Tanto si vives totalmente aislado del mundo como si simplemente te encuentras más allá de la última parada de autobús, vivir en un lugar apartado puede suponer retos adicionales si padeces
una enfermedad del riñón. Desplazarte a
la sesión de diálisis, conseguir rápidamente recetas y suministros, o simplemente reunirte con otras personas para recibir apoyo, son algunas de las tareas que requieren una planificación adicional, tareas que la mayoría de los habitantes de las ciudades dan por sentadas.
Planifica con antelación para dejar el estrés atrás.
¿Quién te echará una mano si tu transporte no aparece? El transporte es EL problema para la gente del campo, ya sea para ir al centro de diálisis, a la farmacia o a tus revisiones periódicas. En lugar de esperar hasta que te quedes sin transporte, empieza a ponerte en contacto con amigos, familiares, vecinos y tu parroquia, y elabora una lista de alternativas. Tu asistente social puede que conozca opciones de transporte. Hazte con un cargador de móvil por si hay cortes de luz.
Crea una red de apoyo.
Afrontar una enfermedad crónica en solitario no es una buena idea. Conéctate con las personas que te rodean. El apoyo social es clave para la salud psicológica —y física—. Puede que haya alguien cerca de ti, en tu barrio, en tu iglesia o templo, o incluso en tu propio centro de diálisis, que podría ser una gran fuente de apoyo para ti si supiera que lo necesitas. Amplía tu círculo de contactos a través de las redes sociales. Únete al programa de mentoría y apoyo
NKF Peers. ¿Tienes poco dinero? Algunos estados incluso ofrecen teléfonos gratuitos. El apoyo puede adoptar muchas formas; únete a un grupo no relacionado con la enfermedad renal o hazte voluntario.
Lo que no sabes puede ayudarte.
Pregunta a tu asistente social o busca por tu cuenta información sobre los recursos de tu zona a los que puedas tener derecho. Infórmate sobre los servicios de enfermería a domicilio, la telemedicina y las organizaciones de alcance local. ¡Y la línea de ayuda
NKF Cares también puede ofrecerte información y recursos!
La procrastinación puede convertir un pequeño problema en uno grande.
Dejar las cosas para más tarde agrava los problemas. Y es fácil caer en ello si vives en el campo y las soluciones resultan incómodas, como un acceso de diálisis doloroso o la falta de suministros. No esperes; cuéntaselo a alguien y evita que el problema se agrave.
La gente aporta nuevos consejos constantemente.
La trabajadora social especializada en nefrología Melissa Fry, de Wisconsin, tiene un consejo estupendo para los pacientes rurales que tienen huertos: “Habla con tu dietista renal sobre los mejores alimentos que puedes plantar para mantener tus niveles analíticos dentro de los límites normales. A menudo vemos niveles analíticos demasiado altos cuando los tomates están listos para la cosecha”.
Tener una enfermedad del riñón ya es bastante difícil, incluso cuando se cuenta con todo el apoyo necesario. Lo más importante que hay que recordar es que “ahí fuera” hay otras personas como tú que se enfrentan exactamente a los mismos problemas y que encuentran formas de vivir bien.