Última actualización: Septiembre 22, 2025
Revisado médicamente por: Equipo de Educación para Pacientes de la NKF
Infórmate sobre las opciones de tratamiento, los efectos secundarios, la alimentación y los cuidados diarios para las personas que padecen cáncer de riñón.
Vivir con cáncer de riñón
El tratamiento del cáncer de riñón incluye tanto la terapia médica como el cuidado del estilo de vida. Tras el diagnóstico, tu médico te explicará el tipo y la etapa de tu cáncer y te recomendará un plan de tratamiento. El tratamiento puede consistir en cirugía, medicamentos dirigidos, inmunoterapia o, en algunos casos, seguimiento activo.
Más allá del tratamiento, vivir con cáncer de riñón implica comprender cómo la enfermedad puede afectar a su vida cotidiana y qué puede hacer para mantenerse lo más sano posible. Esto incluye informarse sobre nutrición, formas seguras de mantenerse activo, cómo controlar los efectos secundarios y cómo afrontar el impacto emocional que supone un diagnóstico de cáncer.
Tu equipo de atención médica
La atención del cáncer de riñón suele implicar a un grupo de especialistas que colaboran para orientar tu tratamiento y velar por tu salud general. Entre los miembros de tu equipo de atención pueden figurar:
- Oncólogo: un médico especialista en cáncer que dirige su plan de tratamiento.
- Urólogo: un cirujano especializado en el tracto urinario y los riñones.
- Nefrólogo: un médico especialista en riñones que ayuda a controlar la función renal durante y después del tratamiento.
- Enfermera o enfermera especializada: proporciona cuidados diarios, responde a tus preguntas y te ayuda a controlar los síntomas.
- Dietista: un experto en nutrición formado en salud renal que puede ayudarte a elegir qué alimentos consumir durante el tratamiento.
- Trabajador social o asesor: Ofrece apoyo emocional y puede ponerte en contacto con recursos económicos o comunitarios.
- Compañeros de cuidado (familia o amigos): Le brindan apoyo diario, le ayudan con las citas médicas y le asisten en la gestión de los cuidados en casa.
Resumen del tratamiento
El tratamiento depende del tipo de cáncer de riñón, su etapa (lo avanzado que esté) y tu estado de salud general. Tu equipo médico puede recomendarte una o varias de las siguientes opciones:
- Cirugía: es el tratamiento más habitual para el cáncer de riñón. Mediante la cirugía se extirpa parte del riñón (nefrectomía parcial) o todo el riñón (nefrectomía radical). Si solo se extirpa un riñón, el otro suele asumir la función de ambos.
- Terapia dirigida: Estos medicamentos bloquean señales específicas que las células cancerosas utilizan para crecer y extenderse. A menudo se toman en forma de pastillas y pueden utilizarse si el cáncer se ha extendido o reaparece tras la cirugía.
- Inmunoterapia: este tratamiento ayuda al sistema inmune del organismo a detectar y atacar las células cancerosas de forma más eficaz. La inmunoterapia puede administrarse por vía intravenosa (a través de una vena) o mediante inyección.
- Radioterapia: Se utilizan rayos de alta energía para destruir las células cancerosas o reducir el tamaño de los tumores. La radioterapia no suele ser el primer tratamiento para el cáncer de riñón, pero puede utilizarse para aliviar el dolor o controlar el cáncer que se ha extendido.
- Vigilancia activa: Si el tumor es muy pequeño y no causa problemas, el médico puede recomendar revisiones periódicas y pruebas de imagen en lugar de iniciar el tratamiento de inmediato. Este enfoque puede ser el más adecuado para personas mayores o con otras afecciones de salud.
Medicamentos
Los nuevos medicamentos han mejorado el pronóstico de las personas con cáncer de riñón. Estos tratamientos no curan el cáncer, pero pueden ayudar a ralentizar o detener su crecimiento, reducir el tamaño de los tumores y, en algunos casos, prolongar la vida de los pacientes. Tu médico puede recomendarte medicamentos por sí solos, en combinación o tras una intervención quirúrgica si el cáncer reaparece. Los principales tipos son:
Terapia dirigida:
- Estos medicamentos bloquean señales específicas que las células del cáncer de riñón utilizan para crecer y extenderse.
- También pueden cortar el suministro de sangre que los tumores necesitan para crecer.
- La mayoría de los fármacos dirigidos son comprimidos que se toman en casa.
- Entre los efectos secundarios más comunes se encuentran la presión arterial alta, la diarrea, el cansancio o cambios en la piel o el cabello.
Inmunoterapia:
- Este tratamiento ayuda al sistema inmune a reconocer y atacar las células cancerosas.
- Se puede administrar mediante una infusión (por vía intravenosa) en una clínica u hospital.
- Algunos tratamientos de inmunoterapia pueden administrarse mediante una inyección subcutánea (bajo la piel) en el abdomen (barriga) o en el muslo. La inyección dura entre 3 – 5 minutos y puede administrarse en una clínica o en la consulta del médico. Administrar la inmunoterapia de esta forma puede resultar más cómodo y menos invasivo, por lo que quizá quieras preguntar a tu equipo sanitario si la vía subcutánea es una opción para ti.
