KAPP pone en práctica las recomendaciones de la conferencia de la NKF sobre el rechazo renal

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<div><span>La Red de Obtención y Trasplante de Órganos (OPTN) ha anunciado la puesta en marcha del </span><a href="https://optn.transplant.hrsa.gov/news/kidney-accelerated-placement-proj… de Colocación Acelerada de Riñones </a><span>(KAPP) con el fin de evaluar si acelerar la asignación de riñones extremadamente difíciles de colocar a través del Centro de Órganos puede aumentar su utilización.</span></div>

 
Nueva York, NY — 17 de julio de 2019 — La Red de Obtención y Trasplante de Órganos (OPTN) ha anunciado hoy la puesta en marcha del Proyecto de Asignación Acelerada de Riñones (KAPP) para evaluar si acelerar la asignación de riñones extremadamente difíciles de asignar a través del Centro de Órganos puede aumentar su utilización. Este importante paso se deriva de las recomendaciones esbozadas en un informe de la National Kidney Foundation (NKF) y publicado en la revista *Clinical Transplantation*, en el *Journal of Clinical and Translational Research* y en elInforme de la Conferencia de Consenso de la National Kidney Foundation para Reducir el Descarte de Riñones”, de octubre de 2018. El informe se centró en reducir el número de riñones descartados y proporcionó el primer enfoque sistemático a nivel nacional para reducir dicho descarte.
 
“Al analizar tanto el Decreto Presidencial sobre la mejora de la salud renal en Estados Unidos como el nuevo Proyecto de Colocación Acelerada de Riñones (KAPP) de la OPTN, es importante valorar el papel que desempeñaron la NKF y la Conferencia sobre el Descarte de Riñones, patrocinada por la Fundación, tanto en lo que respecta a la influencia como a la estructura”, afirmó el Dr. Matthew Cooper, copresidente de la Conferencia de Consenso de la NKF para Reducir el Descarte de Riñones, y director de trasplantes de riñón y páncreas en el Medstar Georgetown Transplant Institute y catedrático de Cirugía en la Facultad de Medicina de la Universidad de Georgetown. “Una de las principales recomendaciones de dicha Conferencia sobre el Descarte fue la creación de una vía de asignación acelerada para ofrecer directamente los órganos en riesgo de descarte a un pequeño subconjunto de centros que optaran por aceptarlos. Los centros deben mantener altas tasas de aceptación para seguir recibiendo estas ofertas. El proyecto KAPP de la OPTN es la materialización de esa recomendación de la NKF”.
 
“La NKF lleva varios años defendiendo la cuestión del rechazo de riñones y, como paciente renal que recibió un trasplante de un donante fallecido, agradezco a la Administración su compromiso por aumentar la disponibilidad de riñones para trasplante, de modo que más pacientes puedan recibir la misma segunda oportunidad que yo tuve”, afirmó Kevin Longino, director ejecutivo de la NKF.
 
“Nos complace enormemente que la OPTN haya puesto en marcha el Proyecto de Colocación Acelerada de Riñones, centrado en dos de nuestras catorce recomendaciones para reducir el descarte de riñones en todo el país; y que la UNOS reconozca la necesidad de cambiar el sistema de asignación para agilizar la colocación de órganos que, de otro modo, serían descartados”, afirmó el Dr. Stephen Pastan, copresidente de la Conferencia de Consenso de la NKF para Reducir el Descarte de Riñones y catedrático de Medicina en la División Renal del Departamento de Medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad de Emory.
 
“La Fundación espera y confía en que este cambio en la asignación aumente el número de riñones viables que lleguen a ser sometidos a un trasplante, además de animar a los programas de trasplantes a analizar de forma crítica sus patrones de aceptación para, potencialmente, aumentar la aceptación de órganos y reducir la variabilidad en la aceptación dentro de un mismo centro entre los médicos. Es importante destacar que la NKF fomenta que la voz del paciente se convierta en una parte integral de la toma de decisiones en todas las prácticas de asignación de órganos de cara al futuro”, añadió Cooper.    
 
