¿Las personas con enfermedad del riñón o falla renal pueden seguir disfrutando del sexo?
Es importante recordar que las personas con falla renal pueden tener matrimonios felices y relaciones satisfactorias. Pueden enamorarse, cuidar de sus familias y tener una vida sexual. Mantener la intimidad con las personas que quieres es importante. Es algo que todo el mundo necesita.
Muchas personas piensan que la sexualidad se refiere únicamente a las relaciones sexuales. Pero la sexualidad abarca muchas cosas, como el contacto físico, los abrazos o los besos. Incluye cómo te sientes contigo mismo, cómo te comunicas y tu disposición a estar cerca de otra persona.
Hay muchos factores que pueden afectar a tu sexualidad si padeces una enfermedad del riñón o una falla renal: las hormonas, los nervios, los niveles de energía e incluso la medicación. Pero también hay cosas que tú y tu equipo sanitario podéis hacer para afrontar estos cambios. No tengas miedo de hacer preguntas o de pedir ayuda a un profesional de la salud.
¿Y si pierdo el interés por el sexo?
Tu interés por el sexo puede cambiar cuando padeces una enfermedad del riñón o falla renal. Al principio, es posible que tengas menos interés por el sexo. Esto puede deberse a que necesitas mucha energía para hacer frente a los cambios físicos y emocionales que provoca tu enfermedad. Con el tiempo, tu interés puede volver a la normalidad.
A algunos pacientes les puede resultar más difícil tener o mantener una erección. Esto es muy común en la falla renal. Puede deberse a los efectos secundarios de los medicamentos, a la acumulación de residuos tóxicos en la sangre que la diálisis quizá no elimine por completo, o a otros factores. Muchos de estos problemas tienen tratamiento. No tengas miedo de hacer preguntas o de pedir ayuda a un profesional de la salud.
Las emociones también pueden afectar al funcionamiento sexual. Entre ellas se incluyen el estrés, la depresión, el nerviosismo, el miedo a la discapacidad o a la muerte, los problemas matrimoniales y mucho más. Para algunas personas, padecer una enfermedad del riñón puede provocar cambios físicos que les hagan sentirse menos atractivas. Esto también puede afectar al interés sexual. Las parejas que noten que su vida sexual está cambiando deberían hablar con su médico o con un trabajador social. Muchos de estos problemas tienen solución.
¿Es seguro mantener relaciones sexuales para los pacientes renales?
Algunos pacientes y sus parejas pueden temer que la actividad sexual pueda provocar la muerte del paciente o dañar el acceso para diálisis o el riñón trasplantado. No es necesario imponer restricciones sexuales a los pacientes renales. Si la actividad sexual no ejerce presión ni tensión sobre la zona del acceso, no causará ningún daño. El miedo puede llevar a las personas a evitar la actividad sexual sin motivo.
Tras recibir un trasplante, es importante esperar hasta que la cicatriz haya comenzado a curarse. Una vez que tu médico te indique que puedes reanudar la actividad sexual, no hay motivo para preocuparse por dañar el riñón trasplantado.
Para algunas parejas, las relaciones sexuales no son posibles. Algunas pueden sentir que el sexo ya no es tan importante como lo era antes. Actividades como las caricias, los abrazos y los besos proporcionan una sensación de calidez y cercanía, incluso sin que haya relaciones sexuales. Los terapeutas sexuales profesionales pueden recomendar métodos alternativos.
¿Cómo puedo saber si los problemas sexuales se deben a causas físicas o emocionales?
Para ello es necesario recabar un historial médico, psicológico y sexual completo tanto del paciente como de su pareja. Se deben revisar los medicamentos para detectar posibles efectos secundarios de carácter sexual y, si es posible, cambiarlos. Los análisis de sangre deben incluir los niveles hormonales y de azúcar en sangre para descartar la diabetes. Se puede evaluar a los pacientes para comprobar si la inervación y el riego sanguíneo del pene son adecuados y si son capaces de tener una erección. Si no se detecta ningún problema físico, hay que considerar la posibilidad de que exista una causa emocional.
¿Qué se puede hacer si el problema es físico?
