August 15, 2017
<div><span>El</span> 7 de marzo de 2016 fue un día del que me sentí muy orgulloso. Doné un riñón a alguien que lo necesitaba. No era algo que tuviera en mi lista de cosas que hacer antes de morir. Pero después de leer un artículo sobre un amigo de mi ciudad natal, New Prague, Ed Hrabe, que necesitaba un riñón, pensé: “¿Por qué no voy a hacerme las pruebas?”.</div>
Por David Sticha, donante de riñón
El 7 de marzo de 2016 fue un día del que me sentí muy orgulloso. Doné un riñón a alguien que lo necesitaba. No era algo que tuviera en mi lista de cosas que hacer antes de morir. Pero después de leer un artículo sobre un amigo de mi ciudad natal, New Prague, Ed Hrabe, que necesitaba un riñón, me hice la pregunta: “¿Por qué no voy a hacerme las pruebas?”. Mi maravillosa esposa, Jean, me inspiró, ya que ella misma se sometió a las pruebas para donar un riñón hace varios años. No era para nadie que conociera, sino para cualquier persona. Le encontraron un quiste en uno de sus riñones, nada realmente grave, pero suficiente para impedir la donación.
Me puse en contacto con el Abbott Northwestern Hospital, donde atendían a Ed, y hablé con la coordinadora de trasplantes renales, Susan Gust. Seis meses después, me dieron el visto bueno para donar un riñón. Sin embargo, resultó que una amiga de Ed, Ann Sletten, también se presentó para hacerse las pruebas y resultó ser una donante más compatible. Así que Ann acabó siendo quien donó su riñón a Ed. Bueno, eso fue una buena noticia, pero yo me sentía un poco egoísta y triste por no poder donarle mi riñón a Ed.
No tardé mucho en decidir, tras hablarlo con mi mujer, Jean, que donaría mi riñón de repuesto a un desconocido. Utilicé la palabra ‘desconocido’ a la ligera, porque aunque para mí pueda ser un desconocido, probablemente sea un hermano, una hermana, un hijo, una hija, una madre, un padre o un amigo para alguien. Jean y yo compartíamos la misma actitud: que Dios nos había dado dos riñones sanos, pero que solo necesitábamos uno. Mi riñón de repuesto era para alguien que tuviera dos riñones enfermos.
Por favor, plantéate donarlo algún día. Puede que hoy no sea un buen momento, quizá tengas compromisos familiares o laborales, pero piénsalo algún día. Como puedes ver, no hace falta ser joven para donar. Si necesitas un riñón o te gustaría informarte sobre la posibilidad de donar uno, hay muchos buenos hospitales en el área de las Ciudades Gemelas y en Minnesota. Las redes sociales son una buena forma de difundir el mensaje.
Antes mencioné que mi mujer se sometió a las pruebas para donar un riñón, pero su solicitud fue denegada. Pues bien, me alegra decir que recientemente se ha vuelto a someter a las pruebas y, esta vez, ha recibido el visto bueno para donar su riñón de reserva. Por último, han pasado dieciséis meses y me siento de maravilla. De hecho, tres días después de la operación ya me sentía de maravilla. Volvería a hacerlo sin dudarlo si tuviera otro de sobra. Estoy emocionado por mi mujer, pero aún más por el receptor, sea quien sea. Le cambiará la vida.


















