar el tiempo de aceptación en caso de que los centros iniciales no acepten el riñón.
- Conceder ‘reserva local’ a los centros que reciban riñones exportados para garantizar que los órganos enviados puedan utilizarse en su primer destino.
- Identificar el ‘reserva local’ en la DSA local para la asignación compartida de riñones con niveles elevados de anticuerpos reactivos de panel calculados (CPRA) o de KDPI, con el fin de reducir la necesidad de exportar órganos.
- Ampliar el uso de la prueba de compatibilidad cruzada virtual para reducir el tiempo necesario para tomar una decisión sobre la aceptación, evitando la necesidad de analizar la muestra enviada antes del trasplante.
- Involucrar al nefrólogo, que trabaje en colaboración con el cirujano, en las decisiones relativas a la aceptación de órganos, con el fin de compartir la responsabilidad y aprovechar los conocimientos médicos del nefrólogo en las decisiones de aceptación que sopesen los riesgos posteriores de aceptar o rechazar un riñón concreto para cada paciente específico.
- Mejorar la formación de los profesionales sanitarios y los pacientes sobre la aceptación de riñones de mayor riesgo que, de otro modo, serían descartados, con el fin de evitar retrasos en la aceptación y agilizar las decisiones relativas a la aceptación de riñones.
- Difundir las mejores prácticas de las organizaciones de obtención de órganos (OPO) y los centros de trasplante que aceptan habitualmente órganos de alto riesgo, con el fin de aumentar el número de centros que utilizan este tipo de órganos.
- Crear vías de asignación aceleradas para ofrecer directamente los órganos en riesgo de descarte a un pequeño subconjunto de centros que opten por aceptar dichos órganos. Los centros deben mantener altas tasas de aceptación para recibir ofertas.
- Identificar los órganos que corren riesgo de ser descartados durante la asignación estándar y asignarlos a pacientes de centros de rescate que utilicen órganos de alto riesgo cuando la asignación estándar no haya tenido éxito, con el fin de limitar el tiempo que el riñón permanece en la vía de asignación estándar y garantizar así su trasplante.
- Estandarizar los aspectos técnicos de la obtención e interpretación de biopsias renales (de donantes fallecidos) para recurrir a patólogos renales con el fin de mejorar la toma de decisiones basada en la biopsia.
- Estandarizar el suministro de fotografías macroscópicas de los riñones extraídos y publicarlas en DonorNet para informar mejor al cirujano sobre el estado del órgano extraído.
- Desarrollar un sistema de pago ajustado al riesgo para cubrir los mayores costos de los riñones de alto riesgo, con el fin de eliminar los desincentivos a la aceptación del órgano, lo que puede dar lugar a un mayor riesgo de morbilidad postrasplante con los costos asociados.
“Esta conferencia demuestra lo que se puede lograr cuando la comunidad nefrológica trabaja unida para resolver el problema del rechazo de riñones, que está impidiendo que muchas personas en lista de espera reciban un trasplante renal”, afirmó el Dr. Stephen Pastan, de la División de Nefrología del Departamento de Medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad de Emory. “Agradezco a la National Kidney Foundation por asumir el liderazgo para convocar esta conferencia y por trabajar en la implementación de las recomendaciones de la misma”.
Entre los autores del informe se encuentran el Dr. Matthew Cooper, del Instituto de Trasplantes Medstar Georgetown, de la Universidad de Georgetown, en Washington, D.C.; el Dr. Richard Formica, del Departamento de Medicina, Sección de Nefrología, de la Facultad de Medicina de Yale, en New Haven, Connecticut; el Dr. John Friedewald, del Centro Integral de Trasplantes de Northwestern Medicine, en Chicago, Illinois; el Dr. Ryutaro Hirose, del Departamento de Cirugía de la Universidad de California en San Francisco, en San Francisco, California; Kevin O’Connor, presidente y director ejecutivo de LifeCenter Northwest, Bellevue, WA; el Dr. Sumit Mohan, de la División de Nefrología del Departamento de Medicina de la Facultad de Médicos y Cirujanos Vagelos, y del Departamento de Epidemiología de la Escuela Mailman de Salud Pública de la Universidad de Columbia, Nueva York, NY; Jesse Schold, doctor, Departamento de Ciencias Cuantitativas de la Salud, Cleveland Clinic, Cleveland, Ohio; David Axelrod, Hospital y Centro Médico Lahey, Burlington, Vermont; y Stephen Pastan, doctor en Medicina, División de Nefrología, Departamento de Medicina, Facultad de Medicina de la Universidad Emory, Atlanta, Georgia.
Los responsables de la conferencia y todas las partes implicadas —entre ellas la NKF, los pacientes, los CMS, la UNOS y las OPO— continúan el diálogo y la participación activa con el objetivo de aumentar la utilización de los riñones extraídos para evitar su descarte y ofrecer oportunidades de trasplante que, en la actualidad, no satisfacen la demanda. Estas iniciativas incluyen esfuerzos continuos de abogacía ante las agencias federales para garantizar que los riñones con alto riesgo de ser descartados lleguen a los pacientes; el desarrollo y la distribución de materiales educativos para pacientes; y una colaboración con todas las partes interesadas para abordar los problemas que contribuyen al descarte de riñones.
Acerca de la enfermedad del riñón
En Estados Unidos, se estima que 30 millones de adultos padecen enfermedad del riñón crónica, y la mayoría no es consciente de ello. Uno de cada tres adultos estadounidenses corre el riesgo de padecer enfermedad del riñón crónica. Entre los factores de riesgo de la enfermedad del riñón se encuentran la diabetes, la presión arterial alta, las enfermedades cardíacas, la obesidad y los antecedentes familiares. Las personas de ascendencia afroamericana, hispana, nativa americana, asiática o de las islas del Pacífico tienen un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad. Los afroamericanos tienen tres veces más probabilidades que los blancos, y los hispanos tienen casi una vez y media más probabilidades que los no hispanos de desarrollar falla renal (enfermedad del riñón en etapa avanzada).
La National Kidney Foundation (NKF) es la organización más grande, completa y con más trayectoria dedicada a concientizar, prevenir y tratar la enfermedad del riñón. Para obtener más información sobre la NKF, visite www.kidney.org