Una publicación en Facebook puede salvar una vida

June 05, 2023

Por: Jennifer Crammer-Miller

El 1 de octubre de 2021, Michele Hagel se ponía al día con su muro de Facebook. Tras echar un vistazo a las típicas publicaciones sobre noticias familiares, las vacaciones de sus amigos y novedades generales, una publicación le llamó la atención. Fue entonces cuando se enteró de que su compañero de trabajo en Medtronic y amigo, Mark Bubalo, necesitaba un riñón.

Michele y Mark llevaban varios años trabajando juntos, y la noticia le pilló por sorpresa. “Recordaba a Mark como una persona muy en forma y sana… que necesitara un trasplante de riñón simplemente no me parecía posible”, explicó Michele.

Las complicaciones renales de Mark comenzaron en la infancia. Más adelante, su médico le diagnosticó el síndrome de Alport (una enfermedad del riñón genética y progresiva). En 2019, su función renal se había deteriorado hasta tal punto que necesitaba un trasplante de riñón.

Pero recibir un riñón de la lista de espera de donantes requiere paciencia y tiempo. Mientras esperaba un riñón de un donante fallecido, Mark necesitaba tratamientos de diálisis para sobrevivir. Y este periodo de espera podía prolongarse hasta siete años.

Por eso, su médico le animó a buscar un donante vivo: para mejorar su salud, acortar la espera y reducir el desgaste que la diálisis supondría para su organismo.

Dudó. “No quería sentir que estaba ahí fuera suplicando a alguien que hiciera esto por mí”, dijo Bubalo. “Y mi médico me dijo: ‘No estás suplicando, no estás pidiendo. Solo estás contando tu historia’”.  

Este consejo de la Dra. Vanessa Humphreville, cirujana de trasplantes de M Health, le salvó la vida. Ella informó a Mark sobre el seminario web “La Pregunta y el Regalo más Grande” (BABG) de la National Kidney Foundation. (Este taller educativo proporciona a los pacientes herramientas para compartir su historia y ayuda a concientizar a la sociedad para conseguir más donantes vivos).

Facebook era una de esas herramientas recomendadas. Y unos meses más tarde, Mark reunió todo su valor y pulsó el botón de publicar. Para Mark, fue una publicación difícil de compartir. Escribió: “Muchos de los que me conocéis sabéis que no soy de los que comparten demasiados detalles personales. Y por mucho que quiera seguir luchando por mi cuenta, ya no es realista sin la ayuda de los demás. Así que ahora pido ayuda”. 

Esa publicación llegó a Michele y no dejaba de dar vueltas en su cabeza. “Recé una breve oración, casi sin pensar: Dios, por favor, ayuda a Mark a encontrar a alguien que sea su donante de riñón”.

La respuesta que Michele recibió a su oración no tardó ni unos segundos en llegar: “Michele, tú eres esa persona”.

“Mientras mi mente buscaba los contraargumentos más eficaces, tuve un recuerdo de una conversación que mi marido y yo habíamos tenido unos años antes. Estábamos de pie en nuestra cocina y hablábamos de cuál queríamos que fuera nuestro legado, cómo queríamos servir a los demás y qué diferencia queríamos marcar en la vida de otras personas. Le dije a mi marido, Andy: ‘Ya no quiero limitarme a cumplir con el trámite. Quiero vivir mi vida con intención y generosidad”, relató Michele.

Así que se propuso hacer precisamente eso.

Cuando le envió un mensaje a Mark para decirle que se había inscrito como donante, al principio él no se dio cuenta de lo que significaba. “Y luego, cinco o diez minutos más tarde, por fin me di cuenta”, dijo Mark.

A medida que avanzaba el exhaustivo proceso de evaluación de donantes, Michele se ponía al día con Mark al menos una vez al mes. A pesar de su constante actitud positiva, ella podía ver la carga que la enfermedad del riñón y la diálisis suponían para él.

Mark tenía que compaginar una agenda semanal rigurosa y agotadora. Tras sus jornadas laborales completas, le esperaban horas de tratamientos de diálisis en casa.

Ver cómo Mark se debilitaba aumentó la motivación de Michele, y supo que estaba tomando la decisión correcta.

En agosto, el coordinador de donantes de Michele le informó de que no era compatible directamente con Mark. Sin embargo, el equipo la aprobó para un programa de intercambio pareado. Este programa es como un intercambio de riñones. Su riñón salvaría a una persona compatible que lo necesitara y, a cambio, otro donante vivo, compatible con Mark, lo salvaría a él. Al conocer la noticia, Michele lloró de alegría. 

A continuación, un paciente renal de Portland, Oregón, recibió el riñón de Michele, y una joven de Minnesota donó su riñón a Mark. La generosidad de Michele hacia Mark se duplicó al salvar también la vida de un paciente de la costa oeste.

“Puedo decir con toda sinceridad que esta ha sido la mejor decisión que he tomado nunca. Y estoy muy agradecida de haber podido hacerlo”, afirmó Michele.

Obviamente, Mark también está agradecido.

Tras su trasplante el 1 de noviembre de 2022, Mark se sintió “increíble”, ya que su función renal mejoró al instante.

Antes de que la enfermedad del riñón de Mark avanzara, había sido un deportista activo que participaba en diversas carreras de resistencia. Ahora, con la salud recuperada gracias a la generosidad de Michele, vuelve a disfrutar de su forma física.

Mark recuerda sus dudas a la hora de compartir su historia y ha aprendido una profunda lección: las personas necesitan el apoyo mutuo para salir adelante en la vida.   

Michele está de acuerdo. “Estoy muy agradecida de haber tenido un riñón sano que donar, de haber podido hacerlo y de haber contado con el apoyo de mi familia y mis amigos…”   

Los donantes vivos y la bondad pueden surgir de lugares inesperados, incluso de Facebook. Y Mark y Michele, que antes eran compañeros de trabajo, ahora son mucho más que eso. Mark lo resume así: “Es una amiga increíble”.

Nota de la National Kidney Foundation: Si eres paciente renal y buscas recursos para encontrar un donante vivo, obtén más información sobre el programa “La Pregunta y el Regalo más Grande” (BABG) aquí. Si tienes preguntas sobre la donación viva, encontrarás información adicional aquí.

Este contenido se proporciona únicamente para el uso informativo y no se pretende como consejo médico o como sustituto del consejo médico de un profesional de la salud.
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