El reflujo vesicoureteral (RVU) se produce cuando la orina fluye de la vejiga hacia los riñones. Puede provocar infecciones. El tratamiento puede incluir antibióticos o cirugía.
¿Qué es el reflujo vesicoureteral (RVU)?
Aproximadamente entre el 1% y el 3% de todos los bebés y niños padecen una afección denominada reflujo vesicoureteral (RVU), lo que significa que parte de su orina fluye en la dirección incorrecta tras entrar en la vejiga. Parte de la orina retrocede hacia los riñones y puede aumentar el riesgo de desarrollar una infección del tracto urinario (ITU).
Las ITU que llegan a los riñones pueden provocar problemas de salud. Por eso es importante diagnosticar y controlar el RVU de forma precoz y tratarlo si es necesario.
¿Qué causa el reflujo vesicoureteral (RVU) en bebés y niños?
La mayoría de los niños que padecen RVU nacen con esta afección, y los médicos no conocen con certeza la causa. Parece que se produce de forma aleatoria. Los investigadores están estudiando los factores hereditarios o genéticos (afecciones con las que nacen los niños) que podrían ser la causa.
El tracto urinario de un niño suele ser un sistema unidireccional (véanse las imágenes a continuación). La orina fluye desde cada riñón a través de unos conductos llamados uréteres. Los uréteres desembocan en la vejiga a través de un túnel formado por el músculo de la vejiga que crea unas válvulas especiales unidireccionales para evitar que la orina vuelva a subir hacia los riñones. La orina de la vejiga sale del cuerpo a través de otro conducto llamado uretra.
En el RVU, el túnel de la vejiga por el que pasan uno o ambos uréteres puede ser demasiado corto, lo que hace que la válvula “pierda”. El RVU también puede producirse como consecuencia de que la vejiga no se vacíe con normalidad. Esta es una causa menos frecuente del RVU.
¿Cuáles son los signos y síntomas del reflujo vesicoureteral (RVU)?
El reflujo vesicourinario (RVU) no suele causar síntomas hasta que el niño desarrolla una infección urinaria.
Las infecciones urinarias pueden afectar a la vejiga o al riñón.
- Infección de la vejiga: son frecuentes y molestas, pero las infecciones de vejiga no suelen ser perjudiciales para la salud a largo plazo. Los síntomas pueden incluir necesidad de orinar con frecuencia o dolor al orinar.
- Infección renal: El RVU puede aumentar el riesgo de sufrir una infección renal (también llamada pielonefritis). Esto se debe a que la orina que contiene gérmenes puede retroceder hacia el riñón. Una infección renal puede hacer que el niño se ponga muy enfermo. El niño puede presentar fiebre alta, escalofríos y dolor de espalda. Las infecciones renales pueden dejar cicatrices en los riñones. En casos excepcionales, estas cicatrices pueden provocar presión arterial alta o una disminución de la función renal.
También se puede sospechar un RVU si el niño presenta hidronefrosis, es decir, inflamación del riñón causada por la acumulación de líquido. Esto se puede observar en una ecografía renal.
¿Debería hacerle a mi hijo una prueba para detectar un reflujo vesicoureteral (RVU)?
El reflujo vesicoureteral (RVU) se diagnostica mediante una prueba denominada cistouretrograma miccional (VCUG). Normalmente, se realiza un VCUG si:
- un niño ha tenido una infección urinaria con fiebre y una ecografía renal muestra algún problema.
- un bebé o un niño pequeño menor de 2 años ha tenido dos o más infecciones urinarias con fiebre.
Qué puedes esperar durante una VCUG
Se introduce en la uretra un tubo fino de plástico llamado catéter y se llena la vejiga con un líquido especial que se puede visualizar mediante rayos X. La prueba no es dolorosa, pero el niño puede sentir algo de estrés y molestias pasajeras al colocarle el catéter.
Se realizan radiografías a medida que se llena la vejiga. Se diagnostica un reflujo urinario vesicoureteral (RUV) si el líquido asciende por el uréter en dirección contraria y vuelve al riñón.
¿Qué otras pruebas se pueden realizar a un niño con RVU?
- Ecografía: Esta prueba utiliza ondas sonoras para crear una imagen de los riñones y la vejiga del niño. Se recomienda para todos los bebés y niños pequeños tras su primera infección urinaria acompañada de fiebre.
- Gammagrafía con ácido dimercaptosuccínico (DMSA): Una gammagrafía con DMSA puede proporcionar más detalles sobre si los riñones han desarrollado cicatrices como consecuencia de infecciones urinarias renales. El médico puede solicitarla si el niño ha tenido muchas infecciones urinarias acompañadas de fiebre.
- Análisis de sangre: La creatinina en sangre se utiliza para evaluar la función renal. El nivel de creatinina puede ser demasiado alto en un niño con riñones dañados.
- Tensión arterial: La tensión arterial debe controlarse al menos una vez al año. Los niños con problemas renales tienen un mayor riesgo de padecer presión arterial alta.
¿Cómo se clasifica el reflujo vesicoureteral (RVU)?
