Declaración del Dr. Jesse Roach, vicepresidente sénior de Relaciones Gubernamentales de la National Kidney Foundation, sobre la norma definitiva provisional relativa a los requisitos laborales de Medicaid
(Washington D. C., 3 de junio de 2026) — “Medicaid es una cuerda salvavidas para las personas que padecen enfermedad del riñón, incluidas aquellas con falla renal que dependen de la diálisis, la atención trasplantológica, los medicamentos recetados, el transporte y el acceso regular a los profesionales sanitarios para seguir con vida. Casi la mitad de todos los pacientes en diálisis dependen de Medicaid como cobertura principal o complementaria; para muchos, no existe ninguna alternativa.
A la National Kidney Foundation le preocupa profundamente que la norma provisional definitiva no ofrezca protecciones lo suficientemente sólidas como para garantizar que a los pacientes renales con necesidades sanitarias graves y complejas no se les deniegue indebidamente la cobertura ni se les dé de baja de la misma.
Aunque los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS) reconocen la enfermedad renal en etapa terminal como una afección que puede considerarse grave o compleja, la norma no protege claramente a las personas con falla renal frente a los onerosos e inconsistentes procesos de documentación estatales. Esa ambigüedad costará vidas. La diálisis no es opcional. Se trata de un tratamiento vital que a menudo requiere una cantidad significativa de tiempo, desplazamientos, recuperación y coordinación de la atención cada semana. Un paciente en hemodiálisis en centro acude al tratamiento tres veces por semana —aproximadamente 150 horas al año— y se enfrenta a fatiga, complicaciones cardiovasculares y comorbilidades que limitan su capacidad en los días de tratamiento. El umbral de 80 horas mensuales de participación en la comunidad no es un criterio realista para esta población. Ningún paciente renal debería perder la cobertura de Medicaid porque el sistema estatal no haya identificado su afección, se hayan retrasado los datos de las reclamaciones o no haya podido hacer frente a un proceso burocrático mientras gestiona una enfermedad grave.
El hecho de que la norma se base en la discrecionalidad de los estados para definir y verificar la fragilidad médica dará lugar a un mosaico inaceptable de protecciones. Un paciente en diálisis en un estado quedará automáticamente exento; ese mismo paciente en un estado vecino podría enfrentarse a meses de trabas burocráticas —y perder la cobertura en el proceso—. Los CMS tienen la autoridad para subsanar esa brecha, y deben ejercerla. También nos preocupan los pacientes que se encuentran en el plazo de 90 días previo a la activación de la cobertura de Medicare para los nuevos pacientes en hemodiálisis, así como los pacientes con trasplante renal cuyos medicamentos inmunosupresores dependen de una cobertura ininterrumpida de Medicaid. La pérdida de cobertura en cualquiera de estos grupos puede ser irreversible.
La NKF insta a los CMS a reforzar la política definitiva ordenando a los estados que clasifiquen a los pacientes con enfermedad renal en fase terminal como médicamente frágiles, que utilicen los datos de reclamaciones existentes para eximir automáticamente a los pacientes renales sin exigir una solicitud por parte del paciente, que acepten la documentación de los proveedores cuando los datos sean incompletos y que reduzcan al mínimo los trámites burocráticos innecesarios tanto para los pacientes como para los proveedores. Los CMS también deberían establecer un umbral mínimo federal para la definición de ‘fragilidad médica’ que los estados no puedan reducir, y deberían proteger explícitamente a los pacientes renales de la suspensión de la cobertura durante cualquier periodo de verificación o de determinación pendiente. Mientras los estados se preparan para la implementación, la NKF está dispuesta a colaborar con los responsables políticos federales y estatales para garantizar que las políticas de elegibilidad de Medicaid protejan el acceso a la atención renal y no provoquen pérdidas evitables de cobertura para las personas que viven con enfermedad del riñón».
Acerca de la Enfermedad del Riñón:
En Estados Unidos, la Enfermedad del Riñón sigue siendo una carga para la salud pública poco reconocida que afecta a 1 de cada 7 adultos, y el 90% de las personas afectadas desconocen su afección. Aproximadamente 1 de cada 3 adultos estadounidenses corre el riesgo de padecer Enfermedad del Riñón, pero menos del 20% se somete a las pruebas recomendadas por las directrices, como la taza de filtración glomerular (eGFR, por sus siglas en inglés) y la uACR. Entre los factores de riesgo de la enfermedad del riñón se incluyen la diabetes, la presión arterial alta, las enfermedades cardíacas, la obesidad y los antecedentes familiares. Las personas de ascendencia negra o afroamericana, hispana o latina, indígena americana o nativa de Alaska, asiático-americana, o nativa de Hawái u otras islas del Pacífico tienen un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad. Las personas negras o afroamericanas tienen aproximadamente cuatro veces más probabilidades que las personas blancas de desarrollar falla renal. Las personas hispanas e indígenas americanas padecen falla renal a una tasa aproximadamente el doble que la de las personas blancas.
Acerca de la National Kidney Foundation (NKF):
La National Kidney Foundation está revolucionando la lucha por salvar vidas mediante la eliminación de las enfermedades del riñón prevenibles, la aceleración de la innovación para garantizar la dignidad de la experiencia del paciente y la eliminación de las desigualdades estructurales en la atención renal, la diálisis y los trasplantes. Para obtener más información sobre la NKF, visite www.kidney.org.
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