January 20, 2026
El riesgo de padecer cáncer de piel es considerablemente mayor en las personas que reciben el riñón que en el resto de la población. Descubre por qué y cómo protegerte.
ÍNDICE
- Por qué las personas que reciben el riñón corren un mayor riesgo
- Tipos de cáncer de piel
- Tratamientos contra el cáncer de piel
- Cómo prevenir el cáncer de piel tras un trasplante de riñón
- 1. Toma medidas de protección solar
- 2. Acudir periódicamente al dermatólogo
- 3. Realiza revisiones periódicas de la piel
- Recibe apoyo en tu proceso de tratamiento renal
Por qué las personas que reciben el riñón corren un mayor riesgo
Las personas que reciben el riñón corren un mayor riesgo de padecer cáncer de piel debido a los medicamentos inmunosupresores que deben tomar para evitar el rechazo.
“Estos medicamentos evitan que el organismo ataque al riñón”, explicó la Dra. Cerrene Giordano, dermatóloga y cirujana. “Pero también merman algunas de las defensas naturales del organismo frente a enfermedades como el cáncer y las infecciones”.
Cuando el sistema inmune se debilita, factores ambientales como la exposición al sol pueden facilitar el desarrollo de células anormales. Sin una respuesta inmunitaria fuerte que identifique y destruya esas células, el riesgo de cáncer de piel aumenta.
“No todos los medicamentos para el trasplante conllevan el mismo riesgo”, señaló la Dra. Giordano. “Algunos tienen una relación más estrecha con el cáncer de piel que otros”.
Tu equipo de trasplante seleccionará cuidadosamente los medicamentos que, en su opinión, ofrezcan a tu riñón las mejores posibilidades de prosperar, al tiempo que se mantiene el equilibrio de tu salud general.
Mira los vídeos realizados por personas que reciben el riñón para saber qué puedes esperar durante el primer año después del trasplante y en adelante.
Tipos de cáncer de piel
Según el Dr. Giordano, los receptores de un trasplante de riñón tienen más probabilidades de desarrollar uno de los siguientes tipos de cáncer de piel.
- Carcinoma de células escamosas (CCE): El CCE es el cáncer de piel más frecuente y agresivo en los pacientes trasplantados. El CCE se origina en las células escamosas planas situadas cerca de la superficie de la piel. Puede presentarse en forma de manchas escamosas, llagas abiertas o protuberancias y puede extenderse rápidamente si no se trata.
- Carcinoma basocelular (CBC): un cáncer de piel de crecimiento más lento que se origina en las células de la base de la capa externa de la piel. El CBC suele presentarse como un bulto, una mancha rosada o una llaga que no cicatriza; es menos agresivo, pero aún así requiere un tratamiento inmediato.
- Melanoma: el cáncer de piel más peligroso, el melanoma surge de las células productoras de pigmento llamadas melanocitos. Puede presentarse como un lunar nuevo o que cambia de aspecto, con bordes irregulares o varios colores. Aunque es menos frecuente en pacientes con trasplante, puede extenderse rápidamente.
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Tratamientos contra el cáncer de piel
El tratamiento del cáncer de piel tras un trasplante de riñón requiere una coordinación minuciosa entre el equipo de dermatología y el de trasplantes.
Los tratamientos contra el cáncer de piel incluyen:
- Extirpación quirúrgica (resección): elimina las células cancerosas junto con parte de la piel sana para garantizar que no quede ninguna célula cancerosa.
- Cirugía de Mohs: una técnica quirúrgica más precisa que extirpa la piel capa por capa. Preserva la piel sana y reduce el riesgo de recidiva.
- Radioterapia: se utiliza cuando la cirugía no es posible o para tratar un cáncer que se ha extendido.
- Tratamientos tópicos o crioterapia: uso de cremas o tecnología de congelación para extirpar cánceres de piel en fase inicial o superficiales.
- Inmunoterapia o terapia dirigida: para cánceres de piel avanzados o que se están extendiendo. Este tratamiento requiere un manejo cuidadoso en pacientes con trasplante debido a la inmunosupresión.
“Me sometí a una extirpación quirúrgica de un melanoma. Afortunadamente, se detectó a tiempo”, afirmó Risa Simon, persona que recibe el riñón. “La cirugía fue sencilla. Me anestesiaron la zona y extirparon el cáncer. Solo duró quince minutos”.
1. Toma medidas de protección solar
Protegerse de la exposición directa al sol, sobre todo entre las 10 de la mañana – 4 de la tarde, cuando los rayos UV son más intensos, es fundamental para la salud de la piel.
Para proteger tu piel:
- Sal al aire libre durante las horas en las que los rayos UV son más débiles.
- Utiliza un protector solar de amplio espectro con un FPS de 30 o superior en toda la piel expuesta, incluso en días nublados. Vuelve a aplicarlo cada dos horas o después de nadar o sudar.
- Lleva ropa protectora, sombreros de ala ancha y gafas de sol con protección UV.
- Evita las camas solares.
2. Acudir periódicamente al dermatólogo
La detección temprana mediante revisiones médicas frecuentes permite detectar los cánceres de piel antes de que crezcan o se extiendan.
“También recomiendo hacerse una revisión para detectar el cáncer de piel antes del trasplante”, afirma Kent Bressler, persona que recibe el riñón. “El simple hecho de haber estado expuesto al sol en el pasado ya supone un riesgo”.
Acude al menos una o dos veces al año a un dermatólogo con experiencia en pacientes que han recibido un trasplante para que te realice un examen cutáneo completo. Si tienes antecedentes de cáncer de piel, es posible que debas acudir con mayor frecuencia.
3. Realiza revisiones periódicas de la piel
Revisa tu piel una vez al mes para detectar cualquier mancha nueva o que haya cambiado, lunares o llagas que no se curen. Fíjate en los cambios de tamaño, forma, color o textura.
“No des por sentado que un pequeño lunar o una peca no son cancerosos”, dijo Risa. “Me examino con frecuencia y, por lo general, acudo al dermatólogo cada tres meses para que revise las manchas que encuentro”.
Informa inmediatamente a tu dermatólogo de cualquier mancha sospechosa.
Recibe apoyo en tu proceso de tratamiento renal
Enfrentarse al cáncer de piel o a un mayor riesgo de desarrollarlo tras un trasplante de riñón puede resultar abrumador, pero no tienes por qué afrontarlo solo.
- Únete a NKF Peers: habla en privado con alguien que haya pasado por lo mismo.
- Únete a la comunidad de trasplantados en línea de la NKF: participa de forma anónima en conversaciones, haz preguntas y encuentra apoyo.
- Busca tu oficina local: conecta con tu comunidad de pacientes renales en persona.


















