August 22, 2022
Entrevista y artículo de: Jennifer Cramer-Miller
Como antigua superintendente de las Escuelas Públicas de Minneapolis, Bernadeia Johnson ha sido educadora durante la mayor parte de su vida. Tras un reciente curso intensivo sobre un tema que le resultaba desconocido, como es habitual en ella, ha sabido convertir lo que acaba de aprender en algo que puede compartir con los demás.
¿El tema? La enfermedad del riñón.
Hace años, cuando Bernadeia formaba parte de una banda de música, aprendió la orden de “marcar el paso”. Se pisa fuerte con el pie derecho, seguido del izquierdo, pero sin moverse de la posición original.
“Siento que ahora estoy marcando el paso”, explica Bernadeia al hablar de su enfermedad del riñón. Actualmente en la etapa cinco de la enfermedad del riñón, Bernadeia espera mantenerse estable —marcar el paso— para evitar la diálisis y, con el tiempo, recibir un trasplante de riñón de un donante vivo.
La mujer que tanto ha dado a su comunidad se encuentra ahora en el lado receptor. Hay personas que se están ofreciendo como donantes, aunque a algunas ya se les ha comunicado que no son compatibles. Bernadeia no recibe información sobre los donantes directamente de la clínica de trasplantes (las evaluaciones de los donantes son confidenciales), pero mantiene la esperanza de que surja una oportunidad para ella.
Bernadeia puede sentir que está estancada mientras espera a que aparezca un donante de riñón, pero no es de las que se quedan de brazos cruzados en ámbitos en los que puede marcar la diferencia. No dudó en lanzarse a concienciar a otras personas con riesgo de padecer una enfermedad del riñón. Activando su faceta educativa, se ha centrado en la prevención precoz y el alcance.
Durante una década, ha defendido las “soluciones, no las expulsiones”, trabajando duro para evitar que los niños en edad preescolar sean expulsados del colegio. “Los niños necesitan aprender a desenvolverse en el colegio”, afirma. Aprovechando sus contactos y habilidades, ha colaborado con la National Kidney Foundation y se ha puesto en contacto con los legisladores en relación con la ley de protección de los donantes vivos. Lo convirtió en algo personal al afirmar: “Vuestro apoyo significa mucho para personas como yo”.
Ahora, Bernadeia ha unido fuerzas con la Junta Directiva de la National Kidney Foundation, prestando servicio en Minnesota. Su vínculo con este consolidado grupo de defensores que comparten su misma visión le permite llegar de forma eficaz a la comunidad negra y compartir lo que ha aprendido sobre el impacto de la dieta y la nutrición en la salud renal.
Bernadeia supo que padecía diabetes en 2015. Una tarde, tuvo que cancelar una reunión con los concejales del ayuntamiento porque se sintió mal de repente. Tenía la tensión arterial y los niveles de azúcar en sangre elevados, dos de los principales factores que provocan la enfermedad del riñón.
Su dieta pasó a ser objeto de un minucioso análisis. “Crecí en el sur y provengo de una cultura en la que abundan los alimentos fritos”, explica. Por eso, ahora se esfuerza por dirigirse a las comunidades negras para concienciarlas sobre el impacto de las elecciones alimentarias en la salud renal.
Bernadeia cree en el poder de los testimonios personales. “Todas las culturas recurren a la narración de historias”, afirma. “Compartimos nuestras tradiciones, nuestra historia y creamos una visión para nuestro futuro a través de las historias que contamos”.
“Si hubiera sabido antes lo que sé ahora, y hubiera comprendido las implicaciones de la dieta y el ejercicio, quizá no habría avanzado hasta la etapa cinco a estas alturas”.
Cuando ocupó los dos puestos más altos en el Distrito Escolar Público de Minneapolis durante más de diez años, la comida le proporcionaba un consuelo tranquilizador para reducir el estrés. Darse cuenta de esto le llevó a aprender otra lección que comparte con las mujeres líderes.
“Cada vez que hablo con una mujer líder, especialmente si es una mujer líder de color, le pregunto: ‘¿Cuándo fue la última vez que fuiste al médico?’”. Destaca la importancia de que las mujeres gestionen su estrés, comprendan la nutrición y den prioridad a su salud.
Hoy en día, la dieta de Bernadeia contiene mucha menos sal y azúcar, y sigue las recomendaciones de una dietista.
Ha pasado por muchas dificultades. Antes de que le diagnosticaran la enfermedad del riñón, perdió a su abuelo, a su abuela y a su querido marido, todo ello en un intervalo de dos años. Tras soportar tantas penurias, cita su labor continua en el ámbito de la educación a nivel nacional y local, la buena salud de sus hijos y a sus adorados nietos como las razones por las que sigue adelante.
Afrontar la incertidumbre e intentar mantener la entereza requiere esfuerzo. Ella dice: “Cuando me siento un poco deprimida, me digo a mí misma: ‘Pero estás viva, y la vida es para los vivos. Tengo razones para vivir y cosas que hacer’”.
Mientras espera un riñón, sigue adelante para ayudar a los demás. Y una cosa está clara: cuando Bernadeia Johnson se centra en algo que está bajo su control, la acción no se hace esperar.

















