December 01, 2020
En busca de esperanza y optimismo en tiempos difíciles, la gente suele citar esta frase emblemática del Sr. Rogers: “Busca a quienes ayudan”. Taylor Pikkarainen, una enfermera itinerante de 27 años afincada en las Ciudades Gemelas, es un claro ejemplo de lo que él quería decir. Como heroína sanitaria en primera línea, se dedicó por completo a los pacientes de COVID en Nueva Jersey entre abril – junio. Luego, en julio, como heroína bondadosa para una familia agradecida, donó su riñón a un niño de dieciocho meses llamado Bodie.
Bodie Hall nació con síndrome nefrótico congénito y, mucho antes de cumplir un año, sus riñones empezaron a fallar. Por desgracia, los padres de Bodie, Gloria y Brandon Hall, no podían donar sus riñones para ayudar a su hijo. (Brandon no era compatible y Gloria ya había donado su riñón a su hija mayor, que padece la misma enfermedad que Bodie.) Por eso, la Clínica de Trasplantes de la Universidad de Minnesota les aconsejó que buscaran un donante vivo a través de las redes sociales. Y así lo hicieron.
La cuñada de Taylor (una amiga de la madre de Bodie) le enseñó a Taylor la publicación de Facebook. Conmovida por las dificultades y la inocencia de este niño pequeño (del que dijo que “es lo más bonito del mundo”), Taylor se informó al instante sobre lo que implicaba ser donante. La familia Hall está más que agradecida de que se haya informado tan rápido. Treinta minutos más tarde, convencida de que los riesgos eran mínimos y de que podría llevar una vida perfectamente sana con un solo riñón, hizo clic en el enlace y rellenó el cuestionario de donantes. Su cuñada se sentó a su lado y le dijo: “¿Taylor? ¿Estás segura?”.
Cuando le preguntaron si tenía alguna duda sobre la decisión, Taylor respondió: “Mi actitud era que, si tenía que pasar, pasaría. Estaba dispuesta a dejar que el proceso siguiera su curso...”.
Ese siempre ha sido su estilo. Se lanza a ayudar, tal y como hizo cuando trató a pacientes con coronavirus en la costa este. Así que se fue a casa y compartió su rápida y generosa decisión con su marido, diciéndole: “Hoy he rellenado un cuestionario para donar mi riñón a Bodie”.
Como te puedes imaginar, lo primero que dijo fue: “¡¿Qué?!”. Después de que ella le explicara durante treinta minutos todo lo relacionado con la donación de riñón y de que él se diera cuenta de que ella no correría ningún riesgo significativo, se mostró de acuerdo.
El 7 de julio, dos días antes de las operaciones, Taylor y los Hall se reunieron con grandes sonrisas. Aunque Bodie iba de un lado a otro con su bomba de alimentación, sin saber lo que significaría para él el regalo que Taylor le iba a hacer, sus padres y Taylor compartían la alegría por el futuro de Bodie. Además, Gloria compartió con Taylor su experiencia como donante de riñón, ayudándola a gestionar sus expectativas y a sentirse más tranquila. Las operaciones tuvieron lugar el 9 de julio, el día en que Taylor cumplía 27 años. El día en que normalmente recibía regalos, ella regaló la vida.
Taylor, una deportista que entrena entre seis y siete veces a la semana, lo que más le preocupaba era perderse sus actividades habituales tras la operación. Pero su recuperación fue más fluida y rápida de lo que esperaba. Al principio, dio pequeños paseos durante un par de días; una semana después, disfrutó de un fin de semana entre chicas. Retomó sus entrenamientos en un plazo de tres – cuatro semanas y, antes de que se diera cuenta, volvió a su rutina de levantamiento de pesas. Sabía que no debía forzar, pero también sabía que su cuerpo le diría si estaba exagerando, y se sentía estupendamente.
Todo indica que Bodie también se encuentra de maravilla. Antes de la operación, no podía hablar, caminar ni comer. Ahora, Bodie tiene un vocabulario en expansión, da sus primeros pasos y disfruta de diversos alimentos. Taylor realiza un ‘check-in’ con alegría para mantenerse al tanto de sus nuevos logros.
En un principio, Taylor no tenía pensado contarle a mucha gente lo de su donación. Pero la inspiradora historia de Taylor y Bodie ha suscitado una oleada de reacciones de todo el mundo. Taylor, como una heroína humilde, pensó que donaría y se olvidaría del asunto. Pero la familia Hall nunca lo olvidará, porque, mientras Taylor vuelve a su vida normal, le ha dado a Bodie un regalo extraordinario: la oportunidad de tener una vida normal. Así que ahora Bodie encarna la esperanza inherente al mensaje del Sr. Rogers. En tiempos difíciles, hay personas maravillosas dispuestas a ayudar. Solo hay que preguntarle a la familia Hall: Taylor Pikkarainan es un ejemplo brillante de que, donde hay personas dispuestas a ayudar, hay esperanza.
Historia escrita por: Jennifer Cramer-Miller

















