La National Kidney Foundation y la Sociedad Americana de Nefrología se unen para atender las necesidades específicas de los pacientes renales durante la pandemia de COVID-19
21 de mayo de 2020, Nueva York, NY— En una carta detallada enviada hoy al Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU., las organizaciones de pacientes renales y profesionales más importantes del país instaron al Gobierno a atender las necesidades específicas de los pacientes renales a medida que el país reabre sus puertas. La National Kidney Foundation (NKF) y la Sociedad Americana de Nefrología (ASN), que en conjunto representan a 37 millones de estadounidenses afectados por la enfermedad del riñón y a los médicos que los atienden, han instado al Gobierno a aplicar una serie de recomendaciones relativas a las pruebas de COVID-19, los suministros y la vacunación, la diálisis, las cirugías programadas, la donación de órganos, los trasplantes y el suministro de medicamentos.
En concreto, las organizaciones abogaron por que, a medida que los estados comiencen a aplicar las “Directrices para reabrir Estados Unidos”, el Gobierno adopte políticas y procedimientos que garanticen que los pacientes renales, sus familias y el personal sanitario tengan acceso adecuado a equipos de protección individual, acceso prioritario a las pruebas de COVID-19 y acceso temprano a una vacuna una vez que se haya desarrollado; que respalde la capacidad de los pacientes con enfermedad del riñón en etapa terminal (ERFT) para acceder de forma segura a los servicios de diálisis y otras atenciones relacionadas; dé prioridad a la reanudación segura de los trasplantes de órganos, que han disminuido significativamente como consecuencia de la COVID-19; amplíe y refuerce los cambios normativos temporales que puedan ser necesarios para satisfacer las necesidades actuales de los pacientes renales; y atienda las necesidades de los pacientes que desarrollen una lesión renal aguda (LRA) como consecuencia de la infección por COVID-19.
“Los pacientes renales siguen siendo extremadamente vulnerables a la infección grave por COVID-19 y debemos tomar todas las precauciones para ayudar a protegerlos a medida que el país reabre”, afirmó Kevin Longino, director ejecutivo de la National Kidney Foundation y paciente con trasplante renal. “Aunque los pacientes renales deben seguir confinados en sus hogares durante la reapertura, también necesitan acceso a un sistema sanitario que les permita cumplir con la necesidad de aislarse y mantener el distanciamiento social. Dar prioridad a la protección de los pacientes en diálisis y con trasplante renal ayudará a mitigar el riesgo de un rebrote de la COVID-19, protegerá a los pacientes más vulnerables y ayudará a los estados a lograr un equilibrio entre la reapertura de sus economías y la garantía de la salud pública”.
“La COVID-19 ha tenido un impacto indeleble en el proceso de atención a los pacientes con enfermedades del riñón”, afirmó el Dr. Anupam Agarwal, FASN, presidente de la Sociedad Americana de Nefrología. “La Administración ha actuado con rapidez y decisión para garantizar la continuidad segura de la atención a las personas con enfermedades del riñón. Ahora debemos adoptar una perspectiva a largo plazo para priorizar y ampliar el acceso a tratamientos y terapias seguros y eficaces, al tiempo que abordamos las enormes consecuencias clínicas de la infección por COVID-19 en la salud renal. Acogemos con satisfacción el apoyo, la colaboración y el liderazgo continuos de la Administración para atender a esta población de pacientes especialmente vulnerable”.
Los pacientes renales son especialmente vulnerables a la infección por COVID-19 debido a que su sistema inmune está debilitado, a que padecen múltiples comorbilidades —como diabetes, presión arterial alta y cardiopatías, entre otras—, lo que aumenta su riesgo de sufrir complicaciones por la COVID-19, y a que casi el 90% de los pacientes con falla renal reciben tratamientos de diálisis en centros especializados, lo que requiere visitas frecuentes a dichos centros.
Los primeros datos de la ciudad de Nueva York indican que entre el 20% y el 40% de los pacientes con COVID-19 ingresados en unidades de cuidados intensivos desarrollan falla renal y necesitan diálisis de urgencia. Nuevos datos sugieren que la tasa de mortalidad de los pacientes en diálisis crónica que contraen la COVID-19 se sitúa entre el 10% y el 20%, y que, en el caso de los pacientes con trasplante renal, la mortalidad asociada a la COVID-19 puede alcanzar la asombrosa cifra del 30%.
Existe un fuerte apoyo a la intervención del Gobierno para ayudar a hacer frente a la escasez de suministros y a la lesión renal aguda como consecuencia de la COVID-19. Una reciente encuesta de la National Kidney Foundation y Harris Poll sobre la COVID-19 y la salud renal reveló que dos tercios (65%) de los estadounidenses están preocupados por la posible escasez de equipos de diálisis a causa de la COVID-19. Además, la mayoría de los estadounidenses (87%) apoya que el Gobierno federal intervenga para hacer frente a cualquier escasez detectada en los focos de contagio y para proporcionar financiación para el equipo, los suministros y el personal necesarios para atender a los pacientes con complicaciones causadas por el virus, como la lesión renal aguda. También existe un alto nivel de apoyo (87%) a que el Gobierno federal destine más recursos al diagnóstico, la prevención y el tratamiento de la enfermedad del riñón, y a que aumente significativamente la financiación para la investigación renal en los Institutos Nacionales de Salud (NIH), como consecuencia de las enfermedades del riñón derivadas de la COVID-19.
“Esperamos y pretendemos que las recomendaciones presentadas por la NKF y la ASN contribuyan de la mejor manera posible a satisfacer las necesidades críticas a las que se enfrentan los pacientes renales durante la pandemia de COVID-19, y ofrezcan una oportunidad para reintegrarse de forma segura en sus comunidades durante las fases de reapertura que se están llevando a cabo en todo el país”, añadió Longino. “Agradecemos sinceramente a la Administración sus esfuerzos hasta la fecha para proteger a los pacientes renales y esperamos trabajar en estrecha colaboración con ellos para poner en práctica nuestras recomendaciones”.
Datos sobre la enfermedad del riñón
Se estima que, en Estados Unidos, 37 millones de adultos padecen enfermedad del riñón crónica, y más del 90% desconoce que la padece. Uno de cada tres adultos estadounidenses corre el riesgo de padecer enfermedad del riñón crónica. Entre los factores de riesgo de la enfermedad del riñón se incluyen la diabetes, la presión arterial alta, las enfermedades cardíacas, la obesidad y los antecedentes familiares. Las personas de ascendencia afroamericana, hispana, nativa americana, asiática o de las islas del Pacífico tienen un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad. Los afroamericanos tienen tres veces más probabilidades que los blancos, y los hispanos tienen casi una vez y media más probabilidades que los no hispanos de desarrollar falla renal (enfermedad del riñón en etapa terminal).
Acerca de la National Kidney Foundation
La National Kidney Foundation (NKF) es la organización más grande, completa y con mayor trayectoria centrada en el paciente, dedicada a la sensibilización, la prevención y el tratamiento de la enfermedad del riñón en EE. UU. Para obtener más información sobre la NKF, visite www.kidney.org.
Acerca de la Sociedad Americana de Nefrología
Desde 1966, la ASN ha liderado la lucha para prevenir, tratar y curar las enfermedades del riñón en todo el mundo mediante la formación de profesionales sanitarios y científicos, el fomento de la investigación y la innovación, la difusión de nuevos conocimientos y la defensa de una atención de la máxima calidad para los pacientes. La ASN cuenta con más de 21,000 miembros que representan a 131 países. Para obtener más información, visite www.asn-online.org o póngase en contacto con la sociedad en el 2026404660.