October 06, 2022
Antes de 2018, Jessica Figueroa mantenía una relación tóxica y trabajaba muchas horas para cuidar de su familia. Al final, el estrés y la intensa carga de trabajo hicieron que enfermara gravemente. Aunque la enfermedad fue dura, le dio a Jessica la fuerza necesaria para tomar decisiones difíciles en pro de su salud y su felicidad. Rompió la relación, encontró un trabajo que le permitía conciliar la vida laboral y personal, y empezó a comer de forma más saludable.
Durante un tiempo, la salud de Jessica mejoró. Se sentía mejor de lo que se había sentido en mucho tiempo. Sin embargo, a finales de año volvió a enfermar y nadie conseguía averiguar por qué.
El diagnóstico de lupus de Jessica
Jessica tuvo que someterse a seis meses de pruebas y frecuentes visitas al hospital hasta que le diagnosticaron lupus y nefritis lúpica.
“Con el lupus, la gente suele recibir diagnósticos erróneos. Es una enfermedad que puede camuflarse. La única razón por la que trataron mi caso es que se dieron cuenta de que los esteroides hacían que los problemas desaparecieran”, explicó Jessica. “Poco a poco, mis médicos decidieron hacerme otras pruebas para detectar enfermedades autoinmunes y, finalmente, me diagnosticaron lupus”.
A pesar del tratamiento, Jessica entró en etapa terminal de enfermedad del riñón y necesitó diálisis de urgencia en mayo de 2019. Pasó dos meses en el hospital tratando de recuperarse de la acidosis metabólica y la presión arterial alta.
“Me di cuenta de que estaba empeorando. No podía hacer cosas sencillas como cocinar o abrir tarros, y ni siquiera podía manejar mi coche ni conducir”, explicó Jessica. “Mi lupus tomó el control. Se volvió muy agresivo y atacó mis riñones porque no lo tratamos con la suficiente rapidez. Por suerte, mi familia y mi marido siempre estuvieron a mi lado ayudándome para que pudiera mejorar. Lo di todo por mi salud. Me aseguré de comer bien, de tomar la medicación correctamente y de respetar las restricciones de ingesta de agua”.
La determinación de Jessica dio sus frutos; sus riñones volvieron a la etapa 3 y pudo dejar la diálisis. Su lupus entró en remisión.
Entonces llegó la COVID-19
Jessica siguió esforzándose por controlar su salud siguiendo una dieta baja en acidez, haciendo ejercicio y tomando la medicación según las indicaciones de los médicos. Le iba increíblemente bien hasta que contrajo la COVID-19 a finales de 2020, lo que provocó un deterioro de su función renal.
Durante el año y medio siguiente, Jessica y su equipo sanitario lograron mantener a raya la falla renal, pero la situación empeoró en marzo de 2022. Ahora se encuentra en la etapa 4 y su función renal se está deteriorando rápidamente.
“Tuve que someterme a una intervención quirúrgica para que me crearan una fístula en el brazo izquierdo, con el fin de estar preparada para futuras sesiones de diálisis”, explica Jessica. “Ha sido una montaña rusa y ahora estoy recibiendo quimioterapia como último recurso, ya que nada más está funcionando. Me estoy preparando para un trasplante en el futuro”.
Luchando con fuerza, concientizando y disfrutando de la vida

Jessica mantiene ahora una relación sana y centra su energía en sus hijos, en su estilo de vida y en ayudar a personas con enfermedades invisibles como la suya.
“Al igual que la enfermedad del riñón, el lupus no es una enfermedad que la gente pueda ver. Es invisible: por fuera parece que no te pasa nada. La gente ni siquiera nota que tengo ningún problema hasta que estoy en el hospital”, explica Jessica. “Para una persona normal, alguien puede parecer estar bien, pero por dentro no lo está. Por eso estoy escribiendo un libro para ayudar a la gente a comprender cómo es esta enfermedad”.
Además de trabajar en su libro, Jessica está aprovechando su actitud positiva para concientizar y dar esperanza a otras personas que viven con lupus y nefritis lúpica.
“Sin duda soy una persona extremadamente positiva. Voy a seguir luchando. Mi esperanza es concientizar mucho más, recaudar fondos y promover la prevención precoz y más recursos para ayudar a las personas a informarse sobre estas enfermedades”, afirmó Jessica. “El lupus y la enfermedad del riñón son solo parte de mi trayectoria y me he dado cuenta de que, si esto nunca hubiera ocurrido, nunca habría conocido a tanta gente maravillosa por el camino”.
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