El riñón esponjoso medular (MSK) es una enfermedad congénita poco frecuente en la que se forman pequeños quistes en los riñones, lo que puede provocar infecciones del tracto urinario y cálculos renales.
El riñón esponjoso medular (MSK) es un trastorno congénito, lo que significa que está presente desde el nacimiento. El MSK se produce cuando se forman pequeños quistes (sacos) en los diminutos conductos del riñón (conocidos como túbulos) o en los conductos colectores (canales por donde se recoge la orina para su eliminación). Estos quistes pueden reducir el flujo de salida de la orina de los riñones. Puede verse afectado uno o ambos riñones.
El MSK se considera un trastorno poco frecuente. Se desconoce la causa exacta y la gran mayoría de los casos no presentan antecedentes familiares. Las mujeres se ven afectadas por el MSK con mayor frecuencia que los hombres.
La MSK suele ser una enfermedad benigna que no presenta síntomas, pero puede dar lugar a otros problemas, como infecciones del tracto urinario y cálculos renales, como consecuencia de la obstrucción del flujo de orina. En muchos casos, la MSK no causa síntomas ni problemas, pero cuando los provoca, suele hacerlo en la edad adulta. Si se producen problemas, puede causar dolor en el costado y la espalda (lo que se conoce como dolor de costado), el abdomen o la ingle. Otros síntomas pueden incluir dolor o ardor al orinar, orina turbia, sangre en la orina (hematuria), fiebre, escalofríos y náuseas. Estos síntomas dependen de la causa y la gravedad de la obstrucción urinaria. La falla renal se produce en aproximadamente el 10% de las personas con MSK.
¿Cómo se diagnostica el riñón esponjoso medular?
Si tienes antecedentes de cálculos renales o infecciones del tracto urinario, es posible que tu médico utilice una prueba de imagen para ayudar a confirmar si padeces MSK. El diagnóstico puede incluir un tipo de procedimiento radiológico denominado pielograma intravenoso (PIV), también conocido como urograma intravenoso. En este procedimiento se inyecta un contraste especial que ayuda al médico a visualizar los riñones y detectar cualquier problema, como quistes renales u obstrucciones en las vías urinarias. Otras pruebas de imagen posibles son la ecografía o la tomografía computarizada (TC).
Su médico también puede realizar análisis de sangre y de orina para evaluar el funcionamiento de los riñones y detectar cualquier signo de infección. Asimismo, puede comprobar si hay sangre en la orina (hematuria).
¿Cómo se trata el riñón esponjoso medular?
Una vez confirmado el diagnóstico, tu médico realizará un seguimiento periódico de tus riñones para detectar cambios en los quistes renales o signos de cálculos renales recurrentes e infecciones del tracto urinario.
Las infecciones del tracto urinario suelen tratarse con antibióticos. Los cálculos renales pueden expulsarse por sí solos o pueden requerir cirugía si son demasiado grandes para expulsarse. Una vez finalizado el tratamiento, es posible que se le aconsejen medidas para prevenir futuros cálculos renales o infecciones del tracto urinario, como aumentar la ingesta de líquidos y someterse a revisiones periódicas. Puede encontrar más información sobre el tratamiento y la prevención de los cálculos renales y las infecciones del tracto urinario en las siguientes fichas informativas de la NKF:
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