Los pacientes con COVID-19 están desarrollando problemas renales, pero la mayoría de los estadounidenses no son conscientes de ello

Una nueva encuesta de Harris Poll revela que solo 1 de cada 5 estadounidenses está concientizado sobre el riesgo de que los riñones fallen a causa del virus

14 de mayo de 2020, Nueva York, NY—La COVID-19 no solo ataca los pulmones del paciente, sino que también daña los riñones, pero la mayoría de los estadounidenses no lo saben. En una nueva encuesta realizada por la National Kidney Foundation y Harris Poll sobre la COVID-19 y la salud renal, los resultados muestran unos niveles sorprendentemente bajos de concienciación tanto sobre el riesgo de desarrollar una lesión renal aguda como consecuencia de la COVID-19, como sobre los efectos a largo plazo del daño renal.

Poco menos de 1 de cada 5 (17%) estadounidenses es consciente de la lesión renal aguda como consecuencia de la COVID-19; un porcentaje considerablemente inferior al de concienciación sobre la insuficiencia respiratoria aguda (58%), la neumonía (54%) y el síndrome de dificultad respiratoria aguda (52%), y más en línea con el del choque séptico (16%) y la lesión hepática aguda (15%).

La lesión renal aguda (LRA) se da en aproximadamente el 15% de todos los pacientes hospitalizados por coronavirus, muchos de los cuales necesitan ahora diálisis. Si un paciente acaba en la unidad de cuidados intensivos (UCI), sus perspectivas empeoran: los informes indican que el 20% o más de los pacientes en cuidados intensivos han perdido la función renal. Los hospitales no estaban preparados para esto, lo que ha provocado escasez en algunos focos críticos de equipos de diálisis, material sanitario y personal de enfermería debidamente formado para administrar diálisis en la UCI. Todo un grupo de personas sin antecedentes previos de enfermedad del riñón se enfrenta ahora a una lesión renal aguda, lo que conlleva un mayor riesgo de desarrollar enfermedad renal crónica.  

Los resultados de la encuesta también revelan unos niveles sorprendentemente bajos de concienciación tanto sobre los riesgos de la lesión renal aguda (LRA) como sobre los efectos a largo plazo del daño renal. Menos de la mitad (46%) de los estadounidenses es consciente de que la COVID-19 probablemente provocará un aumento del número de estadounidenses con enfermedad del riñón crónica y/o falla renal. Una vez que los riñones dejan de funcionar, se necesita diálisis o un trasplante para sobrevivir. 

“Un número significativo de pacientes que ingresan en el hospital para recibir tratamiento contra la COVID-19 salen de allí como pacientes renales”, afirmó Kevin Longino, director ejecutivo de la National Kidney Foundation y paciente con trasplante renal. “Creemos que esto puede suponer una crisis sanitaria inminente que supondrá una mayor carga para los hospitales, las clínicas de diálisis y los pacientes, para quienes la enfermedad del riñón será una secuela duradera de la crisis del coronavirus, incluso después de que, con suerte, se encuentre una vacuna”.  

La encuesta también reveló que dos tercios (65%) están preocupados por la posible escasez de equipos de diálisis a causa de la COVID-19. Además, la mayoría de los estadounidenses (87%) apoya que el Gobierno federal intervenga para hacer frente a cualquier escasez que se detecte en los focos de contagio y proporcione financiación para el equipo, los suministros y el personal necesarios para atender a los pacientes con complicaciones causadas por el virus, como la lesión renal aguda. También existe un alto apoyo (87%) a que el Gobierno federal destine más recursos al diagnóstico, la prevención y el tratamiento de la enfermedad del riñón, y a que aumente significativamente la financiación para la investigación renal en los Institutos Nacionales de Salud (NIH) como consecuencia de las enfermedades del riñón derivadas de la COVID-19. 

La encuesta de la National Kidney Foundation y Harris Poll sobre la COVID-19 y la salud renal se llevó a cabo los días 1 y 2 de mayo de 2020 entre una muestra representativa a nivel nacional de adultos estadounidenses. Se puede encontrar información adicional sobre la COVID-19 y cómo afecta a los pacientes renales en kidney.org/coronavirus

