April 21, 2026
“Cuando me diagnosticaron falla renal, mi mayor miedo no era morir, sino dejar a mis hijos sin padre”, afirmó Matt.
Después de que un amigo donante vivo le donara un riñón, la vida de Matt cambió para siempre. Con motivo del Mes de la Donación de Órganos, comparte su experiencia para destacar la importancia de la donación de riñón viva y la diferencia que una sola persona puede marcar para las familias afectadas por la enfermedad del riñón.
Cómo descubrió Matt que padecía una enfermedad del riñón
En 2017, Matt se encontraba perfectamente. No tenía ningún dolor ni síntoma que indicara que sus riñones estuvieran fallando.
“Estaba ocupado dirigiendo un concesionario de coches, criando a tres hijos con mi mujer y llevando una vida normal”, cuenta Matt. “Solo fui al médico porque a mi jefe le molestaba que llevara ocho años sin ir”.
El jefe de Matt le propuso un trato: le pagaría el día si iba a hacerse un chequeo. Así que fue, esperando que fuera una visita de rutina.
“Mi médico me llamó dos días después para decirme que tenía una enfermedad del riñón en etapa 4”, explicó Matt. “En menos de un año, sufría falla renal”.
El peso emocional de la falla renal
El diagnóstico fue un duro golpe para Matt.
“Fue desgarrador”, dijo. “Tengo tres hijos. Por aquel entonces, el pequeño tenía tres años.
A sus 36 años, Matt estaba aterrorizado por el futuro de su familia. También sintió una oleada de culpa y arrepentimiento.
“Soy una persona en recuperación a largo plazo”, dijo. “Dejé las drogas cuando tenía 21 años, en 2003, después de que las sustancias a las que era adicto desencadenaran una respuesta inmunitaria que paralizó temporalmente mis riñones y mi hígado”.
El equipo médico de Matt tardó tres semanas en estabilizarlo durante ese primer episodio. Por suerte, sus riñones y su hígado volvieron a funcionar, y pudo volver a casa.
“Me recetaron prednisona, que inhibió mi sistema inmune, y me recuperé”, explicó Matt. “No tuve ningún síntoma después de eso. Salí del hospital sin saber la causa exacta de la respuesta inmunitaria”.
Seis meses después de recibir el alta hospitalaria, Matt completó el tratamiento contra la adicción.
“No tuve ningún síntoma durante los quince años siguientes. Me enamoré y formé una familia”, dijo Matt. “Pensaba que estaba sano hasta mi diagnóstico en 2017”.
Suscríbete al boletín del blog de la NKF
Recibe asistencia, cada mes
Recibe cada mes historias inspiradoras, perspectivas prácticas y recomendaciones de expertos para cuidar tu salud renal en cualquier etapa.
Solicitar un donante vivo de riñón
Matt decidió que tenía que luchar por su futuro y el de su familia. Así que hizo algo que le resultaba incómodo: compartir su historia en Internet.
“Publiqué en Facebook que normalmente entro en esa red social para reírme con los memes y hacer check-in con mis amigos”, explicó. “Esta vez estaba allí porque necesitaba un riñón”.
En cuestión de días, más de 20 personas le enviaron mensajes diciendo que habían iniciado el proceso de evaluación para ser donantes vivos de riñón.
Una de esas respuestas procedía de alguien que había formado parte de la vida de Matt durante años.
“Hace casi dos décadas, un joven se me acercó durante una reunión de recuperación”, contó. “El joven no sabía cómo mantenerse sobrio y me pidió que le enseñara”.
Matt, que llevaba sobrio desde 2003, accedió a ayudarle.
“Se convirtió en una especie de tío para mis hijos”, dijo Matt. “Años más tarde, también respondió a mi petición de ayuda. Resultó ser un excelente candidato a donante de riñón y mi donante compatible perfecto”.
Y decidió donar.
“Pasé años aprendiendo que hay que ayudar a los demás sin esperar nada a cambio”, dijo Matt. “Y cuando más necesitaba ayuda, esa bondad me fue devuelta de la mejor manera posible”.
Habla con un mentor capacitado para obtener más información sobre la donación de riñón en vida.
Cuando se hizo necesaria la diálisis
Antes de que pudiera realizarse la operación de trasplante, el estado de salud de Matt empeoró de repente.
Acababa de volver de unas vacaciones en la playa con su familia. Mientras jugaba en el mar con sus hijos, se sentía bien. Al día siguiente, su médico revisó los resultados de sus análisis.
“No entendía cómo era posible que pudiera siquiera caminar”, dijo Matt. “Mi función renal había caído al 4%. Los médicos me colocaron un catéter en el cuello para realizarme una diálisis de urgencia”.
Afortunadamente, no duró mucho. Matt estuvo en diálisis durante unas seis semanas antes de recibir un trasplante de riñón el 15 de julio de 2019.
Tanto Matt como su donante se recuperaron bien.
La NKF está aquí para ayudarte, independientemente de en qué punto de tu proceso renal te encuentres. Mira los vídeos de pacientes y donantes reales para obtener más información.
La vida tras un trasplante de riñón
El trasplante le dio a Matt algo que en su día temió perder: tiempo.
“Al principio, me centré en vivir lo suficiente para ver a mi hijo menor graduarse en el instituto”, dijo. “Con el tiempo, mi forma de pensar cambió. Si voy a tener otros 15 años, van a ser los mejores 15 años de mi vida”.
Ahora, Matt da prioridad a crear recuerdos con su familia: viajar, pasar tiempo juntos y disfrutar de los momentos cotidianos.
“Disfrutar de la vida se ha convertido en una prioridad”, afirma. “Parte de ello consiste en compartir mi historia”.
Desde entonces, Matt ha dado una charla en el torneo Golf Classic de la NKF, ha ayudado a captar nuevos participantes para el torneo y ha recaudado fondos para que la NKF pueda seguir ayudando a más personas con enfermedad del riñón a llevar una vida plena.
Y su labor ya está marcando la diferencia.
“Mi amigo Steve se puso en contacto con mi donante para hablar sobre su donación. Steve acabó donando a su amigo Jim”, explicó Matt. “Otro amigo se está preparando para donar de forma anónima a alguien a quien nunca ha conocido”.
Este tipo de generosidad da esperanza a Matt y le recuerda por qué nunca dejará de dar a conocer la enfermedad del riñón y la donación renal en vida.
Descubre todas las formas en las que puedes colaborar con la NKF hoy mismo.



















