Un futuro más allá de la enfermedad del riñón

July 20, 2017

<p><span>Me llamo Andrea Schmidt y soy receptora de un trasplante de riñón.</span></p>

Por Andrea Schmidt, persona que recibe el riñón y colaboradora de la NKF

Me llamo Andrea Schmidt y soy receptora de un trasplante de riñón.

Permítanme contarles mi historia tal y como se la cuento a otros receptores. Se trata de una especie de ‘lenguaje abreviado’ que utilizamos las personas que recibimos el riñón entre nosotros. Tenemos una forma de resumir nuestro historial médico en unas pocas líneas, y sigue este formato: número de años desde el trasplante, número de trasplantes, años en diálisis y donante. Así que este es el mío: 3 años desde el trasplante, primer riñón, sin diálisis, donante vivo.

Ahora ya estás al tanto; ya conoces la forma abreviada. 

La historia completa es esta: me diagnosticaron una enfermedad del riñón cuando tenía 17 años, en mi último curso de secundaria. Mis riñones resultaron dañados por un virus llamado púrpura de Henoch-Schönlein (HSP). Sospechamos que la HSP fue consecuencia de la vacuna contra la meningitis que me habían administrado.

Con la ayuda de mi nefrólogo, mi enfermedad del riñón crónica se mantuvo controlada en la etapa 3 con medicación diaria durante 10 años. 

Pero luego ya no fue así. 

Una primavera, los resultados de mis análisis rutinarios mostraron valores elevados y una biopsia confirmó que el virus de la PHS, que había permanecido latente en mi organismo durante 10 años, se había reactivado. El protocolo de tratamiento y la combinación de medicamentos que antes habían dado buenos resultados no pudieron detener el daño esta vez y, en el transcurso de seis meses, mis riñones dejaron de funcionar. 

Mi marido y yo celebramos nuestro primer aniversario de boda aquel verano. Creo que él admitiría que nuestros armarios nunca han estado tan organizados como el año en que tomé esteroides en dosis altas.

Cuando mi nefrólogo mencionó el trasplante, me quedé atónita. No pensaba que lo necesitaría. Pero estaba débil, fatigada e hinchada, y sabía que el trasplante era la esperanza de recuperar la salud y de tener un futuro junto a mi marido.

Mi nefrólogo me preguntó si tenía algún familiar que pudiera ser donante.

Le hablé de mi hermano, mi hermano de 6 pies y 5 pulgadas, atlético y de 30 años. Mi médico abrió mucho los ojos y dijo: “Oh, ese va a ser un buen riñón”.

Y tenía razón. El riñón de mi hermano empezó a funcionar segundos después de ser conectado y, desde entonces, ha sido una auténtica estrella.

Un año después de mi trasplante, empecé a trabajar en Optum gestionando la línea de productos de trasplantes. Si no has oído hablar de Optum, es la división de servicios sanitarios e innovación de UnitedHealth Group. Ofrecemos una red de programas de trasplantes a planes de salud y empresas que necesitan acceso para sus afiliados.

En Optum sabemos que los pacientes que reciben un trasplante antes de empezar la diálisis obtienen mejores resultados. Sabemos que a los receptores con donantes vivos les va mejor. Sabemos que el coste de un trasplante equivale al de tan solo ocho meses de diálisis, por lo que conseguir que los pacientes se sometan a un trasplante redunda en beneficio de todo el sistema.

Con ese fin, me enorgullece compartir que nuestra empresa hermana, UnitedHealthcare, ahora reembolsa de forma prospectiva a los donantes vivos de riñón sus gastos de viaje y alojamiento. Reducir la carga económica de la donación en vida es fundamental para aumentar la disponibilidad de órganos.

Poco después de mi trasplante, conocí a un hombre llamado Terry que recibió su riñón en 1977. Son cuarenta años: cuatro veces más que la media. Me quedé impresionada. Le pregunté cómo había conservado su riñón durante tanto tiempo y me respondió lo siguiente: “Llevando una vida sana”.

Así que tomé prestadas esas palabras de Terry y ahora es un compromiso diario que adquiero conmigo misma y con mi hermano: vivir de forma sana y con gratitud. Este año, lo que más agradezco es ser madre.

Mi marido y yo dimos la bienvenida a nuestra hija hace seis meses. Comparte segundo nombre con su tío, quien me salvó la vida y me dio la oportunidad de tener ese futuro prometedor que no podía imaginar hasta mi trasplante. 

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Este contenido se proporciona únicamente para el uso informativo y no se pretende como consejo médico o como sustituto del consejo médico de un profesional de la salud.
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