April 04, 2023
El día que Andrew Kendris cumplió 25 años, una visita al servicio de urgencias cambió su vida para siempre. Lo que él creía que era una erupción cutánea se convirtió en un diagnóstico de falla renal, lo que le conmocionó profundamente.
Pero esto solo fue el comienzo de su historia.
Descubre cómo la esperanza y la determinación de Andrew le ayudaron a superar ese difícil diagnóstico y le inspiraron a encontrar un nuevo propósito: concientizar sobre la salud renal y demostrar a otras personas con enfermedad del riñón que todo es posible.
El diagnóstico de Andrew

Antes del diagnóstico, Andrew era un joven activo.
“Vivía en Nueva York, intentando orientarme por la ciudad y labrarme una carrera profesional. Nunca tuve ningún síntoma alarmante, como hinchazón. En 2017, acudí al servicio de urgencias porque sentía picor en todo el cuerpo”, explicó Andrew. “Me recetaron una crema, pero no pudieron determinar la causa”.
Andrew no sabía que estaba experimentando un síntoma poco conocido de la enfermedad del riñón en etapa terminal: el prurito asociado a la enfermedad renal crónica o ECR-aP.
“Poco después de acudir al servicio de urgencias, me hice un chequeo médico rutinario. No me sentía enfermo, pero me hicieron un análisis de sangre. Al día siguiente, mi médico me llamó y me dijo que fuera a urgencias. No pudieron diagnosticarme por teléfono, pero sí me dijeron que mis valores renales no parecían normales”, explicó Andrew.

Andrew llegó, lo llamaron a una sala de exploración y, poco después, le diagnosticaron falla renal con solo un 5% de función renal.
“Fue impactante. Estaba allí sentado, sintiéndome perfectamente bien, sin acabar de creerles”, dijo Andrew. “Tenía 25 años y no fumaba, ni bebía, ni hacía nada que, en mi opinión, pudiera haber causado esto. Todavía no sabemos la causa. Se me ha presentado este reto y, si sigo preguntándome por qué, perderé la oportunidad de ver qué puedo hacer con él, cómo puedo integrarlo en mi vida y aceptarlo de verdad”.
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Encontrar un donante para Andrew para el trasplante

En cuanto Andrew fue ingresado en el hospital, su familia se puso manos a la obra.
“Mi marido, Alex, se fue directamente a Nueva York y empezó a documentarse sobre la falla renal y los trasplantes de riñón. Como es militar, se puso a planificar de inmediato, se puso en contacto con la National Kidney Foundation y empezó a investigar qué dieta debía seguir Andrew”, explicó Tina Kendris, la madre de Andrew. “Los hermanos de Andrew y yo nos hicimos las pruebas para ser donantes. Recé con todas mis fuerzas para que me tocara a mí, ya que ellos podrían necesitar sus riñones más adelante”.
Para alegría de Tina, resultó ser compatible y estaba en condiciones físicas de donar.

“Como instructora de jazzercise, gozaba de buena salud incluso a mis 55 años para donarle un riñón. No tomaba ningún medicamento y llevaba un estilo de vida saludable”, explicó Tina. “No me daba ningún miedo donar; es algo propio de una madre protectora. Fuimos a la prueba de compatibilidad cruzada el 24 de abril y él ya tenía su nuevo riñón el 25 de mayo. Aceleramos el proceso”.
Por suerte, Andrew pudo evitar la diálisis gracias a la rapidez de las pruebas y a la ayuda de su padre.
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“No necesité diálisis de urgencia, lo cual formaba parte del increíble plan de papá. Hablé con el personal de diálisis sobre las diferentes opciones en caso de que la prueba de compatibilidad no funcionara”, explicó Andrew. “Tuve una sesión de diálisis la noche antes del trasplante para que mi cuerpo tuviera fuerzas suficientes y asegurarme de que estuviera lo más limpio posible de cara a la intervención quirúrgica de la mañana siguiente. Solo tuve que hacer una sesión, pero aprendí mucho sobre el tratamiento y me siento afortunado de haber podido evitarlo”.
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Recuperación e incorporación al equipo “Kidney Moves”

Andrew y Tina tardaron unos meses en recuperarse, pero ahora los dos han vuelto a la normalidad.
“Voy a ser sincera”, dijo Tina. “Fue muy duro. Fue el peor dolor que he sentido en mi vida, pero volví a dar clases de jazzercise seis semanas después de donar el riñón. Aparte de sentirme como si me hubiera atropellado un camión durante la primera semana, no tengo ningún problema residual”.
“Tuve molestias por la propia operación, pero lo que más me costó fueron los medicamentos y todos los diferentes antibióticos”, dijo Andrew. “Aun así, la recuperación me dio la oportunidad de comprender la magnitud de lo que acababa de pasar. Sabía que ese dolor no sería para siempre y que lo superaría. Cinco meses después, ya había vuelto a una nueva normalidad”.
Andrew adoptó su nuevo estilo de vida siguiendo una dieta adecuada para trasplantados renales y haciendo ejercicio. Ponte en contacto con otras personas que viven con un trasplante de riñón a través de la Comunidad de Trasplantados de la NKF.
“Empecé a correr porque quiero evitar tomar medicación para la tensión arterial, ya que los fármacos antirrechazo pueden provocar hipertensión. Descubrí una carrera gracias a uno de mis compañeros de trabajo, que es ultracorredor. Él me motivó de verdad a iniciarme en el running y a esforzarme hasta límites que me resulten cómodos, pero que también supongan un reto”, explicó Andrew. “Corrí una carrera de 10 km para la National Kidney Foundation en 2019 y desde entonces me he aficionado”.
Desde entonces, Andrew ha corrido varias maratones con el equipo “Kidney Moves” y espera seguir difundiendo la importancia de la salud renal, especialmente entre los jóvenes con enfermedad del riñón.
“Hago todo lo posible por recaudar fondos para la lucha contra la enfermedad del riñón y, en última instancia, por dar a conocer la importancia de la salud renal. Quiero ser la persona que a mí me faltó”, afirma Andrew. “Comparto mi historia para mostrar a quienes padecen una enfermedad del riñón a esta edad que su vida no se acaba ni cambia. De hecho, puede ser incluso mejor”.
¿No te interesa correr una maratón para concientizar sobre la enfermedad del riñón? ¡No pasa nada! Usa tu imaginación para organizar una recaudación de fondos con el Team Kidney a tu manera. Desde una venta de pasteles, una cata de vinos o una reunión familiar: ¡las posibilidades son infinitas!




















