Nueva York, NY — 3 de diciembre de 2020 — La enfermedad del riñón es una crisis de salud pública y la National Kidney Foundation (NKF) insta a la Administración Biden-Harris a que la convierta en una prioridad máxima durante sus primeros 100 días en el cargo. La enfermedad del riñón, que afecta a 37 millones de adultos en EE. UU., se sitúa en la encrucijada de tres factores que marcarán la atención sanitaria durante la nueva Administración: es uno de los principales ejemplos de cómo una atención sanitaria de baja calidad provoca un sufrimiento humano evitable y un gasto enorme; ilustra la larga sombra que el racismo proyecta sobre la salud pública; y los pacientes con enfermedad del riñón, especialmente los de color, siguen siendo los más afectados por la pandemia de COVID-19.
“La mayoría de los casos de enfermedad del riñón y de falla renal pueden prevenirse si se detectan a tiempo”, afirmó Kevin Longino, director ejecutivo de la National Kidney Foundation y paciente con trasplante renal. “Intervenciones sencillas, gratuitas o de bajo coste, como el control del estilo de vida, los cambios en la dieta, la intervención farmacológica y el control de la presión arterial y la glucosa, pueden evitar la necesidad de diálisis. A pesar de la posibilidad de aplicar estrategias probadas de salud pública y atención sanitaria para mejorar los resultados, se presta poca atención a la enfermedad del riñón hasta que el paciente depende de la diálisis para sobrevivir. Eso debe cambiar”.
En un comunicado enviado a la Administración Biden-Harris a principios de esta semana, la NKF esbozó cuatro recomendaciones específicas para ayudar a resolver la crisis de salud renal del país:
Dar prioridad a los pacientes renales en su respuesta nacional al repunte de la COVID-19.
- Garantizar que los pacientes renales tengan acceso a equipos de protección individual, puedan pasar a la diálisis en casa cuando sea adecuado, accedan a la telesalud y a otros servicios para minimizar su riesgo de exposición, y tengan acceso prioritario a las vacunas y a los tratamientos.
- Los pacientes en diálisis corren un riesgo especialmente elevado de contraer la COVID-19, debido a la edad avanzada de la población, las numerosas comorbilidades subyacentes, la exposición en la comunidad y la imposibilidad de que los pacientes en diálisis mantengan el distanciamiento social en el centro de diálisis, donde pasan entre 11 – 12 horas a la semana en contacto cercano con otras personas.
- Según el resumen de datos sobre la COVID-19 de Medicare, los beneficiarios de Medicare con insuficiencia renal terminal (IRT) tienen casi cuatro veces más probabilidades de haber contraído la COVID-19 que los beneficiarios de edad avanzada o con discapacidad, y más de siete veces más probabilidades de ser hospitalizados. Los pacientes en diálisis que contraen la COVID-19 corren un riesgo extremadamente elevado de mortalidad a corto plazo, posiblemente superior al 20%.
Invertir en la salud renal.
- La inversión federal actual de nuestro país en salud renal es insuficiente, especialmente si se compara con el importante coste económico que la enfermedad del riñón supone para el programa de Medicare y otros programas sanitarios federales. La financiación destinada a la investigación relacionada con los riñones no ha seguido el ritmo de la dedicada a otras enfermedades, y la inversión en prevención, concientización pública y salud de la población es insignificante.
- La NKF insta a la Administración Biden-Harris a crear y financiar íntegramente un fondo especial para la enfermedad del riñón con el fin de subsanar las carencias en materia de investigación, concientización, innovación y prevención relacionadas con los riñones. Un componente central de dicho fondo especial sería la financiación de actividades de investigación, prevención y alcance destinadas a reducir las disparidades raciales y étnicas en la atención renal.
- Las personas negras o afroamericanas tienen casi cuatro veces más probabilidades, y los hispanos o latinos 1.3 veces más, de padecer falla renal en comparación con los estadounidenses blancos. Aunque solo representan el 13.5% de la población, las personas negras o afroamericanas constituyen más del 35% de los pacientes en diálisis.
Poner en marcha sin demora planes para crear una Oficina de Trasplantes dentro del Departamento de Salud y Servicios Humanos.
- El complejo sistema nacional de trasplantes de órganos está fragmentado, es ineficiente y carece de rendición de cuentas. Esta ineficiencia contribuye a que cada día mueran 12 pacientes renales mientras esperan un trasplante que les salve la vida. Una Oficina de Trasplantes dentro del Departamento de Salud y Servicios Humanos puede coordinar y armonizar mejor los intereses diversos y contrapuestos que contribuyen a las ineficiencias de nuestro sistema actual.
- Uno de los objetivos específicos de esta oficina debería ser abordar las importantes disparidades a las que se enfrentan los pacientes afroamericanos o negros y no blancos a la hora de acceder a un trasplante.
Ampliar y desarrollar la iniciativa “Advancing American Kidney Health”.
- En julio de 2019, la Administración Trump puso en marcha la iniciativa “Advancing American Kidney Health” (AAKH), una iniciativa de salud pública centrada en mejorar la vida de los estadounidenses que padecen enfermedad del riñón, ampliar las opciones para los pacientes y reducir los costos sanitarios.
- La NKF anima a la Administración Biden-Harris a mantener el Modelo de Opciones de Tratamiento para la Insuficiencia Renal Terminal (ETC) y los Modelos de Opciones de Atención Renal, diseñados para ralentizar la progresión de la enfermedad del riñón, ampliar el acceso de los pacientes a la diálisis en casa y aumentar el número de trasplantes renales.
- La NKF también anima a la nueva Administración a seguir desarrollando los pilares fundamentales de la AAKH y a ampliar el enfoque de la iniciativa hacia la infraestructura de salud pública para la enfermedad del riñón, las desigualdades en la atención renal, el acceso al trasplante renal, el apoyo a los compañeros de cuidado de pacientes en diálisis en casa y los enfoques innovadores para el tratamiento de la falla renal.
“La enfermedad del riñón es una afección sobre la que se puede actuar y, juntos, podemos cambiar la trayectoria de esta enfermedad”, añadió Longino. “NKF insta a la Administración Biden-Harris a que aplique nuestras recomendaciones durante sus primeros 100 días en el cargo para reducir la carga de la enfermedad del riñón a corto, medio y largo plazo”.
Datos sobre la enfermedad del riñón
Se estima que, en Estados Unidos, 37 millones de adultos padecen enfermedad del riñón crónica, y aproximadamente el 90% no sabe que la padece. Uno de cada tres adultos en EE. UU. corre el riesgo de padecer enfermedad del riñón. Entre los factores de riesgo de la enfermedad del riñón se incluyen: la diabetes, la presión arterial alta, las cardiopatías, la obesidad y los antecedentes familiares. Las personas de ascendencia negra o afroamericana, hispana o latina, indígena americana o nativa de Alaska, asiático-americana, o nativa de Hawái u otras islas del Pacífico tienen un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad del riñón. Las personas negras o afroamericanas tienen casi cuatro veces más probabilidades que los estadounidenses blancos de sufrir falla renal. Los hispanos tienen 1.3 veces más probabilidades que los no hispanos de sufrir falla renal.
La National Kidney Foundation (NKF) es la organización más grande, completa y con mayor trayectoria centrada en el paciente, dedicada a concientizar, prevenir y tratar la enfermedad del riñón en EE. UU. Para obtener más información sobre la NKF, visite www.kidney.org.