Los pacientes en diálisis siguen necesitando acceso a las intervenciones quirúrgicas ambulatorias
19 de marzo de 2020, Nueva York, NY—La National Kidney Foundation agradece enormemente a la Administración que haya publicado una aclaración sobre los procedimientos médicos electivos “no esenciales” durante el brote de COVID-19. En una carta enviada ayer al Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), la National Kidney Foundation instó a la Administración a distinguir entre los procedimientos que son verdaderamente electivos y no esenciales y aquellos —como la extracción de órganos y el trasplante renal— que aportan beneficios inmediatos, significativos y de por vida a los pacientes. Sin esta aclaración, es posible que las organizaciones encargadas de la obtención y el transporte de órganos de donantes fallecidos a los centros de trasplantes no puedan acceder al hospital, y mucho menos facilitar la intervención quirúrgica de obtención de órganos. Estos retrasos y obstáculos impedirían, en la práctica, la mayoría de los trasplantes renales que salvan vidas a corto plazo.
“Agradecemos a la Administración que haya aclarado que los trasplantes son intervenciones quirúrgicas esenciales que pueden realizarse de forma segura si un hospital considera que dispone del personal y los recursos necesarios durante la crisis de la COVID-19”, afirmó el Dr. Joseph Vassalotti, director médico de la National Kidney Foundation. “Aunque algunos puedan pensar que los futuros pacientes de trasplante pueden seguir en diálisis hasta que haya pasado la amenaza de la COVID-19, es importante reconocer que esto podría no redundar en el mejor interés del paciente”.
Las intervenciones de trasplante de un donante fallecido son, por su propia naturaleza, impredecibles y no pueden programarse con antelación. La mediana del tiempo de espera a nivel nacional para recibir un riñón es de cuatro años, periodo durante el cual la salud y la calidad de vida del paciente se ven significativamente mermadas.[1] Los datos preliminares de Wuhan (China) sugieren que los centros de hemodiálisis son zonas de riesgo excepcionalmente alto para la transmisión del coronavirus y que los pacientes en diálisis corren un alto riesgo de sufrir resultados adversos, incluida la muerte por infección.[2]
“Animamos a la Administración a que aclare ahora también que los hospitales pueden proceder a realizar procedimientos de acceso para diálisis en pacientes con falla renal que actualmente se someten a hemodiálisis mediante un catéter venoso central (CVC), así como en pacientes con Enfermedad Renal Crónica (ERC) avanzada que se acercan a la diálisis”, añadió el Dr. Vassalotti. “Los retrasos en la colocación de un acceso vascular óptimo para hemodiálisis o de catéteres de diálisis peritoneal aumentarán el riesgo de hospitalización de estos pacientes, que ya se encuentran en una situación vulnerable”.
El
retraso en la colocación del acceso puede aumentar el riesgo de que el paciente sufra infecciones del torrente sanguíneo y de que fallezca. En el caso de los pacientes que aún no están en diálisis, el retraso en la colocación del acceso vascular puede dar lugar a que los pacientes comiencen la diálisis en el hospital, en lugar de hacerlo en casa o en un centro de diálisis. Esto no hará sino sobrecargar los recursos hospitalarios, especialmente los de urgencias, a medida que el brote continúe. En la medida en que los hospitales puedan equilibrar las intervenciones quirúrgicas como de costumbre sin dejar de llevar a cabo los preparativos necesarios ante la creciente amenaza de la COVID-19, la NKF considera que es prudente, y redunda en el interés de los pacientes, continuar con estos procedimientos necesarios de acceso vascular.
El
retraso en la colocación del acceso puede aumentar el riesgo de que el paciente sufra infecciones del torrente sanguíneo y de que fallezca. En el caso de los pacientes que aún no están en diálisis, el retraso en la colocación del acceso vascular puede dar lugar a que los pacientes comiencen la diálisis en el hospital, en lugar de hacerlo en casa o en un centro de diálisis. Esto no hará sino sobrecargar los recursos hospitalarios, especialmente los de urgencias, a medida que el brote continúe. En la medida en que los hospitales puedan equilibrar las intervenciones quirúrgicas como de costumbre sin dejar de llevar a cabo los preparativos necesarios ante la creciente amenaza de la COVID-19, la NKF considera que es prudente, y redunda en el interés de los pacientes, continuar con estos procedimientos necesarios de acceso vascular.
“La enfermedad del riñón no desaparece solo por culpa del coronavirus”, afirmó Kevin Longino, director ejecutivo de la National Kidney Foundation y paciente con trasplante renal. “Aplaudimos a la Administración por sus esfuerzos para proteger a los pacientes con trasplante renal durante este brote y esperamos colaborar con ellos para garantizar que los pacientes renales también puedan seguir recibiendo las intervenciones quirúrgicas ambulatorias y los procedimientos necesarios para continuar de forma segura con los tratamientos de diálisis”.
Datos
sobre la enfermedad del riñón En Estados Unidos, se estima que 37 millones de adultos padecen enfermedad del riñón crónica, y más del 90% no sabe que la padece. Uno de cada tres adultos estadounidenses corre el riesgo de padecer enfermedad del riñón crónica. Entre los factores de riesgo de la enfermedad del riñón se incluyen la diabetes, la presión arterial alta, las enfermedades cardíacas, la obesidad y los antecedentes familiares. Las personas de ascendencia afroamericana, hispana, nativa americana, asiática o de las islas del Pacífico tienen un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad. Los afroamericanos tienen tres veces más probabilidades que los blancos, y los hispanos tienen casi 1.5 veces más probabilidades que los no hispanos de desarrollar falla renal (enfermedad del riñón en etapa terminal).
Acerca de la National Kidney Foundation
La National Kidney Foundation (NKF) es la organización centrada en el paciente más grande, completa y con mayor trayectoria dedicada a concientizar, prevenir y tratar la enfermedad del riñón en EE. UU. Para obtener más información sobre la NKF, visite
www.kidney.org. [1] Sistema de Datos Renales de Estados Unidos (USRDS). Informe anual de datos del USRDS de 2018: Epidemiología de la enfermedad del riñón en Estados Unidos. Institutos Nacionales de Salud, Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedad del Riñón, Bethesda, Maryland, 2018.
[2]https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2020.02.24.20027201v2
Datos
sobre la enfermedad del riñón En Estados Unidos, se estima que 37 millones de adultos padecen enfermedad del riñón crónica, y más del 90% no sabe que la padece. Uno de cada tres adultos estadounidenses corre el riesgo de padecer enfermedad del riñón crónica. Entre los factores de riesgo de la enfermedad del riñón se incluyen la diabetes, la presión arterial alta, las enfermedades cardíacas, la obesidad y los antecedentes familiares. Las personas de ascendencia afroamericana, hispana, nativa americana, asiática o de las islas del Pacífico tienen un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad. Los afroamericanos tienen tres veces más probabilidades que los blancos, y los hispanos tienen casi 1.5 veces más probabilidades que los no hispanos de desarrollar falla renal (enfermedad del riñón en etapa terminal).
Acerca de la National Kidney Foundation
La National Kidney Foundation (NKF) es la organización centrada en el paciente más grande, completa y con mayor trayectoria dedicada a concientizar, prevenir y tratar la enfermedad del riñón en EE. UU. Para obtener más información sobre la NKF, visite
www.kidney.org. [1] Sistema de Datos Renales de Estados Unidos (USRDS). Informe anual de datos del USRDS de 2018: Epidemiología de la enfermedad del riñón en Estados Unidos. Institutos Nacionales de Salud, Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedad del Riñón, Bethesda, Maryland, 2018.
[2]https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2020.02.24.20027201v2