Depresión y enfermedades crónicas: 5 formas de afrontarlas

May 27, 2015

<p><span class="s1">Tanto si te acaban de diagnosticar una enfermedad del riñón como si llevas mucho tiempo conviviendo con ella, es probable que hayas pasado por momentos de bajón anímico. La depresión es frecuente en las personas con enfermedades crónicas, y la enfermedad del riñón no es una excepción<b>. </b><a href="/content/depression-and-chronic-illness-5-ways-cope"><span class="s2"><b>Descubre cinco consejos para afrontar</b></span></a> cómo te sientes.</span><span style="line-height: 20.7999992370605px;">  </span></p>

Tanto si te acaban de diagnosticar una enfermedad del riñón como si llevas mucho tiempo conviviendo con ella, es probable que hayas pasado por momentos de ‘bajón’ anímico. La depresión es frecuente en las personas con enfermedades crónicas, y la enfermedad del riñón no es una excepción. Es muy habitual sentirse triste, asustado, frustrado o enfadado ante una enfermedad crónica. También es normal que tus emociones y sentimientos cambien a lo largo del proceso de diagnóstico y tratamiento.

Si te sientes triste y abrumado por tu enfermedad del riñón, ¿significa eso que estás deprimido? ¿Cuándo debes buscar ayuda? Para ayudar a los pacientes a gestionar la depresión y la tristeza, la National Kidney Foundation ofrece cinco consejos para distinguir entre la “tristeza renal” y la depresión, así como formas de afrontarla.

Estos consejos se centran en ti, la persona que padece una enfermedad del riñón crónica. Hemos recibido muchos comentarios que indican que tus seres más cercanos pueden experimentar sentimientos similares a los tuyos. Los próximos artículos de esta serie se centrarán en tu familia y en cómo vivir con una enfermedad crónica suele ser un “asunto familiar”.

  1. Conoce los síntomas. La enfermedad del riñón avanzada y la depresión comparten muchos de los mismos síntomas. Entre ellos se incluyen la fatiga, los problemas de sueño, la falta de apetito y la dificultad para concentrarse.150 experimentas estos síntomas, no significa necesariamente que estés deprimido, pero es importante que hables con tu equipo sanitario para averiguar qué los está provocando. Sentirse triste de vez en cuando es normal, especialmente si estás lidiando con una enfermedad crónica. A veces, estos sentimientos pueden ser temporales o fugaces, y otras veces pueden durar más tiempo. Si su tristeza no remite al cabo de varias semanas, hable con un miembro de su equipo sanitario, que podrá ayudarle a determinar si sus síntomas están relacionados con la falla renal o si está sufriendo depresión. Otros síntomas adicionales de la depresión incluyen dificultad para realizar actividades que normalmente le gustan, sentimientos de culpa, vergüenza, inutilidad o desesperanza, llanto, tristeza o irritabilidad, alejamiento de amigos o familiares y pensamientos de autolesión.
     
  2. No tengas miedo de pedir ayuda. Aunque la depresión es frecuente en los pacientes renales, ¡la buena noticia es que se trata muy bien! Tu equipo sanitario puede ayudarte a encontrar apoyo adicional y formas de afrontar la situación, lo que podría incluir medicación, asesoramiento psicológico u otras estrategias. Buscar ayuda no significa que estés “loco” o que seas débil. De hecho, es una señal de fortaleza comprender que necesitas ayuda y pedirla. Con el apoyo adecuado, puedes aprender a superar los síntomas depresivos y convertirte en una persona más fuerte y sana.
     
  3. Habla de ello. Recuerda que no estás solo. Confiar en alguien y buscar asesoramiento puede ayudarte a aliviar la carga que llevas sobre los hombros. Relacionarte con amigos y familiares también es importante, ya que contar con una red de apoyo sólida puede ayudarte a afrontar mejor los sentimientos que estás experimentando. La National Kidney Foundation ofrece un programa de mentores llamado “NKF Peers” para poner en contacto a personas que buscan apoyo con otras que ya han pasado por lo mismo. Este programa ayuda a quienes se están preparando para la diálisis o un trasplante, así como a quienes ya están en diálisis o han recibido un trasplante.
     
  4. Sé paciente e intenta mantener una actitud positiva. Piensa en lo que no ha cambiado desde que enfermaste. Recuerda las cosas positivas de tu vida y aquellas por las que te sientes agradecido. Incluso con el tratamiento, ten en cuenta que puede llevar tiempo que tu estado de ánimo mejore gradualmente, no de forma inmediata.
     
  5. Resérvate tiempo para ti mismo. La enfermedad del riñón y la falla renal pueden afectar al tiempo que dedicas a tus relaciones, al trabajo y al ocio, pero intenta establecer límites en torno a la enfermedad. No permitas que la enfermedad del riñón acapare todos tus pensamientos y actividades. A algunas personas les resulta difícil lidiar con el tiempo que dedican a la diálisis porque sienten que se están perdiendo oportunidades de hacer otras cosas. Intenta sacar tiempo para estar con amigos y familiares. Además, intenta dormir 8 horas al día y no subestimes el poder del ejercicio, que libera endorfinas —sustancias químicas que, según se ha demostrado, mejoran el estado de ánimo y reducen la sensación de dolor—.
Este contenido se proporciona únicamente para el uso informativo y no se pretende como consejo médico o como sustituto del consejo médico de un profesional de la salud.
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