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March 09, 2018
<div>Hace años, a Shannon le recetaron litio para tratar su trastorno bipolar. Sus médicos le dijeron que podía dañar sus riñones, pero tras años de lucha contra el trastorno bipolar, era un riesgo que estaba dispuesta a correr.</div>
Por Katelyn Engel, directora de programas de la NKF
Hace años, a Shannon le recetaron litio para tratar su trastorno bipolar. Sus médicos le advirtieron de que podía dañar sus riñones, pero tras años de lucha contra el trastorno, era un riesgo que estaba dispuesta a asumir. “Volvería a tomarlo. Me cambió la vida [para bien]”.
A lo largo de los años, su médico le controlaba regularmente los niveles de creatinina para supervisar su función renal, y Shannon tomó otras medidas para cuidar sus riñones (beber mucha agua, seguir una dieta baja en sodio y rica en frutas y verduras). Sin embargo, con el tiempo, la medicación le dañó los riñones y se enfrentó a la posibilidad de empezar con diálisis o someterse a un trasplante de riñón. Aunque sus médicos llevaban años controlando su función renal, su falla renal fue, aun así, inesperada y angustiosa. “Recuerdo que iba conduciendo por la Interestatal 94 y hablando por teléfono con mi médico, y cuando mencionó la palabra ‘trasplante’, casi me salí de la carretera y choqué contra la mediana. Me quedé tan sorprendida”, recuerda Shannon.
Shannon empezó a someterse a diálisis peritoneal en casa. Afortunadamente, pudo cambiar a un medicamento diferente para su trastorno bipolar sin tener problemas.
También empezó a hablar con la gente sobre sus problemas renales. Cuenta: “Nunca pedí específicamente a nadie que se planteara donar, pero fui sincera con ellos sobre mis problemas de salud. Les dije: ‘Esto es lo que está pasando en mi vida’”. Sorprendentemente, la gente empezó a ofrecerse como posibles donantes. “Creo que hubo unas 15 personas que se ofrecieron”. Finalmente, se encontró la donante más compatible en Molly, una amiga de Shannon. Y, tras siete meses de diálisis, Shannon por fin recibió su trasplante.
Han pasado nueve años y su riñón sigue funcionando bien.
Cuando le preguntamos qué consejo daría a otras personas que se preparan para un trasplante, respondió: “Justo después del trasplante creo que me sentí peor. Se tarda un tiempo en sentirse mejor. Algunas personas piensan que será inmediato, pero no es magia. Es una operación. Tu cuerpo tiene que recuperarse. Lleva su tiempo”. También recomienda hablar con otras personas que hayan pasado por la misma experiencia. “Antes de empezar con la diálisis peritoneal, hablé con alguien que ya se había sometido a ese tipo de diálisis. Y antes de que me hicieran el trasplante, hablé con otra persona que también había recibido el riñón. Me ayudó mucho a saber qué podía esperar”.
Shannon también recuerda la ayuda que recibió de sus amigos y familiares antes y después del trasplante. “Tengo suerte de contar con unos amigos y una familia tan maravillosos. Fueron un gran apoyo. Además, tuve el lujo de no tener que volver al trabajo de inmediato. Me guardaron el puesto y me dieron todo el tiempo que necesitaba para recuperarme y sentirme mejor”. Shannon anima a quienes conozcan a alguien que padezca ERC, esté en diálisis o se haya sometido a un trasplante a que también le brinden su apoyo. Cosas como recibir una tarjeta por correo o que te preparen una comida suponen una gran ayuda. Ofrecerse a pasear a su perro, limpiar su casa o cuidar de sus hijos durante unas horas significa mucho.
Shannon también está agradecida por contar con un excelente equipo de atención médica. “Me brindaron apoyo, sabían mucho del tema y fueron de gran ayuda. Me explicaron las cosas con claridad, para que supiera qué esperar. Trabajaron en equipo y estuvieron ahí para mí cuando los necesité”.
“Me siento muy afortunada de haber recibido un trasplante tan rápido”, afirma Shannon. Pero sabe que no todo el mundo tiene tanta suerte como ella, por lo que intenta dar de regreso lo que ha recibido. Lleva varios años como voluntaria de la NKF y ha participado en nuestra “Kidney Walk”, recaudando miles de dólares para nuestros programas, servicios e investigación. Esta semana, Shannon estuvo en Washington D. C. defendiendo los intereses de los pacientes con ERC y los donantes de riñón en el Capitolio. Además, siempre está encantada de compartir su historia y ofrecer orientación a cualquiera que se enfrente al reto de la ERC, la diálisis o el trasplante.