Existen varias opciones para aquellas personas cuyo pene no logra alcanzar o mantener la rigidez (erección). La cirugía de implante peneano consiste en la colocación de varillas inflables o semirrígidas en el pene. En algunos casos, la cirugía puede mejorar el flujo sanguíneo hacia el pene. Si no se desea someterse a cirugía, se pueden administrar hormonas. Los medicamentos orales e inyectables pueden provocar una erección. Los dispositivos de succión externos pueden hacer que el pene se endurezca lo suficiente para mantener relaciones sexuales, pero requieren tiempo y fuerza en las manos. Los médicos con formación específica en impotencia pueden proporcionar información sobre todas las opciones, así como sobre sus ventajas, desventajas y efectos secundarios.
Las mujeres suelen presentar una menor lubricación vaginal y pueden sentir dolor durante la actividad sexual. Los niveles hormonales más bajos pueden provocar sequedad vaginal. El uso de un lubricante vaginal soluble en agua puede reducir o eliminar el dolor asociado a las relaciones sexuales. No utilices vaselina, ya que puede aumentar el riesgo de infección. Algunas pacientes pueden ser incapaces de alcanzar el clímax o pueden necesitar más tiempo para ‘excitarse’ debido a la pérdida de energía, a los cambios hormonales o a los medicamentos para la presión arterial alta. Puede ser necesario cambiar la medicación para la presión arterial alta o añadir hormonas. Tu médico puede proporcionarte información sobre las opciones disponibles.
¿Qué se puede hacer si el problema es de carácter psicológico?
Es normal sentirse preocupado, ansioso o deprimido ante una pérdida grave, como una enfermedad del riñón o una falla renal. Estas emociones pueden provocar una pérdida de energía y una disminución del interés por muchas actividades, incluida la sexualidad. Si surge un problema sexual, a menudo aparecen sentimientos de vergüenza y culpa. El miedo a que el problema se repita puede hacer que la persona evite las situaciones sexuales. Los ejercicios de relajación pueden ayudar a controlar estos miedos. El ejercicio físico y la actividad regular ayudan a mantener la mente ocupada y pueden mejorar la condición física y la imagen corporal. Si los problemas sexuales persisten, la terapia sexual puede ser de ayuda. Incluso si el problema es de origen psicológico, algunas de las opciones de tratamiento mencionadas para los problemas físicos pueden resultar útiles.
¿Puede ayudar la terapia sexual?
La terapia sexual aborda los problemas sexuales de parejas y personas individuales. El primer paso en la terapia sexual puede consistir en la educación sexual, ya sea para la persona individual o para la pareja. El terapeuta puede asignar actividades para realizar en casa. Entre ellas se incluyen ejercicios de comunicación, actividades para reducir el estrés y la práctica de técnicas para mejorar la capacidad de dar y recibir caricias placenteras. La terapia sexual puede ayudar con problemas como la falta de interés sexual, la dificultad para alcanzar el clímax o alcanzarlo demasiado pronto, el dolor durante la actividad sexual y las dificultades de erección. La terapia también puede ayudar a una persona a superar los efectos de una enfermedad crónica sobre el funcionamiento sexual.
Un terapeuta sexual puede ser un psiquiatra, un psicólogo, un médico o un trabajador social. Busca a alguien que cuente con la titulación correspondiente y que tenga formación avanzada y experiencia en sexualidad y problemas sexuales. Las tarifas varían y pueden estar cubiertas parcialmente por el seguro.
¿Qué pueden hacer los pacientes renales para cuidarse?
Participa activamente en el aprendizaje sobre la enfermedad del riñón y su tratamiento. Sigue la dieta prescrita y respeta las restricciones de ingesta de líquidos. Toma todos los medicamentos correctamente e informa al médico de cualquier efecto secundario. Pide que te indiquen un programa de ejercicio para mejorar el tono muscular, la fuerza y la resistencia. Tu médico y tu dietista pueden sugerirte un programa para ganar o perder peso, si fuera necesario. Lleva un estilo de vida saludable. Ten en cuenta otros factores que podrían afectar a tu función sexual, como el consumo excesivo de alcohol y el tabaquismo.
¿Y qué hay de tener hijos?
Aunque la enfermedad del riñón no afecta a la producción de esperma, pueden surgir complicaciones durante el embarazo. La llegada de un nuevo bebé es una alegría para cualquier familia. Sin embargo, el embarazo puede suponer una gran carga para tu organismo. Si padeces una enfermedad del riñón o una falla renal, esto puede suponer un riesgo tanto para ti como para la salud de tu futuro bebé. Además, puede agravar tu enfermedad del riñón. Si estás pensando en quedarte embarazada, deberías comentarlo detenidamente con tu médico.
