- La inmunoterapia puede utilizarse sola o combinada con terapia dirigida.
- Los efectos secundarios pueden incluir síntomas similares a los de la gripe, erupciones cutáneas o hinchazón, aunque algunas personas presentan reacciones inmunitarias más intensas.
Los médicos deciden qué medicamento utilizar en función del tipo y la etapa del cáncer de riñón, su estado de salud general y el funcionamiento de sus riñones.
Cómo manejar los efectos secundarios
Estos medicamentos pueden tener efectos secundarios. Por eso, es importante que comentes tus experiencias con tu médico y tu equipo sanitario, incluyendo cualquier síntoma nuevo o que empeore. Escucha nuestro episodio del podcast Hot Topics in Kidney Health para obtener más información y consejos útiles.
Alimentación para personas con cáncer de riñón
- Una alimentación adecuada puede ayudar a tu cuerpo durante el tratamiento y la recuperación del cáncer de riñón. Una buena nutrición puede ayudarte a mantenerte fuerte, a mantener tu peso y a controlar los efectos secundarios, como la fatiga o la pérdida de apetito.
- Céntrate en las frutas, las verduras y los cereales integrales: estos alimentos aportan vitaminas, minerales y fibra que ayudan a tu cuerpo a recuperarse y a mantener los niveles de energía.
- Elige fuentes de proteínas magras, como el pescado o las legumbres: las proteínas ayudan a reparar los tejidos y mantienen los músculos fuertes. Otras buenas opciones son el pollo sin piel, el tofu, los huevos o los lácteos bajos en grasa (si te lo recomienda tu médico).
- Limita el consumo de sal y de alimentos procesados: un exceso de sodio puede agravar la presión arterial alta y la hinchazón. Intenta condimentar con hierbas, limón o especias en lugar de sal.
- Pide cita con un dietista especializado en la enfermedad del riñón: las necesidades nutricionales pueden variar en personas en diálisis o con función renal reducida. Un dietista especializado en la enfermedad del riñón puede ayudarte a elegir los alimentos adecuados para tu situación.
Durante el tratamiento, es posible que notes cambios en el apetito o en el sabor. A veces puede ayudar comer raciones más pequeñas y con mayor frecuencia, beber suficientes líquidos y probar nuevos alimentos.
Consejos para alimentarse durante el tratamiento
- Toma comidas ligeras o tentempiés cada 2 – 3 horas en lugar de tres comidas copiosas.
- Pruebe alimentos blandos y fáciles de digerir si se siente cansado o tiene náuseas.
- Ten a mano tentempiés saludables (como yogur, frutos secos o fruta).
- Bebe agua con frecuencia, pero a pequeños sorbos si te sientes lleno.
- Si la comida te sabe diferente, prueba a añadir hierbas, especias o adobos para mejorar el sabor.
- Pregunta a tu médico o dietista si los batidos nutricionales o los suplementos son adecuados para ti.
Ejercicio
Mantenerse activo durante y después del tratamiento puede ayudarte a sentirte con más fuerzas, reducir la fatiga y mejorar tu estado de ánimo. Incluso el ejercicio suave puede marcar la diferencia.
- Ejercicio de intensidad ligera a moderada: actividades como caminar, practicar yoga suave o hacer estiramientos pueden ayudarte a mantener la flexibilidad de los músculos y las articulaciones.
- Aumenta la intensidad poco a poco: Empieza con sesiones cortas, de entre 5 – 10 minutos al día, y ve aumentando la duración a medida que te sientas con fuerzas.
- Ejercicios de fuerza y equilibrio: Las pesas ligeras, las bandas elásticas o los ejercicios de equilibrio pueden ayudar a prevenir la pérdida de masa muscular y reducir el riesgo de caídas.
- Escucha a tu cuerpo: es normal sentirse cansado, pero detente si te sientes mareado, te falta el aliento o tienes dolor.
- Consigue la autorización médica: consulta siempre a tu médico antes de empezar o cambiar tu rutina de ejercicio, especialmente si te has sometido a una operación u otros tratamientos.
La actividad física regular también puede ayudar a reducir el estrés y favorecer un sueño saludable. Incluso una pequeña cantidad de actividad diaria puede resultar beneficiosa.
Preguntas que debes hacerle a tu médico
- ¿Cuáles son las mejores opciones de tratamiento para mi tipo y etapa de cáncer de riñón?
- ¿Cuáles son los beneficios y los riesgos de cada tratamiento?
- ¿Qué efectos secundarios debo esperar y cómo se pueden controlar?
- ¿Debería acudir a un dietista especializado en enfermedades renales para que me ayude a elegir qué alimentos tomar durante el tratamiento?
- ¿Es seguro para mí hacer ejercicio? ¿Qué tipo de actividades me recomienda?
- ¿Hay algún ensayo clínico en el que pueda participar?
- ¿Cómo sabremos si el tratamiento está funcionando?
- ¿Qué cuidados de seguimiento o pruebas de imagen necesitaré después del tratamiento?

















