April 02, 2020
Por Kevin Longino, director ejecutivo de la National Kidney Foundation y paciente con trasplante renal
2 de abril de 2020
Ahora que tres de cada cuatro estadounidenses están sujetos a algún tipo de orden de confinamiento, de no viajar o de quedarse en casa, vivir con una enfermedad del riñón puede resultar más difícil que nunca. Esta semana me gustaría compartir algunas de las cosas en las que estamos trabajando para mejorar la situación, incluyendo un enfoque en los equipos de protección individual (EPI) y la seguridad, algunos logros en materia de políticas y sugerencias sobre cómo las cosas sencillas pueden ayudar en estos momentos tan complicados.
Equipo de protección individual (EPI)
El EPI se ha convertido en parte de nuestro vocabulario cotidiano debido a la COVID-19 y todos estamos concientizados de que muchos de los profesionales de la salud de nuestro país, así como sus pacientes, carecen del EPI necesario para mantenerse a salvo. Esta semana, la NKF se ha unido a la Sociedad Americana de Nefrología (ASN) en una carta conjunta dirigida al secretario en funciones de Seguridad Nacional y al administrador de la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias (FEMA) para abogar por la liberación de cualquier EPI restante de la Reserva Estratégica Nacional con el fin de ayudar a todos los pacientes, pero en particular a aquellos con mayor riesgo: pacientes con enfermedad renal crónica, pacientes en diálisis y personas que reciben el riñón. Aunque reconocemos que muchas empresas locales y nacionales se han movilizado para producir EPI, y que el Gobierno federal ha distribuido este material a muchos estados con escasez crítica, simplemente no es suficiente. Sin un suministro adecuado de EPI no podemos garantizar la seguridad de los pacientes, ni de quienes los atienden, durante esta pandemia nacional.
También en relación con la seguridad, si eres paciente de diálisis, es posible que experimentes algunos cambios en tu rutina de diálisis, especialmente si te encuentras en una zona muy afectada por la COVID-19. Algunos centros de diálisis están reorganizando los turnos para que todos los pacientes que hayan dado positivo en coronavirus sean atendidos al final de la jornada. Esto ayuda a minimizar la exposición de los pacientes no infectados y da a las clínicas la oportunidad de limpiar a fondo sus instalaciones. Algunas clínicas están incluso creando instalaciones especiales exclusivas para pacientes que han dado positivo en coronavirus. Se trata de medidas drásticas, pero pueden ayudar a minimizar la propagación de la COVID-19 y a garantizar su seguridad. Si presenta algún síntoma de coronavirus, asegúrese de comunicárselo a su equipo de atención antes de acudir a la sesión de diálisis.
Un ejercicio de equilibrio
Vivir con una enfermedad del riñón es un complicado ejercicio de equilibrio. Si eres paciente de diálisis, siempre estás controlando tu ingesta de líquidos, equilibrando el potasio, el sodio y el fósforo de tu alimentación y, sin darte cuenta, te conviertes en dietista sin haber querido serlo nunca. Si eres un paciente con trasplante como yo, tienes que limitar los alimentos ricos en calorías, como los grasos, los dulces, la bollería y cualquier cosa con alto contenido en grasas o azúcares. En otras palabras, nada de atiborrarme de helado.
Ahora, si a esto le sumamos el coronavirus, la necesidad urgente de mantener la distancia social y las visitas limitadas al supermercado, la situación se convierte realmente en un reto. Hace unas semanas, elaboramos una lista de alimentos de larga duración para que los pacientes renales los tuvieran a mano y minimizaran así el riesgo de salir de casa. Y ahora hemos creado recetas sencillas y saludables para los riñones utilizando estos alimentos de larga duración, con el fin de facilitar el seguimiento de una dieta adecuada para los riñones mientras se permanece confinado en casa. Encontrarás recetas deliciosas como tortitas de fruta, pollo agridulce, risotto de guisantes, mezcla de aperitivos, batido de piña y muchas más en nuestra página de recursos sobre la COVID-19: kidney.org/coronavirus. Voy a intentar preparar una esta semana porque, si yo puedo cocinarla, prácticamente cualquiera puede hacerlo. Ya os contaré cómo me va.
Algunos logros importantes
Como mencioné en mis entradas anteriores del blog, la National Kidney Foundation abogó por que los trasplantes renales se consideraran intervenciones quirúrgicas no electivas, para que estos trasplantes que salvan vidas pudieran continuar a pesar de la COVID-19; y así ha sido. Pero también defendíamos que se permitieran los procedimientos de acceso a diálisis para pacientes con falla renal que utilizan un catéter venoso central para hemodiálisis; y me alegra comunicaros que ahora también están permitidos, junto con la fístula arteriovenosa, el injerto arteriovenoso, el catéter de diálisis peritoneal y el catéter intravenoso. Estas importantes aclaraciones sobre lo que se considera electivo frente a lo no electivo pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte para un paciente renal, y agradecemos a la Administración que haya reconocido que todas estas intervenciones son muy necesarias.
Refuerzo del distanciamiento social
Lo oímos sin cesar: mantened el distanciamiento social, es fundamental para frenar la propagación de la COVID-19 y para salvar vidas. Para reforzar este mensaje, hemos decidido utilizar una animación de nuestro logotipo en las redes sociales para ayudar a difundirlo. El distanciamiento social es algo sencillo, pero que puede reportar los mejores resultados para nuestro país. Ayudad a difundir el mensaje compartiendo esta animación en vuestras propias redes sociales.
Palomitas y aceite de oliva
En una época tan complicada, por fin estoy empezando a apreciar las cosas sencillas. Digo ‘por fin’ porque, la verdad, rara vez interrumpo la frenética rutina que mantengo las veinticuatro horas del día, pero la COVID-19 me ha obligado a quedarme en casa. Debido a mi inmunosupresión, no voy a ningún sitio: ni al supermercado ni a la farmacia (me lo traen todo a casa), ni a dar breves paseos por el parque con el perro (en realidad, no tengo perro); estoy confinado. Pero esta semana he empezado a valorarlo más, porque me ha dejado tiempo para hacer algo sencillo que me encanta: preparar palomitas con aceite de oliva y ponernos al día con las películas que mi mujer y yo siempre hemos querido ver. Sé que parece algo sencillo, pero para mí ha supuesto una gran diferencia esta semana.
Espero que encuentres tiempo para hacer aquello que te haga apreciar las cosas sencillas. Como siempre, si tienes alguna pregunta o necesitas ayuda, ponte en contacto con nuestra línea gratuita de información para pacientes llamando al (855) NKF Cares, (1-855-653-2273) o enviando un correo electrónico a nkfcares@kidney.org. Y no dudes en unirte a nuestros foros de debate online gratuitos.
P. D.: Sí, por si te lo estás preguntando, las palomitas de maíz hechas con un poco de aceite de oliva son un tentempié adecuado para los riñones.

















