August 12, 2014
La enfermedad del riñón está relacionada con la demencia

Según dos estudios publicados en el número de agosto de la revista *American Journal of Kidney Diseases*, la publicación oficial de la National Kidney Foundation, las personas mayores con enfermedad del riñón tienen más probabilidades de sufrir un deterioro de las facultades mentales a medida que envejecen.
La buena noticia es que existen medicamentos que reducen la albuminuria o la presencia de proteínas en la orina, uno de los primeros signos de la enfermedad del riñón, y que, por lo tanto, pueden prevenir o retrasar el deterioro cognitivo.
En el cerebro de las personas que fallecen por demencia se observan anomalías en los capilares, que son los vasos sanguíneos más pequeños del cuerpo. Se observan hallazgos capilares similares en los riñones de las personas con albuminuria, lo que lleva a los científicos a predecir que la albuminuria y la enfermedad vascular cerebral podrían ir de la mano.
“La albuminuria persistente significa que el riñón presenta algún daño y está empezando a verter albúmina —un tipo de proteína— en la orina”, explicó la Dra. Kerry Willis, vicepresidenta sénior de Actividades Científicas de la National Kidney Foundation. Las causas más comunes de la albuminuria son la diabetes y la presión arterial alta.
Como parte del Estudio sobre la Salud Cardiovascular y la Cognición, más de 2,000 personas mayores de 65 años se sometieron a pruebas de memoria y capacidad cognitiva, y proporcionaron muestras de orina para medir los niveles de albúmina.
Los resultados de las pruebas revelaron que el 15% de los participantes presentaba deterioro cognitivo, una afección en la que la memoria u otras funciones cognitivas se sitúan por debajo de lo normal sin que ello interfiera en el funcionamiento diario. El 12% padecía demencia, definida como un deterioro de las facultades intelectuales —como la memoria, la concentración y el juicio— lo suficientemente grave como para interferir en el funcionamiento social o laboral. El deterioro cognitivo leve se considera una fase de transición entre la función cognitiva normal y la demencia.
Las personas con albuminuria tenían aproximadamente un 50% más de probabilidades de padecer demencia que aquellas sin albuminuria, según informan el Dr. Joshua I. Barzilay, de la Facultad de Medicina de la Universidad Emory en Atlanta (Georgia), y su equipo de investigación. La asociación entre ambas afecciones seguía siendo fuerte tras ajustar los datos por edad, nivel educativo y factores de riesgo, como la presión arterial alta, la diabetes, el tabaquismo y los niveles de colesterol. Se observó una relación más débil entre la albuminuria y el deterioro cognitivo leve.
Estos hallazgos sugieren que “la albuminuria aumenta la probabilidad de que exista demencia o de que esta se desarrolle”, escriben el Dr. Barzilay y sus colaboradores.
Sin embargo, si la albuminuria se detecta y se trata a tiempo, es posible que el cerebro quede protegido del daño causado por la enfermedad del riñón. Los fármacos que se utilizan habitualmente para tratar la presión arterial alta, denominados inhibidores de la ECA y bloqueadores de los receptores de la angiotensina, también pueden tener un efecto protector sobre los riñones.
Un equipo de investigadores dirigido por la Dra. Manjula Kurella-Tamura, de la Universidad de California en San Francisco, llevó a cabo un estudio similar para examinar los efectos de la disminución de la función renal sobre el deterioro cognitivo. Se evaluó a más de 23,000 personas mayores de 45 años mediante una prueba de evaluación cognitiva. La función renal se determinó a partir de la tasa de filtración glomerular estimada, una medida de la capacidad de los riñones para filtrar y eliminar los productos de desecho.
El grupo de la Dra. Kurella-Tamura observó que la probabilidad de presentar una capacidad cognitiva reducida aumentaba en un 23% entre las personas con enfermedad del riñón crónica. Las etapas más avanzadas de la enfermedad del riñón se asociaron con un riesgo aún mayor de deterioro del funcionamiento mental.
Incluso aquellas personas con una función renal casi normal presentaban un mayor riesgo, lo que sugiere que “el deterioro puede producirse en una fase más temprana de la enfermedad del riñón de lo que se creía hasta ahora”, sostienen los autores.
El tratamiento de la enfermedad del riñón y otros problemas de salud relacionados, como la diabetes y las enfermedades cardíacas, puede ser complicado, ya que requiere varios medicamentos para controlar los síntomas y evitar que estas afecciones empeoren, señala el Dr. Daniel E. Weiner en un editorial publicado en el mismo número de la revista *American Journal of Kidney Diseases*.
Es posible que, al tratar la disfunción renal en sus primeras etapas, los pacientes mantengan intactas sus funciones cognitivas y, por lo tanto, estén mejor preparados para seguir las recomendaciones de sus médicos con el fin de mantenerse sanos.
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