July 02, 2015
<p>La NODAT suele aparecer durante los primeros seis meses tras un trasplante, pero también puede presentarse en cualquier momento. Ahora que ya tienes tu nuevo riñón, ¿qué puedes hacer para <a href="/content/can-you-prevent-new-onset-diabetes-after-transplantation-nodat"><strong>reducir el riesgo de desarrollar diabetes</strong></a>? </p>
Jeanette Lorang, enfermera titulada
La incidencia de la diabetes de nueva aparición tras un trasplante (NODAT) oscila entre el 15% – 50%, y suele producirse durante los primeros seis meses tras el trasplante, cuando los pacientes reciben dosis elevadas de inmunosupresores y glucocorticoides. También puede aparecer en cualquier momento tras el trasplante. Diversos estudios han demostrado que la incidencia de NODAT es mayor en las personas que reciben el riñón y que presentan un número creciente de factores de riesgo. Estos factores de riesgo se clasifican en dos categorías diferentes: no modificables y modificables.
Los factores de riesgo no modificables son aquellos que no se pueden cambiar. Entre ellos se incluyen:
- Edad: las personas mayores de 40 años presentan un mayor riesgo
- Origen étnico: las personas de ascendencia africana e hispana parecen presentar una mayor sensibilidad a los efectos secundarios de los medicamentos inmunosupresores
- Antecedentes familiares: pueden multiplicar por siete el riesgo de padecer NODAT
Los factores de riesgo modificables son aquellos que pueden modificarse mediante cambios en el comportamiento o en la medicación:
- Peso: el sobrepeso aumenta el riesgo de padecer NODAT, y las personas con un índice de masa corporal (IMC) de 25 – 30 corren un mayor riesgo.
- Hiperlipidemia: colesterol y triglicéridos elevados. Es posible que puedas modificar estos niveles con cambios en la dieta o medicación, así que consulta a tu médico sobre los tratamientos.
- Infecciones: se sabe que el citomegalovirus (CMV) y el virus de la hepatitis C (VHC) provocan resistencia a la insulina, lo que hace que aumenten los niveles de azúcar en sangre. El virus de la hepatitis C también causa cierto daño y disfunción en las células de los islotes. Las células de los islotes son las que secretan insulina, la hormona que controla la cantidad de azúcar en la sangre.
- Medicamentos antirrechazo: Los glucocorticoides (también conocidos como esteroides) aumentan la resistencia a la insulina y disminuyen la sensibilidad a la misma (lo que requiere más insulina para volver a controlar los niveles de azúcar en sangre). Actualmente se están utilizando algunos protocolos nuevos tras el trasplante que prevén un uso reducido o nulo de esteroides. El uso intermitente de dosis altas de esteroides para tratar el rechazo agudo también parece ser un factor de riesgo especialmente importante para la NODAT. Puede ser un equilibrio delicado entre prevenir el rechazo renal y prevenir la diabetes y, lamentablemente, no existe una fórmula infalible.
- Inmunosupresión: El tacrolimus y otros medicamentos similares son conocidos por sus efectos ‘diabétogenos’, debido a su naturaleza destructiva sobre las células de los islotes y a su capacidad para provocar resistencia a la insulina. El uso de tacrolimus es un factor de riesgo importante que contribuye a la NODAT. Con el fin de administrar una dosis lo suficientemente alta como para prevenir el rechazo y, al mismo tiempo, limitar los efectos nocivos, se miden regularmente los niveles en sangre para asegurarse de que la cantidad de medicamento que se toma sea la dosis más baja posible. El sirolimus también se ha asociado con la resistencia a la insulina.
La NODAT expone a las personas que reciben el riñón a un mayor riesgo de sufrir otras complicaciones, como problemas de supervivencia del injerto y enfermedades cardiovasculares, así que, ¿qué se puede hacer para reducir el riesgo de desarrollar NODAT? Si pudiéramos introducir un cambio en nuestras vidas que redujera el riesgo de NODAT, sería controlar y/o perder peso mediante la dieta y el ejercicio. Cuando hay menos peso que soportar, nuestro organismo es capaz de controlar los niveles de azúcar en sangre de forma más eficaz. Consumir alimentos frescos, bajos en grasas y en carbohidratos facilita el mantenimiento de un peso saludable. Además, esto ayuda a reducir los niveles de colesterol y triglicéridos. Cuando nos mantenemos activos, nuestro organismo es capaz de utilizar la insulina que secretamos de forma más eficaz y necesita menos cantidad. La actividad física también ayuda a nuestro organismo a controlar la hiperlipidemia.

















