August 12, 2014
¿Sabías que la obesidad aumenta el riesgo de padecer una enfermedad del riñón? Provoca directamente diabetes y presión arterial alta, dos de las principales causas de la enfermedad del riñón. De forma indirecta, el exceso de peso obliga a los riñones a trabajar más para filtrar las toxinas y los desechos del organismo, lo que, a la larga, puede dañar los filtros renales. Con tantas razones para perder peso, ¿por qué esperar hasta enero para empezar a llevar una vida más saludable o poner en marcha una nueva rutina de ejercicio? Protege tus riñones con los “10 consejos de lo que se debe y no se debe hacer” de la National Kidney Foundation. ¡Aprovecha el momento!
- ¡SAL al aire libre a disfrutar del tiempo otoñal! Solo ten en cuenta las horas del amanecer y el atardecer para poder disfrutar de las temperaturas moderadas que trae el otoño. Explora los parques y senderos locales, y sal a dar un paseo a paso ligero o un paseo en bicicleta. Intenta realizar 30 minutos de actividad física cinco veces a la semana.
- NO te olvides de beber agua. Con el calor del verano, puede resultar más fácil acordarse de mantenerse hidratado. No olvides que, incluso cuando hace menos calor, tu cuerpo sigue necesitando mucho líquido, ¡así que asegúrate de beber agua a sorbos!
- ÚNETE a amigos, familiares o compañeros de trabajo para que te ayuden a alcanzar tus objetivos de fitness. Es más probable que las personas mantengan una rutina de ejercicio cuando otras les ayudan a rendir cuentas. ¿No sabes por dónde empezar? Únete a compañeros de trabajo y forma un club de senderismo durante la hora del almuerzo. Queda con un amigo por la mañana o por la tarde para dar un paseo. ¡Todos salen ganando!
- NO te desanimes. ¿No cambia el número de la báscula? Perder peso y adquirir hábitos saludables lleva tiempo. No te rindas si no ves resultados inmediatos. En su lugar, céntrate en los progresos que estás haciendo en tu forma física. Por ejemplo, quizá al principio te quedabas sin aliento tras caminar una milla, pero ahora eres capaz de recorrer fácilmente una milla y media. Eso supone una mejora del 50%, así que no lo menosprecies aunque todavía no se haya traducido en una pérdida de peso. ¡Sigue avanzando porque vas por buen camino hacia una versión más saludable de ti mismo!
- Piensa más allá del gimnasio. La actividad física puede consistir en hacer jardinería, rastrillar hojas en el jardín o recoger calabazas o manzanas. Incluso ir a pedir “truco o trato” cuenta si das un paseo por el barrio. Intenta llevar un control de tus pasos con un podómetro. Además, el hecho de que te diviertas no significa que no cuente como ejercicio. De hecho, es más probable que sigas haciéndolo si el ejercicio físico no te parece una tarea pesada.
- NO des por sentado que encontrarás tiempo para hacer ejercicio; ¡hazte tiempo! La intención es un gran primer paso, pero da el salto y reserva momentos concretos para la actividad física. Si programas el tiempo de ejercicio en tu agenda —como harías con cualquier otra reunión o cita— es más probable que lo cumplas.
- RECUERDA que los pequeños cambios en el estilo de vida marcan la diferencia a la hora de establecer hábitos saludables. Cambios sencillos como subir por las escaleras en lugar de usar el ascensor o la escalera mecánica, o aparcar el coche más lejos de la tienda cuando vas a hacer recados, suman. ¿Hay días en los que no tienes mucho tiempo para incorporar actividad física? No es todo o nada, así que, en lugar de saltarte por completo tus entrenamientos, haz lo que puedas. Incluso caminar 10 minutos, tres veces al día, puede marcar la diferencia.
- NO subestimes el impacto de una dieta saludable en tu rutina de ejercicio. Si aumentas tu actividad física pero consumes aún más calorías, podrías acabar ganando peso en lugar de perderlo, así que presta atención a las elecciones alimentarias que haces. Sigue una dieta saludable que contenga principalmente verduras y frutas, cereales integrales, proteínas magras y productos lácteos bajos en grasa. Limita el consumo de sodio y de alimentos y bebidas azucarados.
- SÍ, lleva un seguimiento de tu progreso. Mantén un diario o un calendario y anota tu actividad física. ¿Te mueves bien por Internet? Hay muchas aplicaciones web y móviles gratuitas que facilitan mucho el seguimiento de tus rutinas de ejercicio. A medida que alcances tus objetivos y hitos de fitness, recompénsate (¡pero no sabotees tu progreso con recompensas basadas en la comida!).
- NO subestimes el poder de la multitarea. Mientras ves el fútbol o tus programas de televisión favoritos de otoño, haz abdominales, planchas o saltos de tijera. Incluso el simple hecho de dar vueltas por el salón durante los anuncios reduce tu ‘tiempo de inactividad’, que, según se ha demostrado, aumenta el riesgo de desarrollar una enfermedad del riñón. ¿Asistes a los entrenamientos o partidos de tus hijos? En lugar de tumbarte en la tumbona y charlar con los demás padres, pídeles que caminen contigo de un lado a otro junto a la línea de banda. ¡Podrás charlar, ver el partido y hacer ejercicio, todo al mismo tiempo!

















