Recibir un milagro

September 25, 2023

En 1 de junio de 2019, Danny Craig estaba de vacaciones con su familia en Florida. Era su primera noche allí y tenía pensado preparar una cena sustanciosa para dar comienzo a su estancia. De repente, le invadió una oleada de cansancio que le hizo casi imposible seguir la receta. Entonces empezó a toser sangre. Sabía que algo iba mal, pero no quería acudir al médico hasta que volviera a casa. Sin embargo, su mujer y su hija —ambas enfermeras tituladas— le instaron inmediatamente a ir al hospital.

El médico que atendió a Danny mientras estuvo ingresado en el hospital de Fort Lauderdale resultaba estar familiarizado con el síndrome de Goodpasture, una enfermedad autoinmune poco frecuente en la que el sistema inmune ataca los pulmones y los riñones, confundiendo ciertas proteínas de esos órganos con invasores extraños. La fatiga extrema y la tos con sangre son algunos de los signos clásicos de este trastorno. Además, los riñones de Danny ya no filtraban la sangre correctamente.

El médico le prescribió a Danny un tratamiento para el síndrome de Goodpasture, y Danny permaneció en la UCI durante dos semanas más. Durante su estancia allí, también se sometió a 18 sesiones consecutivas de plasmaféresis, un proceso que elimina el plasma nocivo de la sangre y lo sustituye por plasma sano.

A pesar del grave diagnóstico, el tratamiento exhaustivo y un momento crítico en el que su supervivencia era incierta, Danny se propuso salir adelante. “Sabía que tenía [el síndrome de Goodpasture]; estaba muy enfermo”, dijo, “pero sabía que tenía que seguir luchando”. Algunos de sus familiares también se quedaron con él y le apoyaron durante todo el tratamiento en Florida. Estaba agradecido de que los conocimientos de su mujer le permitieran ser su defensor y hacer las preguntas adecuadas sobre su atención médica.

Cuando Danny pudo volver a casa, ingresó en un hospital de Toledo, donde pasó un mes más para tratar la insuficiencia renal. También se sometió a sesiones de diálisis de cuatro horas, tres veces por semana. En marzo de 2020 lo incluyeron en la lista de espera para un nuevo riñón y lo llamaron siete veces para un posible trasplante. A la séptima vez, pudo recibir un riñón de un donante.

Danny recuerda haber visto a muchísima gente durante su periodo de diálisis que no llegó a recibir un riñón, incluidos algunos amigos que había hecho. Por eso, Danny anima a todas las personas que puedan convertirse en donantes a que lo hagan. Un mayor número de donantes podría suponer una espera más corta para quienes necesitan desesperadamente un trasplante. A quienes padecen una enfermedad del riñón, Danny les dice: “Tenéis que creer en vosotros mismos y no rendiros nunca”. También destaca la importancia de recurrir a las redes de apoyo para obtener ayuda y ánimo.

Actualmente, Danny lleva un estilo de vida activo. Incluso durante el tratamiento, el ejercicio le hacía sentir mejor tanto física como mentalmente. Camina cinco millas al día y ha conseguido recuperar un peso saludable tras haber perdido tanto a causa de su enfermedad. “Me ocurrió un milagro”, recuerda Danny, “y me esforcé por mantenerlo”.

También participa en la “Kidney Walk” de Toledo y lidera su propio equipo, llamado “Big D’s Team”. Hace varios meses pasó a formar parte de la junta directiva de la NKF como defensor de la causa y quiere implicarse aún más con la organización en los próximos años.

Este contenido se proporciona únicamente para el uso informativo y no se pretende como consejo médico o como sustituto del consejo médico de un profesional de la salud.
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