 
  • Reforzar los esfuerzos conjuntos de las organizaciones locales de obtención de órganos (OPO) y los centros de trasplante en materia de garantía de calidad y mejora del rendimiento (QAPI) para reducir el rechazo, identificar las causas fundamentales de la imposibilidad de asignar riñones a nivel local e implementar soluciones para aumentar la asignación.
  • Mejorar la comunicación entre la OPO y el cirujano de trasplantes receptor en el momento de la asignación del órgano, con el fin de mejorar la información utilizada para tomar las decisiones de aceptación.
  • Enviar de forma rutinaria pruebas prospectivas de compatibilidad cruzada al menos a tres centros de trasplante para acelerar el tiempo de aceptación en caso de que los centros iniciales no acepten el riñón.
  • Conceder ‘reserva local’ a los centros que reciban riñones exportados para garantizar que los órganos enviados puedan utilizarse en su primer destino.
  • Identificar el ‘reserva local’ en la DSA local para la asignación compartida de riñones con niveles elevados de anticuerpos reactivos de panel calculados (CPRA) o de KDPI, con el fin de reducir la necesidad de exportar órganos.
  • Ampliar el uso de la prueba de compatibilidad cruzada virtual para reducir el tiempo necesario para tomar una decisión sobre la aceptación, evitando la necesidad de analizar la muestra enviada antes del trasplante.
  • Involucrar al nefrólogo, que trabaje en colaboración con el cirujano, en las decisiones relativas a la aceptación de órganos, con el fin de compartir la responsabilidad y aprovechar los conocimientos médicos del nefrólogo en las decisiones de aceptación que sopesen los riesgos posteriores de aceptar o rechazar un riñón concreto para cada paciente específico.
  • Mejorar la formación de los profesionales sanitarios y los pacientes sobre la aceptación de riñones de mayor riesgo que, de otro modo, serían descartados, con el fin de evitar retrasos en la aceptación y agilizar las decisiones relativas a la aceptación de riñones. 
  • Difundir las mejores prácticas de las organizaciones de obtención de órganos (OPO) y los centros de trasplantes que aceptan habitualmente órganos de alto riesgo, con el fin de aumentar el número de centros que utilizan este tipo de órganos.
  • Crear vías de asignación aceleradas para ofrecer directamente los órganos en riesgo de descarte a un pequeño subconjunto de centros que opten por aceptar dichos órganos. Los centros deben mantener altas tasas de aceptación para recibir ofertas.
  • Identificar los órganos que corren riesgo de ser descartados durante la asignación estándar y asignarlos a pacientes de centros de rescate que utilicen órganos de alto riesgo cuando la asignación estándar no haya tenido éxito, con el fin de limitar el tiempo que el riñón permanece en la vía de asignación estándar y garantizar así su trasplante.
  • Estandarizar los aspectos técnicos de la obtención e interpretación de biopsias renales (de donantes fallecidos) para recurrir a patólogos renales con el fin de mejorar la toma de decisiones basada en la biopsia.
  • Estandarizar el suministro de fotografías macroscópicas de los riñones extraídos y publicarlas en DonorNet para informar mejor al cirujano sobre el estado del órgano extraído.
  • Desarrollar un sistema de pago ajustado al riesgo para cubrir los mayores costos de los riñones de alto riesgo, con el fin de eliminar los desincentivos a la aceptación del órgano, lo que podría dar lugar a un mayor riesgo de morbilidad postrasplante con los costos asociados.
Acerca del descarte de riñones
Existen muchas razones por las que se descartan los riñones, entre ellas la mala calidad del órgano, los resultados anómalos de la biopsia, el tiempo de isquemia fría prolongado, la anatomía, las sanciones normativas y de las entidades pagadoras debido a malos resultados clínicos, y el aumento de los costos asociados al uso de injertos con un índice de perfil del donante renal (KDPI) más elevado, señala el informe; sin embargo, los expertos creen —y los datos lo respaldan— que muchos de estos riñones pueden utilizarse para el trasplante. Las tasas de rechazo de riñones también varían según la zona geográfica, lo que lleva a los expertos a creer que dicha variación puede deberse a una visión subjetiva de la viabilidad del órgano por parte de cada equipo de trasplantes. Cada año se descartan riñones que podrían utilizarse para trasplantes. En 2016, más de 3,600 se consideraron no aptos para el trasplante y se desecharon.  Sin embargo, un grupo de expertos en trasplantes convocado por la NKF coincide en que hasta un 50% de esos riñones podrían trasplantarse para prolongar la vida de estadounidenses que, de otro modo, tendrían que someterse a diálisis. Las recomendaciones recogidas en el informe publicado surgieron de la Conferencia de Consenso de la NKF para Reducir el Descarte de Riñones, celebrada el 5 de mayo de 2017 y en la que participaron 75 expertos multidisciplinares del ámbito de los trasplantes, incluidos pacientes renales y sus familias.
 
Acerca de la Enfermedad del Riñón
Se estima que, en Estados Unidos, 37 millones de adultos padecen ERC, y la mayoría no es consciente de ello. Uno de cada tres adultos estadounidenses corre el riesgo de padecer ERC. Entre los factores de riesgo de la enfermedad del riñón se incluyen la diabetes, la presión arterial alta, las enfermedades cardíacas, la obesidad, los antecedentes familiares de falla renal y tener 60 años o más. Las personas de ascendencia afroamericana, hispana, nativa americana, asiática o de las islas del Pacífico tienen un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad del riñón. Los afroamericanos tienen aproximadamente tres veces más probabilidades que los blancos de desarrollar enfermedad del riñón en etapa terminal (ERFT o falla renal). En comparación con los no hispanos, los hispanos tienen casi 1.3 veces más probabilidades de recibir un diagnóstico de falla renal.
 
Más de 726,000 estadounidenses padecen falla renal irreversible, o enfermedad renal en fase terminal (ERFT), y necesitan diálisis o un trasplante de riñón para sobrevivir. Más de 500,000 de estos pacientes reciben diálisis al menos tres veces por semana para sustituir la función renal. En estos momentos, casi 100,000 estadounidenses se encuentran en lista de espera para un trasplante de riñón.  Dependiendo del lugar de residencia del paciente, el tiempo medio de espera para un trasplante de riñón puede oscilar entre tres y siete años. La donación de órganos en vida no solo salva vidas, sino que también ahorra dinero. Cada año, Medicare gasta aproximadamente $89,000 por paciente en diálisis y menos de la mitad, $35,000, por paciente con trasplante renal.
 
La National Kidney Foundation (NKF) es la organización más grande, completa y con más trayectoria dedicada a concientizar, prevenir y tratar la enfermedad del riñón. Para obtener más información sobre la NKF, visita www.kidney.org.