Resultados principales de la encuesta

  • Algo menos de 1 de cada 5 (17%) estadounidenses están concientizados sobre la lesión renal aguda (LRA) como consecuencia de la COVID-19; un porcentaje considerablemente inferior al de la insuficiencia respiratoria aguda (58%), la neumonía (54%) y el síndrome de dificultad respiratoria aguda (52%), y más en línea con el del shock séptico (16%) y la lesión hepática aguda (15%).
    • El 19% de las mujeres se concientiza sobre la LRA, frente al 14% de los hombres.
    • Los estadounidenses de más edad son el doble de concientes que los jóvenes: el (25%) de los mayores de 65 años y el (19%) de los de entre 50 – 64 años, frente al (10%) de los de entre 18 – 34 años.
  • Dos tercios (65%) están preocupados por la posible escasez de máquinas de diálisis a causa de la COVID-19, aunque esta preocupación es menor que la que suscitan otras carencias del sistema sanitario: (83%) de personal sanitario, (80%) de mascarillas quirúrgicas y guantes, (80%) de kits de pruebas de COVID-19, (77%) de respiradores y (74%) de camas de hospital.
    • Los jóvenes estadounidenses son los más preocupados: el 72% de los de 18 – 34 años y el 70% de los de 35 – 49 años, frente al 57% de los de 50 – 64 años y el 60% de los mayores de 65 años.
    • El 74% de los demócratas frente al 57% de los republicanos
  • Menos de la mitad (46%) es concientizada sobre el hecho de que la COVID-19 probablemente provocará un aumento del número de estadounidenses con enfermedad del riñón y/o falla renal.
    • A pesar de los menores niveles de concienciación sobre la LRA como complicación, los estadounidenses más jóvenes son los más conscientes de que la COVID-19 probablemente provocará una enfermedad del riñón o falla renal: (54%) entre 18 – 34 años y (56%) entre 30 – 49 años frente al (41%) entre 50 – 64 años y el (31%) de 65 años o más.
  • Existe un amplio apoyo (87%) a que el Gobierno federal intervenga para financiar a los hospitales de las zonas más afectadas, con el fin de que puedan acceder al equipo, los suministros y el personal necesarios para atender a pacientes con complicaciones como la insuficiencia renal aguda.
    • El apoyo es mayor entre las generaciones de más edad: (94%) de 65 años o más, (91%) de 50 – 64 años y (90%) de 35 – 49 años, frente al (75%) de los de 18 – 34 años.
  • También es elevado (87%) el apoyo a que el Gobierno federal destine más recursos al diagnóstico, la prevención y el tratamiento de las enfermedades del riñón y aumente significativamente la financiación para la investigación renal en los NIH, como consecuencia de las enfermedades del riñón derivadas de la COVID-19.
    • El apoyo también es mayor entre las generaciones de más edad: (92%) mayores de 65 años, (89%) de 50 – 64 años, (90%) de 35 – 49 años frente al (79%) de 18 – 34 años.

 

Encontrará más información y recursos sobre la enfermedad del riñón y la COVID-19 en la página de recursos de la NKF: www.kidney.org/coronavirus

Metodología de la encuesta

Esta encuesta se realizó en línea entre una muestra representativa a nivel nacional de 2039 adultos estadounidenses del 1 de mayo de 2020 – 3 de mayo de 2020. Esta encuesta en línea no se basa en una muestra probabilística y, por lo tanto, no es posible calcular una estimación del error de muestreo teórico. Los resultados se ponderan por edad dentro de cada grupo de género, raza/etnia, ingresos familiares y nivel educativo, cuando es necesario, para ajustarlos a sus proporciones reales en la población.

Datos sobre la enfermedad del riñón

Se estima que, en Estados Unidos, 37 millones de adultos padecen enfermedad del riñón crónica, y más del 90% desconoce que la padece. Uno de cada tres adultos estadounidenses corre el riesgo de padecer enfermedad del riñón crónica.  Entre los factores de riesgo de la enfermedad del riñón se incluyen la diabetes, la presión arterial alta, las enfermedades cardíacas, la obesidad y los antecedentes familiares. Las personas de ascendencia afroamericana, hispana, nativa americana, asiática o de las islas del Pacífico tienen un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad. Los afroamericanos tienen tres veces más probabilidades que los blancos, y los hispanos tienen casi 1.5 veces más probabilidades que los no hispanos de desarrollar falla renal (enfermedad del riñón).

Acerca de la National Kidney Foundation

La National Kidney Foundation (NKF) es la organización más grande, completa y de mayor trayectoria centrada en el paciente, dedicada a concientizar, prevenir y tratar la enfermedad del riñón en EE. UU. Para obtener más información sobre la NKF, visite www.kidney.org

Acerca de The Harris Poll

The Harris Poll es una de las encuestas más longevas de Estados Unidos, que lleva desde 1963 realizando un seguimiento de la opinión pública, las motivaciones y el sentimiento social, y que ahora forma parte de Harris Insights & Analytics, una empresa global de consultoría e investigación de mercados que ofrece inteligencia social para tiempos de transformación. Trabajan con clientes en tres áreas principales: la construcción de la reputación corporativa del siglo XXI, el diseño de estrategias de marca y el seguimiento del rendimiento, y la obtención de cobertura mediática orgánica a través de la investigación en relaciones públicas. Su misión es proporcionar perspectivas y asesoramiento para ayudar a los líderes a tomar las mejores decisiones posibles. Para obtener más información, visite www.theharrispoll.com o siga a Harris en Twitter y LinkedIn.