El VUR se clasifica en una escala del 1 (leve) al 5 (grave). La clasificación se basa en la distancia a la que se acumula la orina y en el diámetro del uréter. Los niños con grados más bajos de VUR (1 – 2) diagnosticados en una etapa temprana de la infancia tienen muchas posibilidades de superarlo de forma espontánea en un plazo de 1 – 5 años.
¿Qué tipo de médicos atienden a los niños con RVU?
Entre los especialistas en pediatría que atienden a niños con RVU se encuentran:
- Nefrólogos pediátricos: expertos en riñones que tratan a niños con problemas renales.
- Urologos pediátricos: especialistas en riñones que realizan intervenciones quirúrgicas en los tractos genital y urinario (riñones, uréteres y vejiga) de los niños.
¿Cómo se trata el reflujo vesicoureteral (RVU)?
El tratamiento del reflujo vesicoureteral (RVU) depende de la edad del niño, del grado de gravedad del RVU y de si este está causando algún problema, como infecciones urinarias frecuentes. En muchos casos, el RVU mejora por sí solo con la edad.
Las opciones de tratamiento incluyen:
- Observación: Los niños con grados más leves de RVU pueden ser supervisados de forma segura bajo el cuidado de sus médicos. Esto suele implicar citas de seguimiento periódicas. Puede incluir pruebas de imagen para asegurarse de que los riñones crecen con normalidad. A los niños con RVU se les debe realizar un análisis de orina para detectar una posible infección cada vez que presenten fiebre y no haya otra causa para la misma, como un resfriado.
- Antibióticos preventivos (profilaxis): A algunos niños se les administra una dosis baja de un antibiótico cada día para reducir el riesgo de desarrollar una infección urinaria mientras se espera a ver si superan el RVU con la edad. La Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda los antibióticos preventivos principalmente para los niños con grados más altos de RVU (grados 3 – 5).
- Cirugía: Si el RVU es grave y no mejora, o si se producen infecciones renales recurrentes acompañadas de fiebre, el niño puede beneficiarse de una intervención quirúrgica que corrija la válvula defectuosa entre la vejiga y el uréter. Las intervenciones incluyen:
- Reimplante ureteral: se corrige la conexión entre el uréter y la vejiga para que la orina fluya solo en una dirección.
- Inyección endoscópica: se inyecta una sustancia en la zona donde el uréter se une a la vejiga para impedir el reflujo de la orina.
Estas intervenciones son habituales, por lo general muy seguras y presentan excelentes resultados a largo plazo.
¿Qué más pueden hacer los padres de niños con RVU?
Sigue ayudando a tu hijo a adquirir hábitos saludables para el uso de la vejiga y el intestino. Todos los niños con RVU que ya controlan sus esfínteres deben trabajar en ello para ayudar a prevenir las infecciones urinarias.
Evite el estreñimiento. La mayoría de los niños sufren estreñimiento. Es algo habitual en la etapa de aprendizaje para ir al baño, cuando están aprendiendo a controlar las deposiciones. El estreñimiento dificulta el vaciado de la vejiga y aumenta el riesgo de sufrir una infección urinaria. Es importante evitar o tratar el estreñimiento.
Evite que ‘se lo aguanten’. Beber suficiente agua y seguir una dieta rica en fibra puede prevenir o tratar el estreñimiento. Algunos niños pueden necesitar un laxante suave a diario. Los niños deben tener una evacuación intestinal blanda todos los días.
También es importante que los niños vacíen completamente la vejiga cada 2 – 3 horas mientras estén despiertos. Los niños deben evitar aguantarse la orina durante largos periodos de tiempo. Esto ayuda a mantener la vejiga limpia y previene las infecciones urinarias.
Conoce los primeros síntomas de una infección urinaria
- Fiebre superior a 100.4ºF
- Dolor o ardor al orinar
- Micción frecuente
- Dolor en la parte baja del abdomen o en los costados
- Vómitos
- Orina con mal olor que no mejora tras beber más líquidos
Si su hijo presenta alguno de estos síntomas, llame a su pediatra. En función de los resultados de las pruebas, su pediatra decidirá si su hijo necesita iniciar un tratamiento con antibióticos, ya sea en casa o en el hospital.
Información adicional
- Trastornos de reflujo en niños (National Kidney Foundation)
- Infecciones recurrentes del tracto urinario (ITU) en niños (Academia Americana de Pediatría)
- ¿Qué es un nefrólogo pediátrico? (Academia Americana de Pediatría)
- ¿Qué es un urólogo pediátrico? (Academia Americana de Pediatría)
Fuente
Academia Americana de Pediatría, Sociedad Americana de Nefrología Pediátrica y Colaboración para la Educación del Paciente de la National Kidney Foundation (Copyright 2019)
La información contenida en esta página web no debe utilizarse como sustituto de la atención médica y el asesoramiento de su pediatra. Es posible que existan variaciones en el tratamiento que su pediatra le recomiende en función de los hechos y circunstancias individuales.
















